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Agua Dulce un recurso estratégico y la «enfermedad holandesa»

Fuentes: Rebelión

La crisis financiera global que afecta a los países de la triada (EE.UU., UE y Japón ) particularmente, ha relegado los temas estratégicos a un cono de silencio mediático, pero un conflicto en desarrollo para la humanidad sigue su marcha a pesar de ese silencio, y nos estamos refiriendo al agua dulce. Bien, este, que […]

La crisis financiera global que afecta a los países de la triada (EE.UU., UE y Japón ) particularmente, ha relegado los temas estratégicos a un cono de silencio mediático, pero un conflicto en desarrollo para la humanidad sigue su marcha a pesar de ese silencio, y nos estamos refiriendo al agua dulce. Bien, este, que esta en vías de transformarse en escaso y no renovable.

Si consideramos las informaciones estadísticas mas conservadoras que nos dicen que en el año 2000 con una población de alrededor de 6000 millones de habitantes el 3% sufrían falta de agua y el 5% escasez de la misma y que las proyecciones para el año 2050 (dentro de 40 años) y para una población estimada en 8.900 millones sufrirá falta de agua el 10% (890 millones) y la escasez de este vital elemento trepara al 32% (2900 millones),y que solo el 58% podrá disponer de este recurso. Nos esta dando un cuadro realmente dramático para la población del planeta. Por ello Ismael Sarageldin Vicepresidente del Banco Mundial en el año 2000 declaro: Las guerras del siglo que viene serán por el Agua. ( Organismo que tuvo y tiene mucho que ver con los proyectos sobre la utilización del agua).

Es conveniente recordar que: en el mundo hay solo un 3% de agua potable, de esta hay solo un 0,7% accesible fácilmente, y que los requerimientos industriales y rurales suman el 80% de esta cantidad; con lo que queda un 20 % para consumo humano, es más, con los incremento demográficos esperados el consumo del liquido elemento se disparara no tanto para el consumo humano sino por la expansión de la industria y los alimento para esa masa de población.

También es importante tener en cuenta que la mayor proporción del agua dulce (68,7%) está contenida en forma de hielo y en nieves perpetuas, en el Ártico, el Antártico y en regiones montañosas. Otro 29,9% del agua dulce son aguas subterráneas dulces. Solamente el 0,26% del total de aguas dulces en la Tierra se concentra en lagos, embalses y sistemas fluviales. Estas son las más accesibles para las necesidades económicas y muy importantes para los ecosistemas hídricos.

Y recordemos que la historia de la humanidad en gran medida se desarrollo alrededor de los cursos de agua dulce, culturas e imperios esta intrínsicamente ligados e ellos: (Tigris, Eufrates – Nilo – Tíber – Sena- Danubio – Rhin- Misisipi, Amazonía y Río de la Plata en nuestro continente Americano) y no pocos conflictos se debieron al control de los mismos.

En nuestro continente suramericano el agua fue fuente de conflicto y luchas por el control de la misma, por nuestros grandes ríos ingresaron los conquistadores europeos españoles y portugueses, también fueron causa de guerras, la de Argentina y la alianza Francobritánica (siglo XIX), el control de los ríos interiores que se definió favorablemente para argentina bajo el gobiernos de Juan Manuel Rosas.

En la actualidad debido a los incrementos de contaminación, el cambio climático, los desarrollos urbanos y control de las fuentes de agua para aumentar la producción de alimentos e industrial, se ha modificado la tradicional percepción histórica del agua, que en el inconciente colectivo la consideraba un recurso renovable e inagotable, hoy en día: El agua se va trasformando en un bien escaso y por lo tanto ESTRATEGICO, y por ello apetecido por las multinacionales y las potencias.

A mediados de la década del 80 del siglo XX pasado, el agua dulce dejo de ser un recurso natural renovable que no se lo tenía en las agendas geopolíticas y geoestratégicas de las potencias y las multinacionales como eran el Gas y o el Petróleo y se incorporo junto a la Biodiversidad (dentro del plan de seguridad de EE.UU.). En febrero de 2004 en un informe secreto que fue divulgado por The Guardian el consejero del Pentágono A. Marshall, advierte sobre le calentamiento global y por ende la falta de agua potable y se sugería a la administración estar en condiciones para apropiarse de este recurso estratégico allí donde este y cuando sea necesario. Pero no solo EE.UU. lo considera así sino que todas las potencias tanto las tradicionales como las emergentes incorporan este recurso a sus agendas de seguridad. Por ello decía la revista Fortuna año 2003: «El agua promete en el siglo XXI ser lo que fue el petróleo en el siglo XX, el bien que determina la riqueza de las Naciones«.

Como todos sabemos el Derecho va siempre por detrás de los acontecimientos humanos en los últimos años toda una serie de convenciones y declaraciones sobre el tema han establecido que: » IV Foro Mundial del Agua reunido año 2006: «el acceso al agua es un Derecho Humano Fundamental… La ONU decreto que el 1er sábado del mes de octubre de cada año como el día internacional del agua. Consejo Mundial del Agua (CMA) «… el Derecho al agua es indispensable para la dignidad humana…», etc. Como se acredita, el Derecho Internacional y el Derecho Interno coinciden totalmente sobre el respeto por la vida humana y por ende la necesidad y obligación del Estado de procurar su subsistencia, en el cual el agua es un elemento insustituible de la vida. (1). Pero como afirmamos en este párrafo el deber Ser generalmente no coinciden con el Ser, mas cuando esta en juego intereses de seguridad y económicos como el tema que estamos tratando y por ello la prudencia nos determinada que es preciso tomar conciencia y acciones sobre este recurso mas allá de lo legal.

¿Cuál es la realidad Americana del sur con el tema agua dulce?, considerando a la geopolítica como la ciencia que con sus análisis y tendencias, ayuda a la toma de decisión de los gobernantes, empresarios y grupos de opinión, antes de que los acontecimientos se desencadenen sin el control de los mismos, destacaremos:

Entre los mega datos el continente suramericano es el que genera el 25% del total de agua dulce del mundo y recursos hidroeléctricos incalculables. Encierra la tercera parte de las reservas mundiales de bosques latifoliados.

Vinculación hidrovial entre tres cuencas: Orinoco, Amazona y del Plata permite la navegación desde Buenos Aires hasta Caracas y de este a oeste presenta al menos tres conexiones interoceánicas.

En América del Sur, la riqueza natural es enorme. Es la primera reserva biótica terrestre del planeta y la segunda marina; además de contar con cuantiosas depósitos de petróleo en Venezuela, ahora también en Brasil y Ecuador; de gas en Perú y Bolivia; o de distintos minerales en toda la región y de alimentos donde destacan Argentina y Brasil.

El problema es si esta gigantesca riqueza la desarrollan los estados nacionales integrados en estructuras regionales y continentales o grupos multinacionales en beneficio de los países centrales. Las tres grandes cuencas están inmersas en un plan estratégico de comunicación que planifica el IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), que si bien desarrollan ejes de comunicación este-oeste, no incluyen por ahora el eje Sur-Norte (Buenos Aires/Caracas), pero se basa fundamentalmente en grandes obras de infraestructura camineras y en un segundo plano las vías hídricas, solo se trabaja en la utilización de los ríos Paraguay-Paraná. Otro capitulo que exigiría todo un trabajo especifico es el del gran acuífero Guaraní: el más importante de la región y que se reconoce como uno de reservorios más grandes del mundo con una extensión de alrededor de 1.190.000 km2 (9.9% del territorio), en Argentina 225 mil km2 (7.8%), en Paraguay 70 mil km2 (17.2%) y en Uruguay 45 mil km2 (25.5%). Estos Ríos y Acuíferos son vitales para una serie de «corredores de desarrollo» que se busca consolidar, con nuevos emplazamientos energéticos, industriales y agropecuarios. La cuenca amazónica es el otro gran desafío a desarrollar que esta en el corazón del continente y por ello es nexo entre sur y norte, que incluye la mayor parte de espacios vacíos, que es el talón de Aquiles demográfico de Suramérica con sus poblaciones asentadas mayoritariamente en sus costas, la amazonía que conecta a varios países y que por su biodiversidad y recursos agrarios son muy apetecible en un mundo en crecimiento y que interactúa también con la cuenca del Orinoco.

Los centros de producción más importante de Suramérica, según los diseños del IIRSA coinciden con la zona donde se ubica el acuífero Guaraní, un punto geográfico que por el oeste tiene salida directa por el Atlántico y por el este se comunica por lo que pretende que sea la hidrovía Paraná-Paraguay (medio de transporte regulado que da salida no sólo industrial, sino a la agrícola -particularmente de la soja convencional y genéticamente modificada que es producida ahí por multinacionales como Cargill- en un área que se extiende desde Cáseres en Argentina, a Mato Grosso en Brasil, y hasta Nueva Palmira en Uruguay).

En esta geo situación de ordenamiento territorial, el acuífero se perfila como estratégico, de ahí que el BM y los gobiernos de los países que integran el MERCOSUR lanzaron el proyecto de Protección Ambiental y Desarrollo Sustentable del Sistema Acuífero Guaraní. El problema de nuestra propia seguridad es que la mayoría de estos emprendimiento cuenta con la «ayuda» de los expertos del BM que ya destacan al agua como un recurso estratégico del cono sur. (1)

Por todo lo expuesto coincidimos con la CEPAL que expresara a los países iberoamericanos que «La propuesta es más Estado, un mejor mercado, con normas muy claras, y una mayor participación del pleno de la sociedad» y que la región «no puede dejar en manos del mercado» su futuro. América del sur debe profundizar los entendimientos, el control y explotación racional de sus recursos naturales renovables y no renovables. El siglo XXI marcha de manera acelerada y no nos espera. El tener «miopía estratégica» es un lujo que no podemos permitirnos, pues el tablero inestable mundial, la globalización y la experiencia de aliarnos en el antaño con potencias que solo nos hicieron mas dependientes, nos obliga a no repetir esos errores. Nuestra región no puede pasar de una dependencia a otra» y debe «superar la maldición de los recursos naturales«(2), que en diversas épocas y países ha generado la llamada «enfermedad holandesa«, como se conoce al dañino impacto de las riquezas mal administradas.

Carlos A. Pereyra Mele, Fondo para la Cultura Estratégica Rusia

Notas:

[1] Dr. Armando Valiente (argentina) Conferencia sobre:» El agua conflicto en desarrollo. Un derecho en evolución.»

[2] Carlos Pereyra Mele La Lucha por los Recursos Naturales http://licpereyramele.blogspot.com/2006/09/la-lucha-por-los-recursos-naturales.html  

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.