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Hipocresía imperial en la ONU

Fuentes: Rebelión

Nuevamente la hipocresía imperial ha hecho gala en la 69ª Asamblea General de Naciones Unidas (ONU). EE.UU. el mayor emisor de gases contaminantes al Medio Ambiente; el país que más ha violado de la Carta de Naciones Unidas cuando interviene en los asuntos internos de otros países, financiando a grupos mercenarios-terroristas y promoviendo golpes de […]

Nuevamente la hipocresía imperial ha hecho gala en la 69ª Asamblea General de Naciones Unidas (ONU).

EE.UU. el mayor emisor de gases contaminantes al Medio Ambiente; el país que más ha violado de la Carta de Naciones Unidas cuando interviene en los asuntos internos de otros países, financiando a grupos mercenarios-terroristas y promoviendo golpes de Estado; el país que pisotea de forma sistemática la Declaración Universal de los Derechos Humanos (DD.HH.) y que provoca innumerables bajas civiles (que sus voceros llaman «daño colaterales») cuando invade a otros países o envía a sus Drones asesinos cargados con misiles «inteligentes» para «luchar» contra sus propios terroristas: el país que más ha irrespetado los Estatutos de Roma, cuando trata de impedir que sus soldados y el gobierno israelí sean juzgados por la Corte Penal Internacional (CPI); el país que se considera a sí mismo como el «policía mundial», etc., etc., etc., pretendió dictar al mundo lecciones de moral y ética, y también demostrar su falso compromiso con la paz y la democracia.

El premio Nobel de la «Paz» (de los sepulcros), Barack Hussein Obama, también conocido cariñosamente como el «Califa Obama», tuvo ocasión para su tan esperado Show en la Asamblea General de la ONU, aunque sabe que ese espacio importa muy poco a la hora de las grandes decisiones.

Obama habló ante la Asamblea para cumplir con las formalidades. Pues, el Consejo de Seguridad de la ONU, conformado por 5 países con poder de veto (EE.UU., Francia, Reino Unido, China y Rusia), es el espacio que más le importa.

El Califa Obama repitió casi el mismo discurso de su antecesor inmediato George W. Bush, de Bill Clinton, de Bush padre, de Ronald Reagan y de todos los viejos inquilinos de la Casa Blanca. El guión escrito por los lobbys de las grandes corporaciones militares y financieras es siempre el mismo.

El único presidente estadounidense (JFK) que pretendió escribir su propio guión, no vivió para contarlo.

El actual inquilino de la Casa Blanca no será la diferencia.

Obama dijo que la paz y la seguridad del planeta dependían de EE.UU. bla, bla, bla,… que su país derrotará la amenaza terrorista del Estado Islámico bla, bla, bla,… Obama no perdió la oportunidad para exigir la liberación del lacayo y fascista venezolano Leopoldo López, mientras reconocía que EE.UU. seguirá apoyando a las «fuerzas democráticas» en Venezuela, Siria y en todo el mundo bla, bla, bla…

Al final de su discurso, tampoco faltaron las focas que aplaudieron al Califa del imperio.

Acaso ¿No ha sido precisamente EE.UU. el mayor promotor de las guerras, golpes de Estado y el terrorismo en el mundo? ¿Cómo hace el Califa Obama para diferenciar entre terroristas buenos y terroristas malos? Acaso ¿Son actos «moderados» o «democráticos» planificar atentados terroristas contra discotecas y el asesinato de un número importante de dirigentes chavistas de base? Acaso ¿Fueron actos «moderados» y «democráticos» las guarimbas organizadas por el fascista Leopoldo López entre los meses de febrero y abril del corriente año? Acaso ¿Son Lorent Saleh y Leopoldo López unos «demócratas luchadores por la libertad»? ¿Cómo le hace el Califa Obama para diferenciar entre el Estado Islámico y Voluntad Popular? Acaso ¿No es el terrorismo el método común de ambas organizaciones?

Sin lugar a dudas, la hipocresía imperial se lució en la ONU.

Sin embargo, más relumbraron los discursos valientes pronunciados por los presidentes Nicolás Maduro, Cristina Fernández, Dilma Rousseff, entre otros mandatarios mundiales del sur.

Las transnacionales mediáticas no pudieron contra la fuerza de aquellas voces valientes.

La dignidad y la verdad siempre vencen a la hipocresía y a las mentiras.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.