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Afganistán, grietas en el emirato

Fuentes: Rebelión

A poco de cumplirse cinco años de la victoria militar de los alibanes, sellada con la entrada a Kabul el 15 de agosto del 2021, después de una de las más portentosas lecciones de entereza y patriotismo, tras veinte años de resistencia contra la presencia norteamericana en su territorio, parece que el gobierno de los mullah no ha podido mantener aquella mística que forjó una unidad inquebrantable y los vicios de la política corriente han comenzado a corroer su “espíritu de cuerpo”.

Desde entonces han emergido tensiones entre Kabul, la sede del poder político, y Kandahar, la ciudad que, por ser la cuna del movimiento talibán, se asienta el poder religioso, en la práctica el único poder real del país, encarnado en la figura del líder supremo o el amīr al-muʾminīn (Príncipe de los Creyentes), el mullah Haibatullah Akhundzada.

Esta brecha poco a poco ha sido cada vez más difícil de salvar entre los moderados de la capital y los ultraconservadores religiosos. Lo que ha provocado incontables viajes de las autoridades de Kabul a Kandahar a escuchar reprimendas por su “liberalismo” y a dar explicaciones por sus acuerdos, esencialmente en el campo de la incipiente industria minera, con otros países como China y Rusia. Aunque estos no son los únicos problemas que enfrenta hoy el Emirato Islámico de Afganistán, un país sin un día de paz desde antes de la llegada de los soviéticos en diciembre de 1979, hasta exactamente hoy, no importa cuándo se lea esto. Lo que queda demostrado con la inviabilidad de la mayoría de las 34 provincias, carente de cualquier tipo de industria, y cuya agricultura es de subsistencia, mientras la que fue el gran motor de la economía, que incluso permitió a los talibanes financiar en gran parte su guerra, la exportación de opio y derivados, lo que llevó al país centroasiático a convertirse en el mayor productor a escala global.

Esta actividad el propio Mullah Akhundzada la prohibió en abril del 2022 con el dictado de una fatwa en que prohibía el cultivo de adormidera o amapola y la elaboración de opio y heroína. Lo que trajo las protestas de miles de productores, que fueron obligados a sustituir esos sembradíos por otros muchos menos lucrativos, lo que generó un conato de rebelión, rápidamente aplacada con el envío de tropas, que además de destruir los plantíos y acabar con los laboratorios de fabricación, fueron detenidos decenas de productores e incluso en algunos casos ejecutados de manera sumaria. (Ver: Afganistán, la guerra de las amapolas).

Además los talibanes han debido enfrentarse a las periódicas acciones terroristas, incluso desde antes de la victoria, las acciones del Daesh Khorasan, un grupo armado e instalado por los Estados Unidos en el norte del país en 2015, para generar en primer lugar un posible quiebre interno e inestabilidad, previendo ya entonces que los muyahidines terminarían forzando su salida de Afganistán.

En el contexto que apunta a desestabilizar el Gobierno afgano, hay que anotar la cada vez más tensa relación con Pakistán, con quien comparte una frontera de más de 2.500 kilómetros, la que de manera casi diaria es intrusada por grupos insurgentes terroristas como el Tehrik-e-Taliban Pakistan (TTP), que tras atacar posiciones del ejército pakistaní, retorna a Afganistán, donde, según Islamabad, no solo son tolerados por Kabul, sino que incluso se les da apoyo articulado que proviene de la inteligencia india, país con que los talibanes están en vías de construir una alianza antipakistaní. India, un largo puente hacia Kabul.

Razones por las que Occidente está convencido de que Afganistán se ha convertido desde 2021 en un santuario del terrorismo fundamentalista musulmán, sospecha que casi se confirmó tras la muerte del emir de al-Qaeda, Ayman al-Zawahiri, el sucesor de Osama bin Laden, en julio de 2022, sorprendido por un dron norteamericano en un piso franco de pleno centro de Kabul. (Ver: Ayman al-Zawahiri, otra muerte oportuna).

Badakhshan: opio, oro y otros fundamentos

Consciente del altísimo precio que iba a pagar por prohibir la producción del opio, como ya dijimos, el emir Akhundzada cumplió con su promesa, eliminando uno de los tantos estigmas por el que Afganistán es repudiado en el mundo.

Las consecuencias de esa decisión siguen acechando al gobierno y esta vez ya no como una protesta de simples agricultores, sino con algo parecido a un levantamiento militar en Badakhshan, una provincia del noroeste que posee importantes yacimientos minerales, particularmente de oro, por lo que se convirtió en un centro de interés cruzado entre jefes militares de la región y el poder central de Kabul, por lo que además se están generando de manera recurrente importantes disturbios en torno a quién y cómo se gestionaban las explotaciones mineras, por lo general fuera de cualquier control estatal.

Juma Khan Fateh, uno de los comandantes más poderosos del noreste afgano, recientemente fue designado vicegobernador de la provincia sureña de Zabul, después que a finales de 2024 fuera nombrado a cargo de la comisión provincial de lucha contra el cultivo de amapola en Badakhshan. Donde, además de cumplir su misión, incursionó por la propia en la explotación del oro, razón por la que fue destinado a Zabul, a unos mil kilómetros de distancia, intentando que se aleje de esa actividad ilícita, antes de tenerlo que sancionar de manera más efectiva. A pesar de su traslado, Fateh conservó sus intereses e influencia en Badakhshan, estableciéndose en el cerrado distrito de Darwaz, lo que lo llevó a un fuerte entredicho con la cúpula del talibán.

Se ha conocido que, en discusiones con los altos mandos de Talibán, que incluso amenazaron con detenerlo, Fateh advirtió que tenía bajo su mando a unos diez mil hombres armados para resistir cualquier acción en su contra.

El mes pasado, Fasihuddin Fitrat, jefe del Estado Mayor del ejército talibán, y Amanuddin, gobernador de la provincia de Helmand, viajaron con urgencia a Faizabad, la capital provincial, para negociar con Fateh sin haber logrado en ese momento ningún avance significativo.

También se conoce que se reunió con el líder rebelde, Yaqoob Mujahid, una figura de muchísimo peso real en la estructura del gobierno, por su cargo, nada menos que ministro de Defensa, y también con el peso simbólico por ser nada menos que el hijo del mullah Mohammad Omar, fundador del talibán en 1994 y su líder indiscutido hasta su muerte en 2013 en un hospital de Pakistán. Yaqoob llegó hasta Faizabad con la excusa de realizar una inspección de puestos fronterizos en el noreste del país. Más allá de esto, no se ha dado a conocer el resultado de dicho encuentro, aunque las señales posteriores han sido claras, ya que la tensión tanto de Kabul como de Kandahar con Fateh desde entonces se ha intensificado.

El desacuerdo expresa las tensiones más amplias en torno a la gestión del sector minero del país, que ha comenzado a convertirse en una fuente de ingresos cada vez más relevante para la endeble economía afgana.

Para evitar ser detenido a mediados de la semana pasada, Fateh, con garantías del jefe del ejército Fasihuddin Fitrat, accedió a reunirse con la cúpula talibán.   En que no solo se discutieron el manejo de las minas de oro de Badakhshan, nombramientos de funcionarios locales y, fundamentalmente, el desarme del pequeño ejército de Fateh.

Sin embargo, según la información que corre, Fateh ha rechazado todas las propuestas de los altos mandos del talibán y habría conseguido, tras jurar lealtad al líder supremo, regresar a su cuartel general de Darwaz en el extremo norte de Badakhshan, una de las provincias más complejas para el gobierno de los talibanes por sus características geográficas, ya que se encuentra enclavada entre las cordilleras del Hindu Kush y el Pamir, con poblaciones aisladas en las alturas, mayoritariamente de etnias tayikas y uzbekas, históricamente enfrentadas a los pashtunes, etnia a la que pertenecen en su gran mayoría los talibanes, un dato para nada menor en el difícil entramado del emirato, que parece ha comenzado a desnudar sus grietas.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino. Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central. En Facebook: https://www.facebook.com/lineainternacionalGC

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.