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Asia

Fuentes: Visão

Traducido para Rebelión y Tlaxcala por Àlex Tarradellas y revisado por Juan Vivanco

De repente , los gobiernos occidentales más desarrollados (G7) han descubierto una nueva amenaza: Asia, entendiéndose por Asia básicamente China e India. Los medios de comunicación han empezado a bombardear la opinión pública con una serie de datos, todos ellos amenazadores para la hegemonía de Occidente en la economía mundial: en el 2030 China será la mayor economía del mundo, dejando atrás a USA ; dentro de 25 años la suma del producto interior bruto (PIB) de China e India será superior a la del G7; de aquí hasta mediados de siglo, China e India crecerán 22 veces mientras el G7 tan sólo crecerá dos veces y media; China ya es el quinto mayor exportador, el sexto mayor importador y el mayor inversor en África; la cumbre África-Asia del pasado mes de noviembre demostró que una nueva y poderosa compañía mundial está emergiendo, entre una China sedienta de materias primas (Angola ya es el principal suministrador de petróleo de China), y una África ansiosa por liberarse de las humillantes condiciones de financiación impuestas por los países occidentales; el control que China tiene ya sobre la deuda pública de USA hace que no se le pueda imponer nada que considere contrario a sus intereses; si China continúa financiando la economía mundial al ritmo actual y sin respetar las condiciones que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial consideran sacrosantas, estas dos instituciones, hasta hace poco tan poderosas, pronto serán irrelevantes.

Estos hechos muestran que el pánico está servido, por más diplomáticos que sean los términos en que se exprese. Pero su importancia histórica va mucho más allá. En primer lugar, no escapará a los observadores más atentos, sobre todo a aquellos que viven fuera del G7, la dualidad de los discursos hegemónicos sobre la economía mundial de los últimos treinta años y la hipocresía que denota. Durante todos estos años nos han hablado de las ventajas de la globalización de la economía. Cabría imaginar que, si el capitalismo global es algo intrínsicamente bueno, poco importa quién lo impulse y sólo puede ser considerado auspicioso que dos países con un tercio de la población mundial se junten a la locomotora mundial. Al final se verifica que el capitalismo global sólo es incondicionalmente bueno cuando favorece los intereses de los países occidentales. ¿Pasará lo mismo con la democracia?

Sin embargo, el significado histórico de la amenaza asiática es todavía más amplio porque está obligando a revisar toda la historia de la modernidad occidental, una historia escrita por occidentales, dotados de la certeza retrospectiva de que el pasado, a pesar de ser muy reciente, convergía necesariamente para su triunfo y para la irreversibilidad de ese triunfo. El cuestionamiento de este eurocentrismo es hoy evidente y es efectivamente con preguntas como mejor se puede expresar. ¿Cómo se explica que Europa haya sido el centro del mundo desde el siglo XV cuando la balanza comercial de China con Europa ha sido favorable a la primera hasta principios del siglo XIX, o cuando el PIB conjunto de China y de India ha sido, entre 1580 y 1830, el 50% del PIB mundial, y sólo después disminuyó drásticamente, a menos del 10%? ¿Qué hacer de las teorías de Marx y Weber sobre el excepcionalismo económico, político y religioso de Occidente que justificó el desarrollo del capitalismo aquí y no en otra región del mundo? ¿No será plausible pensar que la economía mundial ha tenido un desarrollo multisecular en Oriente y que, después de dos breves siglos de viraje hacia Occidente, está de nuevo revirtiendo hacia Oriente? ¿Qué significado atribuir al hecho, hoy confirmado, de que América no fue descubierta por Cristobal Colón, sino mucho tiempo antes , por los chinos, a pesar de que decidieran no permanecer ahí?

Fuente en portugués: http://www.ces.uc.pt/opiniao/bss/bss.php

Véase esta traducción en Tlaxcala: http://www.tlaxcala.es/pp.asp?reference=1802&lg=es

Boaventura de Sousa Santos es sociólogo y catedrático de la Facultad de Economía de la Universidad de Coimbra (Portugal).

Àlex Tarradellas y Juan Vivanco son miembros de Rebelión y Tlaxcala , la red de traductores por la diversidad lingüística . Esta traducción se puede reproducir libremente, a condición de respetar su integridad y mencionar al autor , al traductor y la fuente.

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