La Misión Kemmerer procuró acoplar el sistema de la Federal Reserve a los países visitados, mediante la implantación del monopolio en la emisión de moneda, el patrón oro (50% de la emisión debía respaldarse en oro), créditos, garantías a los bancos asociados, topes en los préstamos al gobierno (fluctuó entre el 20 y el 45%), control del flujo monetario, la tasa de cambio y el interés.