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Azerbaiyán-Irán: tensión en las fronteras

Fuentes: OSRE
Traducido para Rebelión por Juan Gabriel Caro Rivera

Irán realizó ejercicios militares a gran escala en su frontera norte con Azerbaiyán el 1 de octubre de este año. Estos ejercicios se producen tras haber transcurrido varias semanas de tensión entre ambos países y sus orígenes se remontan al desplome de la Unión Soviética y al difícil camino que emprendió Azerbaiyán como nación independiente. Mientras tanto, vemos un choque entre los intereses de Turquía, Israel, Rusia, Pakistán y Estados Unidos.

La creación de Azerbaiyán

Azerbaiyán es un pequeño país que se ubica al Sur del Cáucaso y cuya capital, Bakú, esta a las orillas del Mar Caspio. Es rico en hidrocarburos y su población es de habla turca, por lo que desde su independencia Azerbaiyán ha mantenido una alianza con Turquía. Turquía y Azerbaiyán definen esta relación del siguiente modo: “Un pueblo, dos naciones”.

Azerbaiyán nunca existió como nación independiente antes de la creación de la efímera República Democrática de Azerbaiyán en 1918. El actual territorio de Azerbaiyán, donde vivían diversos pueblos (armenios, kurdos, azeríes, talysh, griegos, lezgianos, etc.), estuvo bajo el dominio de los persas hasta 1813, fecha en la que el Imperio ruso anexo todo el Cáucaso meridional. La pequeña república independiente de Azerbaiyán cayó en manos de los soviéticos en 1920, quienes buscaban recuperar el control de esos territorios, y desde entonces pasó a formar parte de la URSS hasta 1991, momento en que esta última dejó de existir y de repente se independizaron quince repúblicas que formaban parte de ella. Es por esta razón que el gobierno de Azerbaiyán se embarcó en la construcción de una identidad nacional y la consolidación de instituciones propias, además de distanciarse todo lo posible de su pasado comunista y cuidándose de no volver a caer bajo la órbita rusa o iraní.

Los primeros años de la independencia de Azerbaiyán fueron extremadamente difíciles, especialmente debido a la secesión de Nagorno-Karabaj, una región autónoma habitada por armenios, pero que Stalin cedió a los azeríes en 1923. Los habitantes de Nagorno-Karabaj temían, con justa razón, una limpieza étnica por parte de Azerbaiyán. El primer gobierno de Azerbaiyán, dirigido por el presidente Ayaz Mutallibov, se vio obligado a disolverse a los pocos meses de asumir el cargo debido a su incapacidad para frenar el avance de los armenios en Nagorno-Karabaj. Su sucesor, el nacionalista y virulentamente anti-ruso Abulfaz Elchibey, no le fue mejor y fue derrocado por un golpe de Estado en junio de 1993. Fue en ese momento que regreso al poder el clan Alíyev, que había dominado el Azerbaiyán soviético desde 1969. HeydarAlíyev, un antiguo oficial de la KGB y apparatchik que provenía del viejo sistema comunista, aceptó la derrota azerí en la guerra de Nagorno-Karabaj y firmó un alto el fuego en junio de 1994 con la intención de concentrarse en la creación de un Azerbaiyán independiente. Este país sólo cuenta con un único recurso: las enormes reservas de hidrocarburos que están enterradas bajo el Mar Caspio. Alíyev ejerció una presidencia autocrática y eliminó a toda oposición política al concentrar el poder en manos de su clan (que se enriqueció notablemente) y sus seguidores. Además, HeydarAlíyev promovió la asimilación de las minorías étnicas de su país y firmó un gran número de tratados comerciales con Occidente, en particular con los países de la UE que, bajo la presión de los Estados Unidos, intentaban reducir su dependencia de los hidrocarburos rusos. La creación del enorme oleoducto BTC, el cual transporta petróleo desde Azerbaiyán hasta la ciudad portuaria de Ceyhan, en Turquía, atrajo grandes inversiones a Azerbaiyán provenientes de Francia, Italia, Noruega y Reino Unido, todos los cuales participaron en tan colosal proyecto.

Desde que murió HeydarAlíyev en diciembre del 2003, su hijo, Ilham Alíyev, tomó su lugar. Azerbaiyán se encuentra actualmente en el centro de todo tipo de escándalos internacionales relacionados con el tráfico de influencias por parte del Parlamento Europeo y el blanqueo de dinero. El país es dirigido por una oligarquía corrupta a cuyos pies acuden políticos e inversores de todas partes.

La independencia de Azerbaiyán contó con el firme apoyo del Reino Unido, cuyo interés por los yacimientos petrolíferos de la zona se remontan a las primeras explotaciones que realizaron los británicos a finales del siglo XIX. También es importante señalar que Londres tiene una larga historia con respecto a la explotación de las reservas de petróleo iraní hasta que aconteció la revolución chiíta de 1979. También debemos tener en cuenta el papel que desempeñó Estados Unidos, ya que Azerbaiyán, según las palabras del exestratega de la Casa Blanca Zbigniew Brzezinski, es uno de los cinco grandes pivotes geoestratégicos que se necesitan para controlar Eurasia y contener a Rusia y sus aliados.

Las consecuencias geopolíticas de la guerra de Nagorno-Karabaj

Al sur de las fronteras de Azerbaiyán se encuentra Irán, un país que tiene una gran comunidad azerí viviendo en su suelo: aproximadamente unos quince millones, pero la cifra exacta es difícil de calcular. Esta población de habla turca esta concentrada principalmente en el norte y de vez en cuando expresa sentimientos autonomistas e incluso secesionistas, como sucedió con el Gobierno Popular de Azerbaiyán entre 1945 y 1946. La capital histórica de los azeríes de Irán es Tabriz.

Es por esa razón que Irán siempre vio con recelo la independencia de un Azerbaiyán que promovía el nacionalismo y al que acusa constantemente de fomentar sentimientos anti-iraníes entre los azeríes del norte. Por otra parte, Azerbaiyán acusó a Irán de intentar influir en su política interna apoyando al clero local. Los azeríes son chiítas como los iraníes, pero, a diferencia de Irán, Azerbaiyán es un país laico.

La guerra en Nagorno-Karabaj, que aconteció a finales del 2020, cambió todo esto. Azerbaiyán, con el acuerdo tácito de Rusia y la ayuda crucial que le brindaron Turquía, Israel y Pakistán, recuperó la mayor parte de los territorios armenios de Nagorno-Karabaj y sigue ejerciendo una fuerte presión política y militar sobre las fronteras de Armenia y lo que queda de la antigua república secesionista que hoy únicamente sobrevive gracias a la presencia de los militares rusos.

La victoria turco-azerí ha alterado el equilibrio de poder en el Cáucaso en un momento bastante delicado para Irán, ya que este país tiene que lidiar con la compleja situación afgana y con los últimos coletazos de la guerra siria, donde las tropas de Bashar al-Assad y sus aliados recuperarán el control de Idlib, que se hallaba bajo control turco desde el 2018. El nuevo presidente de Irán, Ebrahim Raissi, necesita consolidar su poder político y económicamente Teherán acaba de ingresar a la Organización de Cooperación de Shanghai.

Los actuales trastornos que han sucedido en el Cáucaso son importantes y gracias a la victoria de Bakú Turquía pudo ampliar su influencia en el Cáucaso a costa de Armenia, que es aliada de Rusia, Irán y Georgia. Los grandes proyectos de infraestructura que conectarán los yacimientos petrolíferos del Mar Caspio con Turquía a través de los territorios de Nagorno-Karabaj arrebatados a los armenios y a través de la región armenia de Syunik, que evitan pasar por el territorio de Georgia, se verían privados de una gran parte de sus ingresos. Estos proyectos reforzarán el eje de Panturk, un territorio que Armenia y Nagorno-Karabaj habían capturado y ahora se corre el riesgo de desestabilizar toda el Asia Central.

Además, la victoria de Azerbaiyán refuerza aún más la alianza entre Tel Aviv y Bakú. Israel le proporciona a Azerbaiyán armas de última generación, como sus famosos “drones kamikaze” de IAI Harop, y un importante apoyo político, mientras que Azerbaiyán le vende a Israel al menos el 40% de los hidrocarburos que necesita. Irán acusa a Azerbaiyán de albergar bases que sirven al espionaje israelí, especialmente en los nuevos territorios conquistados.

Desde el punto de vista geográfico, la alianza entre Turquía, Israel, Azerbaiyán y Pakistán, durante la guerra de Nagorno-Karabaj no parece ser más que un pretexto para formalizar algo que ya existía antes: una plataforma para contener a Irán. Por lo tanto, Irán se ve sitiado desde el Este (con su frontera con Pakistán y el gobierno talibán apoyado por los paquistanies), el Norte (Azerbaiyán y Turquía), el Sur (son bastante frecuentes los enfrentamientos entre los barcos estadounidenses con las patrullas iraníes) y el Oeste (Israel).

Tensiones fronterizas

Lo que ha desencadenado las actuales tensiones fronterizas ha sido la decisión unilateral de Azerbaiyán de imponer arbitrariamente fuertes impuestos a los camiones iraníes que cruzan no sólo los territorios azeríes que todavía hacen parte de las fronteras de Armenia con Nagorno-Karabaj (el llamado corredor de Latchine, que paso a ser controlado por Azerbaiyán desde diciembre de 2020), sino también los pocos kilómetros de carretera armenia que conectan las ciudades de Kapan y Goris. Como esta carretera bordea las nuevas fronteras que actualmente se encuentra bajo control de Azerbaiyán y que este país reclama como suyas bajo el pretexto de que habría formado parte de la RSS de Azerbaiyán en la época soviética. El hecho de que Azerbaiyán controle esta carretera significa que se cortan no solo todas las rutas terrestres entre Irán y Armenia, sino que también implica que Nagorno-Karabaj queda aislando casi por completo de Armenia, ya que, de las cuatro fronteras, dos de ellas (las de Azerbaiyán y Turquía) se encuentran cerradas desde 1990.

Estas acciones llevaron al diputado iraní Mohammad Reza Ahmadi Sangari a declarar en Twitter: “Parece que Azerbaiyán ha estado realizando varias acciones desde la victoria que obtuvo gracias al apoyo turco. Su pequeño país ha existido menos tiempo que el miembro más joven de nuestro parlamento, así que es mejor que no hagan un ridículo innecesario”.

Las actuales maniobras militares iraníes hacen parte de otras mucho más pequeñas que se realizaron a finales de septiembre y son también una respuesta a las maniobras militares conjuntas que han hecho en el Mar Caspio Azerbaiyán, Turquía y Pakistán que, como muy bien dice Irán, van en contra de los tratados firmados en 2018 entre los países que tienen acceso a este mar cerrado y que estipulan la prohibición de ejércitos de terceros Estados en la región. De hecho, la influencia de Turquía ha aumentado mucho en Azerbaiyán, lo que no deja de irritar a Irán, cuya rivalidad histórica con Turquía se hace sentir en varios escenarios bélicos que van desde Siria hasta Afganistán, pasando por el Cáucaso e Irak.

Fuente: http://rebellion-sre.fr/azerbaidjan-iran-tensions-a-la-frontiere/