Nunca antes en la historia había sido tan brutal el desajuste entre la capacidad tecnológica del ser humano para generar bienes y servicios y la miseria extrema de gran parte de la población mundial.
Nunca antes en la historia había sido tan brutal el desajuste entre la capacidad tecnológica del ser humano para generar bienes y servicios y la miseria extrema de gran parte de la población mundial.
Los conflictos en Asia Central y el Magreb, una industria petrolera sin inversiones desde 2014 y una demanda creciente de petróleo auguran un próxima etapa de la crisis energética centrada en el petróleo.
Reclaman un nuevo orden mundial que garantice los derechos humanos y la justicia social tras la pandemia.
“Dicen que se han perdido los valores, muchos piensan que están ahí pero se esconden, para que los ricos no los compren.”