Enseñanzas de las elecciones internas en Uruguay

Fuentes: Rebelión

La elección confirmó el desinterés por la política y el rechazo al sistema político. Los datos más elocuentes son el 61% de abstención y la irrupción de Manini y Sartori. Para encontrar un parangón con una irrupción como la de Manini, hay que ir al nacimiento del FA con todas las diferencias que pueda haber. […]

La elección confirmó el desinterés por la política y el rechazo al sistema político. Los datos más elocuentes son el 61% de abstención y la irrupción de Manini y Sartori. Para encontrar un parangón con una irrupción como la de Manini, hay que ir al nacimiento del FA con todas las diferencias que pueda haber.

La crisis que se avecina le dará una posibilidad muy cierta a Manini en las siguientes elecciones. Sólo depende de que no haga componendas en los próximos cinco años y de que mantenga un discurso que le permita arrastrar por izquierda y derecha.

Por otro lado, la fragilidad de la democracia y la desesperación es tal, que un advenedizo con dinero y promesas alegres consigue un buen resultado.

El rechazo al sistema político también se expresa en la alta votación de Talvi, más por fuera del sistema y sus prácticas que el político por definición, Sanguinetti que, seguramente, quiso perder.

Por último, los nuevos partidos a la izquierda del FA son otra expresión de disconformidad. Triplicarán su votación luego de cinco años.

Ahora, para demostrar todavía más que todo es una farsa, como el 61% sabe (el otro 39% también) Lacalle pegó primero y metió a una mujer como compañera de fórmula. Quién es, no importa, pues lo único que importa es su condición sin pene (un bobón dirá: «con vagina». No, bobón, la clave es que no tenga pene). En el FA, y ahora con más razón, irá también una sin pene, aunque sea una política muy limitada como se demostró en el cuasidebate.

Que ni siquiera tenga el respaldo de la mitad de su gente ya habla de la debilidad de la candidatura de Martínez. La suerte que tiene es que aunque sí tenga más de la mitad, la candidatura de Lacalle tampoco es fuerte, sin embargo, aunque su oponente sea flojo, Martínez perderá.

La síntesis es que la situación es delicada. Poderoso caballero logra votos como resultado de un radical desinterés por la política. Sumado al desinterés, hondo rechazo. De momento, se controla, pues aún quedan reservas de confianza, pero una inevitable y muy próxima crisis como la del 1982 y 2002 hará saltar más de una estructura mental por los aires.

La sociedad se atomiza. La disidencia controlada y financiada, aumenta. Cuando llegue el momento, el movimiento social será como un queso agujereado por obra de las ongs. El tejido social se desintegra y crece el número de jóvenes que sabe leer, pero que no sabe lo que dice el texto leído. Para agregar un líquido complicado al coktel preocupante, jamás, en siglos, el arte se había arrastrado al nivel paupérrimo en que se arrastra ahora.

El aleteo de una mariposa en oriente genera un tsunami en occidente. Un sistema político esclavo del capital extranjero (UPM dixit) prepara el desastre y camina derecho, y con toda inconsciencia, al abismo. Pretenderán substituirlo por un sistema político todavía más aherrojado al capital extranjero pero, cuando la realidad hace saltar por los aires viejas estructuras, hay espacio para la duda, o como dirían los esotéricos: en el cambio de ciclo del día a la noche, cambian de morada y se entrecruzan por los aires los espíritus.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.

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