¿Podrían ser los ejecutivos de las empresas que caminan por nuestro mundo hoy en día más codiciosos que los ejecutivos que dirigen las grandes farmacéuticas? Difícil saberlo. Pero un nuevo informe de la Comisión de Salud, Educación, Trabajo y Pensiones del Senado de EE.UU. sugiere que para superar a las grandes farmacéuticas haría falta mucha codicia.