Con la renuncia de Jânio Quadros el 25 de agosto de 1961, Joao Goulart debería asumir la presidencia. La norma constitucional era autoaplicable, sin necesidad de interpretación: el vicepresidente de la República “ sustituye al Presidente, en caso de impedimento, y lo sucede, en caso de vacante ” A pesar de la claridad solar de la Constitución, sectores de las clases dirigentes y militares se opusieron a la toma de posesión de Jango. Entendieron que el trabajo “amenazaba el orden y las instituciones”.