En Latinoamérica las Transferencias Monetarias Condicionadas (TMC) seguirán como política de Estado, aun cuando se ha demostrado su falta de efectividad en la reducción de la pobreza y representar altos costos financieros por contratación de deuda externa. Una política que también han aceptado gobiernos de corte progresistas, pero conscientes que no resuelven el problema de pobreza, marginalidad y desigualdad social; vista como estrategia de corto plazo con ayuda monetaria para los pobres y vulnerables.