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Entrevista al filósofo argentino Néstor Kohan

Huérfanos y sin Vaticanos

Fuentes: CIPEC

M.P. y S.A.M.: ¿Qué papel juegan hoy en día los medios alternativos de comunicación frente a la dominación planetaria del capital? N.K.: Un papel fundamental. Vivimos una dictadura mediática sin precedentes en la historia. Los medios masivos se han monopolizado a un límite que hubiera sido inimaginable tan sólo hace medio siglo. Las compañías de […]

M.P. y S.A.M.: ¿Qué papel juegan hoy en día los medios alternativos de comunicación frente a la dominación planetaria del capital?

N.K.: Un papel fundamental. Vivimos una dictadura mediática sin precedentes en la historia. Los medios masivos se han monopolizado a un límite que hubiera sido inimaginable tan sólo hace medio siglo. Las compañías de TV por cable, por ejemplo, varían el número de canales que ofrecen. La que yo tengo acceso en Argentina tiene más de 70 canales, pero en sólo dos o tres se puede ver algo diferente…. y encima con limitaciones institucionales, porque estas escasas excepciones dependen de a su vez de estados y de su diplomacia externa. En otras compañías hay más de 300 canales, sin embargo los alternativos son no más que tres o cuatro. La relación asimétrica es abrumadora y aplastante. Las páginas webs alternativas existen, pero con sinceridad debemos asumir su marginalidad extrema. Padecemos un totalitarismo de la información y la comunicación abrumador, disfrazado de «pluralismo» y «democracia». La «sociedad abierta» que pregonaba Karl Popper y muchos otros cómplices de su banda delictiva del pensamiento oficial occidental durante la guerra fría es un mito y de la peor calaña.

M.P. y S.A.M.: ¿Qué opinas del discurso del Presidente Obama frente a las nuevas medidas en torno a Cuba? ¿Se abre una esperanza?

N.K.: Nicolás Maquiavelo, un muchacho de mi barrio, solía recordar que los poderosos se manejan con la zorra y el león, con la astucia y la violencia, con el consenso y la represión. Jamás abandonan ninguno de los dos medios de dominación. Todos los imperialismos y sistemas totalitarios reprimieron y al mismo tiempo intentaron crear consenso. Obama sonríe y sonríe, impasible, vendiendo pasta dentífrica. Se disfraza de «policía bueno» hacia Cuba, al mismo tiempo amenaza con castigar duramente a Venezuela bolivariana y a cualquier otro disidente (externo o interno) que lo desafíe. Promete erradicar definitivamente la tortura pero termina reconociendo que la tortura sigue. Ahora la llaman «interrogatorio fuerte». Obtiene el premio Nobel de la paz, mientras tanto invade países, derroca gobiernos populares, asesina líderes opositores, soborna, compra, interviene descaradamente en otras sociedades sin respetar su soberanía, espía y vigila cada gesto cotidiano de su propio pueblo norteamericano como lo hace con todos los demás pueblos del mundo. Algunos de sus propios agentes (ya asqueados) y algunos pocos de sus propios intelectuales que no han perdido la dignidad lo denuncian públicamente. Desde Snowden hasta Assange y Chomsky.

Cada quien, entonces, es libre de ofrecer la otra mejilla. Pero nosotros también tenemos el derecho y la posibilidad de no creerle.

La nueva política anunciada hacia la Revolución Cubana expresa un reconocimiento de hecho de que los matones de la cuadra, los gorilas del barrio, los gánsters y mafiosos del «mundo libre», no han podido arrodillar al pueblo cubano, insumiso y rebelde. No hay que perderlo de vista ni por un segundo. Todo nuestro abrazo a ese heroico pueblo que resistió a la potencia más poderosa, cínica, desfachatada e impiadosa del planeta. Todo nuestro cariño y nuestro reconocimiento. Todo nuestro respeto.

Pero sospechamos que el Pentágono, los círculos del complejo militar-industrial, los grandes fabricantes y traficantes de armas de la elite estadounidense, el Departamento de Estado y los pulpos de la oligarquía financiera estadounidense se proponen arrodillar y engullirse a Cuba por otros medios. No creen en la paz, el diálogo ni el pluralismo. Tan sólo han cambiado un alfil por un caballo, pero no han abandonado la intención de dar jaque mate. La estrategia sigue siendo contrarrevolucionaria y está destinada a controlar -en una situación de crisis capitalista mundial y escasez de recursos naturales- todo el «patio trasero» a escala continental minando las defensas enemigas. Golpeando donde más duele y atacando el lado más flaco de la revolución, su economía. Quien quiera creerle al lobo, tiene derecho. Quien pretenda «hacer teoría», legitimando una situación de hecho con grandes malabarismos verbales y citas doctrinales sacadas de la manga, que lo haga. ¿Por qué no?

Quienes amamos la vida y no queremos que el lobo nos engulla, también tenemos derecho a usar la cabeza y a tener un poquito de memoria. Adolfo Hitler se dio el lujo de hacer pactos de entendimiento con la Unión Soviética. ¿Fue para garantizar la paz y respetar la diversidad de sistemas sociales? No, a continuación hubo 20 millones de muertos del pueblo soviético. El pueblo cubano y su gobierno revolucionario estuvieron medio siglo preparados y entrenados para enfrentar, con el fusil en la mano y el ojo en la mira, cuadra a cuadra, casa a casa, una posible y previsible invasión militar de los gringos. No sólo los militares. Cada cocinera, cada maestra, cada médico, cada albañil, cada chofer, sabía manejar su arma y sabía donde tenía que apostarse para disparar al invasor militar imperialista si éste ponía su sucia bota sobre la isla.

¿Estará ese pueblo preparado para resistir la invasión de dólares y artículos de consumo? ¿Habrán hecho ejercicios de pertrechamiento para resistir una invasión de turistas con dinero, los disparos misilísticos de remesas millonarias, los ataques sorpresivos y nocturnos de las inversiones de capitales, prostíbulos, casinos, y la importación de todo un estilo de vida -donde el dinero manda y el ser humano obedece– del american way of life? ¡Ojalá que sí, lo deseamos de todo corazón! Por ellos y ellas, pero sobre todo por nosotros y nosotras. Si Cuba es deglutida y fagocitada por el imperio, sería un golpe durísimo al imaginario rebelde de Nuestra América y el Tercer Mundo y a las esperanzas de nuestros pueblos.

Pero si Cuba no logra resistir este otro tipo de invasión (más sutil pero no menos agresiva), mucho cuidado con acusarlos livianamente de «traición». Si hacen esto es porque quedaron aislados, porque no triunfaron otras revoluciones socialistas (anticapitalistas y antiimperialistas) en el continente. Nosotros también somos responsables de los retrocesos eventuales que pudiera sufrir la transición al socialismo en la isla. Si hubiéramos triunfado contra nuestras burguesías y su patrón imperialista, hoy el escenario sería bien distinto.

M.P. y S.A.M.: Según reconocieron los presidentes de Cuba y EEUU el Papa Francisco jugó un papel central en esta nueva relación. ¿Se siente orgulloso de que el nuevo Papa sea argentino?

N.K.: No sólo no me siento orgulloso. Siento mucha vergüenza. Este Papa es muy reaccionario, que nadie se engañe. Viene a cumplir la obra que comenzó Woytila volteando los países del Este europeo y apuntalando la contrarrevolución en Nicaragua sandinista. ¿Por qué en aquel entonces eligieron un Papa polaco cuando Polonia siempre fue en el concierto europeo de naciones un país de segunda o tercera línea, que nunca pudo tener ni siquiera una independencia nacional que se precie de tal? Pues porque a través del catolicismo tradicionalista polaco se podía golpear duramente a esos gobiernos burocráticos, impopulares, debilitados por sus problemas sociales internos y por la carrera armamentista impuesta por Reagan y Thatcher, ambos amigos de Juan Pablo II. A través de la retórica oficial del catolicismo vaticano, jerárquico, tradicionalista y eurocéntrico, se le daba cobertura «decente» a la contra nicaragüense, financiada con el narco tráfico y las armas sucias de EEUU.

¿Por qué 30 años después los poderosos eligen un Papa latinoamericano cuando todo el mundo sabe hasta el cansancio el eurocentrismo galopante que siempre ejerció el Vaticano, hacia dentro y hacia afuera? Porque necesitaban poner en vereda a Venezuela, resquebrajar a Cuba, subordinar al movimiento campesino en Brasil (de fuerte raigambre religiosa) y neutralizar a todo el movimiento popular latinoamericano, una de las reservas rebeldes a escala mundial potencialmente más explosiva y «peligrosa» para la geopolítica del patio trasero yanqui.

El Papa Bergoglio-Francisco no viene a liberar a nadie. Que nadie le crea sus gambetas a lo Garrincha [jugador de fútbol de Brasil que amagaba ir para un lado y terminaba yendo para el otro] ni sus meditadas guiñadas de ojo. Sencillamente es un pícaro jugador de truco [juego de naipes argentino que donde gana el que sabe mentir mejor]. Con su tradicionalismo disfrazado de «renovador» Bergoglio-Francisco viene a modernizar, aceitar y renovar la dominación, espiritual y material, de nuestros pueblos. No solo se calló la boca de manera escandalosa y vergonzosa en tiempos sangrientos del general Videla (aunque a posteriori han pretendido construir historias «honorables» escasamente creíbles para gente mínimamente informada en el terreno de los derechos humanos en Argentina).

Además no tiene nada que ver con el mensaje profético y rebelde de las comunidades de base de aquel muchacho barbudo de origen judío que andaba a pie y con sandalias humildes enfrentando al poderoso Imperio romano, cuestionando a los grandes mercaderes del templo y denunciando el fetiche del dinero y el mercado, mientras socializaba y compartía el pan entre sus compañeros y compañeras. Bergoglio-Francisco, que yo sepa, no disolvió el Banco Ambrosiano ni repartió las fortunas incalculables de la Iglesia Católica entre nadie. Con dos o tres gestos intrascendentes, minimalistas y microscópicos, que no cambian una estructura jerárquica y sacerdotal de fondo (con milenios de historia del lado de los poderosos, desde las Cruzadas y la Inquisición, la caza de brujas y Colon hasta Hitler, Videla y Pinochet), Bergoglio viene a poner en vereda no sólo a Cuba sino a todos los rebeldes latinoamericanos y del Tercer Mundo.

Debo confesar que lo que más me duele es ver a algunos pensadores de la teología de la liberación que yo respetaba y quería profundamente (los sigo respetando, aunque me duele verlos así), en una actitud sumisa y obediente, deshaciendo y destejiendo todo lo que se había acumulado desde Fray Bartolomé de las Casas hasta Camilo Torres. En fin, el mensaje profético resurgirá, no tengo ninguna duda. Hasta el poder más absoluto (militar, económico o simbólico) es pasajero y transitorio en la historia. El poder del Vaticano, en apariencia hoy inexpugnable, no es una excepción. Las iglesias empresariales y televisivas (que compran cines millonarios y carísimos canales de televisión con dinero de ….¿?…. ) y la autoayuda no son tampoco ninguna alternativa. El respeto auténtico por las personas humanas y la verdadera espiritualidad está -tiene que estar- más allá del mercado, el dinero y el capital. Sigo creyendo que la verdadera espiritualidad vendrá con el socialismo como proyecto integral, plural y revolucionario, donde creyentes y ateos luchemos juntos, codo a codo, mano a mano, hombro a hombro, contra los grandes molinos de viento del capital y sus instituciones.

M.P. y S.A.M.: En este nuevo contexto mundial, ¿cuáles son los retos y desafíos de las luchas de los pueblos en la transformación de América latina?

N.K.: ¡Seguir resistiendo! No desmoralizarse ni perder la brújula en medio de la tormenta y la neblina. Aferrarse con tenacidad, con terquedad, con convencimiento y, ¿por qué no?, con fe (como nos reclamaba José Carlos Mariátegui) a la verdad histórica, a los proyectos revolucionarios culturales, sociales, integrales y radicales, a la revolución mundial socialista. La confusión y la desmoralización son, si las evaluamos en términos de larga duración, pasajeras. El poder de los capitalistas, aunque hoy parezca inexpugnable, tiene fecha de vencimiento a corto plazo, como la mayonesa. Viven para el día a día, arruinando el planeta en forma acelerada. Nuestro proyecto, en cambio, es de largo plazo y largo aliento. No debemos retroceder. No debemos entregarnos. Que las sirenas sigan cantando e intentando seducir, nosotros debemos seguir caminando en busca de la tierra prometida de Moisés y tratando de encontrar el hogar común (sin mercado ni explotación) que perseguía Ulises, compartiendo el pan como predicaba Jesús. A largo plazo eso es lo que perdura en la historia. No se trata de qué lado «hay más dinero» sino de qué lado está el deber. A los tibios los vomita Dios. Los confundidos, los cansados, los que vacilan, los que nadan con la corriente del momento y se acomodan siempre donde calienta el sol o se pliegan a la onda de moda con la mejor cara de cumpleaños y cajita feliz se pierden en el polvo gris, borroso y difuso de la historia. Espartaco, Tupac Amaru y Rosa Luxemburg, en cambio, siguen al lado nuestro… nítidos y en relieve, con dignidad y de pie. ¿Quién se acuerda hoy de los que vacilaron y se entregaron?

El movimiento popular de Nuestra América debe -debemos- seguir luchando a partir de nuestras propias historias y tradiciones, cada uno a su modo, manejando y preparándose para todas las formas de lucha sin atarse a ninguna. Aprendiendo de todas las trampas y maniobras sucias con que asesinaron a Emiliano Zapata y a Augusto César Sandino, a Martin Luther King y a Malcolm X.

M.P. y S.A.M.: ¿Qué papel ha jugado el marxismo en los últimos 30 años en Argentina, desde que se retiraron los militares del general Videla y el almirante Massera hasta hoy?

N.K.: Nuestro marxismo ha sido, primero, aplastado, aniquilado, quemado, en las personas, en los libros y producciones culturales. Nuestro marxismo no perdió ningún debate de ideas, fuimos aniquilados y asesinados de la forma más perversa, que es algo completamente diferente. Luego de la fogata, la tortura, la violación, el aniquilamiento y los desaparecidos, vinieron las becas, los puestitos poliqueteros, las editoriales prestigiosas, la cooptación. Pero hoy hay una nueva generación que ronda los 20 años y que está a la búsqueda. Reaparecen, dispersos, pero reaparecen los ecos nunca apagados del todo, los signos y símbolos de la tradición insurgente y del marxismo rebelde. Algo nuevo está naciendo. Nuestro modesto y microscópico papel es apuntalar eso nuevo que nace, tratar de orientar, brindar elementos para que esa nueva generación haga su camino, construya su experiencia, desoiga y desobedezca la voz del amo. Y sobre todo se entere que la lucha no parte de cero. Antes que todos nosotros naciéramos y anduviéramos en pañales o sacándonos los mocos de la nariz ya había mucha pero mucha gente luchando. Hay que conocerlos y conocerlas. Hay que estudiarlos para poder aprender y recrear un nuevo imaginario rebelde, radical, insurgente y revolucionario, a escala nacional, continental y mundial. Sin memoria y sin historia, sin fortalecer nuestra identidad y nuestra cultura, estamos perdidos antes de comenzar.

M.P. y S.A.M.: ¿Cómo visualiza al marxismo latinoamericano a escala continental?

N.K.: ¡Mucho mejor que hace 20 años! Hace 20 años nadie, pero ni los más radicales, se animaban a mencionar dos palabritas clave: «socialismo» e «imperialismo». Hoy son moneda corriente. Todo está en discusión, pero lo que está claro es que el imperialismo sigue existiendo, vigilando, controlando, violando la soberanía de otros países y reforzando el dominio del capital donde quiera que esté, mientras continúa de manera irracional y enloquecida destruyendo nuestro planeta. También está fuera de discusión que el neoliberalismo no va más, que otro mundo es posible, y que ese mundo es y debe ser el socialismo. ¿Cuál socialismo? Eso es lo que, al menos por ahora, no está resuelto. ¿Será socialismo con capitales privados, mercado generalizado, consumo desenfrenado y competencia entre las empresas o será en cambio una planificación socialista y participativa de los recursos sociales, ecológico, antipatriarcal, antimperialista y anticapitalista? Es evidente que la disputa está abierta y el marxismo de Marx y del Che Guevara tienen muchísimo que decir al respecto… ¿O es impensable hoy una sociedad que no esté regulada por el mercado?

Causa escozor y hasta un poco de lástima, por no decir vergüenza ajena, escuchar o leer apologías del mercado en mil tonos, melodías y colores, realizadas en nombre del socialismo. El modelo mercantil del «cálculo económico» contra el cual batalló pacientemente el Che Guevara en los años ’60 hoy es un juego de niños al lado de las argumentaciones que circulan citando a las autoridades más disímiles, dese Nicolás Bujarin a Deng Xiaoping, desde Charles Bettelheim a Alec Nove, entre muchos otros y otras. Uno de los grandes desafíos pendientes del marxismo del siglo XXI consiste en desmontar la falsa homologación de mercado y democracia. Para poder concretarlo, como mínimo, hay que ESTUDIAR. Las consignas ya no alcanzan. Y para descifrar los enigmas irresueltos hay que superar el divorcio entre un marxismo académico (erudito pero impotente e inoperante, que vibra y baila según la última música de la academia parisina o neoyorkina) y un saber militante abnegado, esforzado y sudoroso pero que no estudia, no lee, no está informado y suplanta la falta de formación de la militancia de base con consignas efectistas o con la importación acrítica o mágica del «modelo chino», el «modelo yugoslavo» o cualquier otro ensayo de gabinete.

M.P. y S.A.M.: ¿Han caducado las formas de lucha radicales en el nuevo contexto regional y mundial?

N.K.: Estoy muy mal y muy poco informado. Casi no veo la TV ni escucho la radio ni leo los periódicos ni miro internet. Pero…. según las pocas noticias que llegan a mi barrio y me cuentan mis vecinos en la verdulería, el Pentágono no se disolvió. La CIA no jubiló a nadie. La NSA no envió a sus miles de agentes a veranear y tomarse unos tragos. Las fuerzas armadas no desaparecieron, La policía se multiplica. Las cárceles no se han transformado en ámbitos para ir a bailar y hacer fiestas. Las leyes «antiterroristas» no se han derogado. Quizás todo esto pasó y yo no lo vi en la tele, pero sospecho que no sucedió. Entonces…. ¿por qué el movimiento popular debe resignarse a la mansedumbre?

Hay datos históricos innegables. No podemos hacer como el avestruz que esconde la cabeza y simula no enterarse. Nuestros hermanos (porque no son sólo amigos, compañeros y camaradas, son nuestros HERMANOS con mayúsculas) de Cuba disolvieron el antiguo Departamento de Liberación Nacional, luego denominado Departamento América, desde donde actuaban Manuel Piñeiro Losada, popularmente conocido como Barbarroja, junto con muchos amigos. Bien, tienen todo el derecho del mundo. Los seguimos queriendo, admirando y respetando. No juzgamos. No opinamos. No abrimos la boca.

Pero el resto del movimiento rebelde, popular, insurgente y radical de Nuestra América ¿por qué tiene que disolverse? Hoy hay mucha más pobreza, explotación, desempleo y exclusión que en los años ’60. ¿Por qué deberíamos renunciar a la perspectiva, al proyecto, a la estrategia de la revolución si nuestros enemigos siguen firmes sin abandonar sus posiciones? Tengo la sensación de que hoy ya no tenemos ni padres ni abuelos, ni Mecas ni Vaticanos ideológicos (utilizo ahora estas expresiones en sentido metafórico). Estamos «huérfanos». Con toda la historia en la espalda, a la que reivindicamos con orgullo y con honor, sin renegar absolutamente de nada de nada, pero ya sin «estados guías» ni Vaticanos ideológicos. Ni Moscú, ni Pekín, ni Albania, ni La Habana, ni París. Perdón, no queremos ofender a nadie, lo decimos con todo el respeto del mundo. Y quien quiera aconsejar, que lo haga, está en todo su derecho. Pero nosotros simplemente escuchamos, no obedecemos.

Hoy hay nuevas potencias «emergentes» (así se las llama en los noticieros) que quizás puedan brindar apoyo circunstancial a los enemigos de sus enemigos, pero ninguna de estas potencias tiene un proyecto anticapitalista ni antiimperialista serio. En el mejor de los casos tienen disputas geoestratégicas y geopolíticas, pero de ningún modo se proponen construir una sociedad socialista o comunista a escala planetaria. ¡Ni por asomo! No hay que confundirse.

Si somos realistas hoy el movimiento popular sólo puede contar con sus propias fuerzas. Debemos recrear el imaginario rebelde y revolucionario preparándonos y mentalizándonos para una lucha larga y difícil que no se resolverá dentro de seis meses. Aquel chico de mi barrio del que les hablaba, Nicolás Maquiavelo, sostenía que luchar de este modo es mucho más difícil. Cuesta muchísimo más construir una fuerza propia sin muletas ajenas. Pero cuando uno logra construirla se vuelve indestructible, porque no se depende de nadie.

M.P. y S.A.M.: ¿Cuáles son en tu opinión las tareas de las nuevas generaciones de jóvenes militantes en Nuestra América y el mundo?

N.K.: Precisamente esa es la principal tarea para las nuevas generaciones. Aprender del pasado, apropiarse de toda la historia de lucha, resistencia, internacionalismo, heroísmo y abnegación; valorar, conocer, reconstruir, pero ya sin Vaticanos. Necesitamos construir una fuerza popular y revolucionaria de alcance, como mínimo, continental, que sea propia. Sin aplicar ya «modelos» de pizarrón, ni el ataque súbito al palacio de invierno, ni la larga marcha, ni el internacionalismo centrado únicamente en París y Bruselas, ni el foco rural caribeño ni el sindicalismo economicista, ni la izquierda exclusivamente parlamentaria e institucional. Pensar una estrategia para los nuevos tiempos, quizás incluso combinando y articulando todas esas formas, sin atarnos mecánica ni dogmáticamente a ninguna de ellas de modo excluyente como si fuera un catecismo. Nuestros enemigos manejan todas las formas de lucha. ¿Por qué nosotros no tenemos derecho a hacer algo análogo? ¡Manejar y prepararse entonces para todas las formas de lucha! Esa es la tarea de la nueva generación. Una tarea inmensa, pero apasionante.

Y finalizaría diciéndole a un chico o una chica de 20 años: esta tarea pendiente, si se quiere, no sólo es necesaria y urgente, también es una experiencia «divertida» y «atractiva». Mucho más atractiva y sugerente que cualquier experiencia mediocre y opaca que ofrece el capitalismo para nuestra vida cotidiana. El marxismo rebelde de Nuestra América y las aventuras y desventuras de la revolución socialista hoy ofrecen muchísimo más que 3 bolsas de droga, que 5 iglesias evangélicas, que 17 libros de autoayuda, que 35 jueguitos electrónicos y que 8 camiones de cerveza. Nosotros tenemos tareas estratégicas que sólo pueden ser realizadas por los jóvenes y las jóvenes del siglo XXI. Tenemos toda la confianza del mundo que podrán asumir semejante tarea. Si lo logran, nosotros los seguiremos y los apoyaremos contentos y felices.

CIPEC (www.cipec.nuevaradio.org)

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso de las autoras mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.