La clase obrera del siglo XXI es una clase en formación, en un mundo en el que el capitalismo no ha llegado a ser universal hasta hace poco tiempo. Las fuerzas motrices contemporáneas detrás de esta dinámica han sido la globalización desigual del capitalismo y el surgimiento simultáneo de corporaciones multinacionales después de la Segunda Guerra Mundial. Otros aspectos de esta transformación incluyen la caída de la tasa de ganancia que comenzó a fines de la década de 1960, que empujó al capital más allá de sus antiguas fronteras y ha producido crisis recurrentes; la apertura de las viejas economías burocráticas «comunistas» al capitalismo; y más recientemente, la profundización de las cadenas de valor globales (CVG).