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Paraguay

En el departamento de San Pedro hay terrorismo, pero de Estado

Fuentes: Rebelión

La militarización está en marcha en el país y va marchando a pasos agigantados con un gran manto de impunidad, se desplaza sobre las comunidades campesinas para estigmatizarlas, humillarlas y despojarlas, hundirlas en el miedo para retrotraer un régimen antidemocrático que permita profundizar el modelo extractivista y garantizar los intereses privados del gran capital, como […]

La militarización está en marcha en el país y va marchando a pasos agigantados con un gran manto de impunidad, se desplaza sobre las comunidades campesinas para estigmatizarlas, humillarlas y despojarlas, hundirlas en el miedo para retrotraer un régimen antidemocrático que permita profundizar el modelo extractivista y garantizar los intereses privados del gran capital, como lo analiza Raúl Zibechi «No hay extractivismo, no hay minería, no hay soja, no hay monocultivos sin militarización de la sociedad… Esto no es que sea un error, la militarización, es parte de modelo. No hay minería a cielo abierto, mega minería sin militarismo»1.

El sábado 24 de agosto el presidente Horario Cartes firmó un decreto para militarizar tres departamentos del país, fuerzas militares se han desplazado en Amambay, Concepción y especialmente en San Pedro; después de que dos días antes el Congreso Nacional haya otorgado al Poder Ejecutivo súper poderes con la modificación de la Ley de Defensa y Seguridad, que faculta al Presidente militarizar el país cuando éste considere de que exista una amenaza interna.

El decreto que dispone el uso de elementos de combates de las Fuerzas Armadas en operaciones de defensa interna en los departamentos mencionados, designa como Comandante de Operaciones al General de Brigada Mario Restituto González Benítez, quien es el responsable directo de las actuaciones militares en el norte del país, quien afirma ante los medios de comunicación que «las armas del ejército no serán utilizadas contra la ciudadanía»2.

Sin embargo, muy contrario a sus declaraciones, desde la presencia de los militares en el norte se están registrando una serie de abusos, maltratos y violaciones de derechos humanos en contra de poblaciones campesinas empobrecidas. Existe en San Pedro algo que podríamos denominar Incursión militar en viviendas de campesinos/as, que reemplaza a los allanamientos fiscales y policiales que se prevén en Código Procesal Penal de la legislación paraguaya.

Los militares ingresan a la vivienda de pobladores/as para buscar a personas con orden de captura, lo realizan en horas de la noche y/o madrugada, sin exhibir orden alguna, forzando y rompiendo las puertas de las humildes viviendas, fuertemente armados y en algunos casos con los rostros cubiertos con pasamontañas y sin portanombres para no ser identificados. Actúan con gran violencia, física sobre los hombres y psicológica contra las mujeres y niños/as.

Una de las personas que ha sido víctima de los atropellos militares es el docente de escolar básica Ramón Denis Cardozo, en la Colonia Oñondivepa, con 22 años de experiencia en su profesión, el mismo relata: «a las cero horas del jueves 5 de setiembre escuche un ruido muy fuerte, se estaba golpeando la puerta con mazo de hierro, rompieron dos puerta, entraron en mi dormitorio donde yo estaba con mis dos hijitos y mi esposa, entraron con todo y sin mediar palabras ellos me agarraron y me pusieron cuerpo a tierra apretándome la cabeza con un arma».

El señor Ignacio Sosa, poblador de la misma Colonia también fue sorprendido en su domicilio por los efectivos militares, quienes ordenaron al dueño de casa a cavar un hoyo en plena madrugada, al preguntar para qué le hacían cavar, los militares le respondieron que era para su tumba.

Una de las mujeres de la Colonia 6 de enero, al ser entrevistada sobre la situación que viven en la comunidad, angustiada por la forma en que actúan los militares contra los campesinos y campesinas, pregunta: ¿Acaso se ha legalizado la tortura en Paraguay?.

El modelo extractvisita en Paraguay se expresa a través de los agronegocios y la presencia cada vez mayor de empresas internacionales en busca de minerales, que priorizan la tierra como fuente de lucro, tiene cada vez mayor interés en la zona norte país, así lo explica uno de los dirigentes campesinos Isidora Bazán: «vinieron primero los norteamericanos y encontraron mucha riqueza, y hacia el Chaco creo que hay una boca de cántaro, a 500 mts. de profundidad se encuentra el agua del Acuifero Guaraní. Tenemos Uranio también…«3.

Palau, explica: «un modelo que ya no se basa sólo en la explotación de la mano de obra, sino que prioriza la apropiación directa de los bienes de la naturaleza: tierra, agua, minerales y biodiversidad entre otros. Un modelo para el que la vida misma es un a mercancía«4 y todo aquello que se oponga a su objetivo es visto como una amenza interna; esto se traduce a que organizaciones, comunidades campesinas e indígenas que se nieguen a dar paso libre al avance de los agronegocios pasen a ser criminalizadas, territorios completos militarizados, dirigentes sociales persguidos, encarcelados y asesinados.

Notas:

1 Ver en http://www.wri-irg.org/es/node/20498

2 Ver en http://www.radio1000.com.py/audio_interna.php?id=7219

3 Palau, Marielle (Comp.) La dimension represiva y militar del modelo de desarrollo. 2011. Asunción, Paraguay.

4 Idem

Abel Irala. Serpaj Py

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.