Esta nota tiene su origen en los debates que tuvieron lugar en las XVII Jornadas de Economía Crítica, organizadas magníficamente nuestros colegas de la Universidad de Santiago pero que por desgracia tuvimos que desarrollar por red. Las Jornadas constituyeron un gratificante punto de encuentro entre personas de procedencias diversas y creo que con el tiempo se ha ido creando una mayor confluencia sobre problemas y alternativas. En todo caso, soy el único responsable de lo que aquí escribo y no estoy seguro de que mis compañeros y compañeras de debates lo compartan.