«El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres» (Platón)
«El precio de desentenderse de la política, es ser gobernado por los peores hombres» (Platón)
Tres días antes de la llegada de Trump a la Casa Blanca, el presidente chino Xi Jinping visitó Davos. Entonces advirtió a Estados Unidos contra el proteccionismo. A día de hoy, lo que alarma a los dirigentes chinos es la política de reactivación impulsada por Joseph Biden, que es percibida como un “riesgo sistémico” para el actual orden económico mundial.
La abrupta interrupción del tránsito marítimo por el Canal de Suez tras encallar el pasado 23 de febrero el supercarguero MV Ever Given provocó enormes pérdidas económicas además de una gran incertidumbre en las transacciones del comercio mundial.
Las condiciones de la crisis sanitaria favorecieron el volumen de ganancias -por encima de lo habitual- principalmente de empresas del ramo del consumo discrecional, las tecnologías de la información y los servicios de comunicación.
Aunque hayan conseguido producir las vacunas contra la covid-19 gracias a grandes sumas de dinero público, las empresas farmacéuticas las venden al mejor postor. Como mucho aceptan reservar algunas dosis para sus propias naciones. Pero, ¿y si los gobiernos obligaran a suprimir el derecho de propiedad intelectual para que los países capaces de producirlas fabriquen vacunas para los demás?
Las protestas masivas en Paraguay que no se han detenido desde el sábado 6 de marzo exigen revitalizar la economía, el colapsado sistema de salud, poner fin a la corrupción imperante y sobre todo, las renuncias del presidente Mario Abdo y del vicepresidente, Hugo Velázquez.
El libro Automatización y el futuro del trabajo, de Aaron Benanav, es una buena oportunidad para retomar la discusión de cómo impactarán desarrollos tecnológicos como la inteligencia artificial y la robotización en el futuro del trabajo, materia de gran controversia.
La educación es un factor necesario (pero no suficiente) para poder disfrutar de una igualdad real de oportunidades. Sabemos que el elemento que tiene más impacto en la formación es el capital económico y cultural de las familias. Por tanto, si queremos combatir las desigualdades en educación ya sabemos por dónde empezar.
El dato relevante es la inyección de 650.000 millones dólares en una pronta emisión de Derechos Especiales de Giro (DEG), la moneda del FMI, o la fuerte emisión de los principales países capitalistas del mundo [1].