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Enojo popular porque el gobierno prioriza el traslado de heridos a la entrega de víveres

Perú: Saqueos y amenazas de motines en zonas devastadas por el terremoto

Fuentes: AFP, THE INDEPENDENT, DPA IPS, REUTERS/La Jornada

Los socorristas prosiguieron este viernes la búsqueda de sobrevivientes tras el terremoto de 8 grados Richter que la noche del miércoles azotó Perú y que dejó más de 500 muertos y miles de damnificados, mientras el hambre, la sed y el desamparo provocan saqueos y amenazas de motines en las poblaciones devastadas, en tanto que […]

Los socorristas prosiguieron este viernes la búsqueda de sobrevivientes tras el terremoto de 8 grados Richter que la noche del miércoles azotó Perú y que dejó más de 500 muertos y miles de damnificados, mientras el hambre, la sed y el desamparo provocan saqueos y amenazas de motines en las poblaciones devastadas, en tanto que un helicóptero militar con ayuda se estrelló en la ciudad de Ica, sin dejar víctimas.

Desesperados por la escasez y las demoras en la llegada de asistencia, los pobladores de Pisco, Chincha e Ica -las localidades más afectadas por el terremoto- comenzaron a perder la paciencia y reclamar ayuda.

Las cifras oficiales indican que hasta el momento los muertos son 510, mil 500 los heridos, 85 mil damnificados y 18 mil viviendas devastadas por el sismo.

Precisamente en la mañana de este viernes los habitantes de Pisco y las poblaciones vecinas se alarmaron ante un sismo de 5.5 grados Richter, una de las más de 300 réplicas que se han presentado desde el miércoles pasado.

La Fiscalía de Perú identificó hasta el momento a 486 personas fallecidas informó la titular de esa institución, Adelaida Bolívar. De ese total, 335 muertos pertenecen a la provincia de Pisco, 75 a Chincha, 65 a Ica, seis a Callao y cinco a la entidad de Cañete.

La cifra de muertos fue certificada por más de 60 fiscales y médicos legistas que, además, elaboraron las actas de levantamiento de cadáveres.

Agencias de ayuda humanitaria indicaron que el número de muertos podría incrementarse debido al crudo invierno en la región así como a la falta de comida, agua potable y medicinas.

«Las condiciones en el terreno son terribles», indicó Richard Hartill, de la agencia Save the Children, quien indicó que «los niños pasan la noche con temperaturas extremadamente frías».

Daño turístico irrecuperable

Además, la reserva ecológica de Paracas, situada en la zona del epicentro del terremoto, sufrió destrozos severos en una de sus estructuras rocosas más visitadas por los turistas extranjeros: el farallón de La Catedral.

Los daños causados al histórico monumento natural localizado al borde del océano Pacífico, considerado uno de los mayores atractivos turísticos de la región, pone en riesgo el acceso a la zona.

El arco y la bóveda del farallón, popularmente bautizado como La Catedral, quedaron totalmente destruidos y sus formaciones rocosas se hicieron polvo y se hundieron en el mar, dijo Oscar García, jefe de la Reserva Nacional de Paracas, población vecina del puerto de Pisco.

El responsable de la reserva admitió que la zona estaba severamente dañada, pero pidió a la prensa cautela en el momento de evaluar si ello significaba el fin del turismo en la zona.

Pero la pregunta que los habitantes de la zona damnificada hacen con mayor frecuencia a las autoridades locales y nacionales es por qué la ayuda no llega.

El presidente de Perú, Alan García, quien desde el jueves despacha en Pisco, se vio obligado a explicar que el puente aéreo organizado le ha dado prioridad al traslado de enfermos graves sobre la distribución de víveres.

«Nadie se va a morir de hambre, eso lo puedo garantizar», dijo el mandatario a pobladores que le reclamaban ayuda.

El presidente reconoció que la cifra de muertos «posiblemente supere los 510».

«Yo he estado hace unos momentos en la catedral (la iglesia de San Clemente de Pisco, que se derrumbó el miércoles) cuando se recuperó un cuerpo. Según los rescatistas y bomberos, todavía hay decenas de cadáveres debajo de los escombros. Es lamentable», señaló el mandatario.

Un sacerdote, José Torres, que celebraba una misa de difuntos en esta iglesia cuando fue destruida por el terremoto del miércoles, fue rescatado ileso de los escombros en la madrugada del viernes.

Asimismo, un helicóptero militar que transportaba ayuda para los damnificados se precipitó a tierra este viernes en un campo ferial en la ciudad de Ica sin dejar víctimas, informaron medios de prensa presentes en el lugar.

Sus siete tripulantes, todos miembros de la marina de guerra, resultaron sólo con magulladuras a consecuencia del percance.

La policía ha tenido que disparar al aire para evitar que en el kilómetro 230 de la carretera Panamericana Sur, cerca de Pisco, y en el kilómetro 297 de la misma ruta, en los alrededores de Ica, damnificados por el sismo saquearan camiones que trasladaban víveres para las zonas del desastre.

El Ministerio de Defensa ordenó a tropas del ejército y de la marina desplazarse hacia los puntos de conflicto para frenar esos episodios de pillaje.

Pero por las radioemisoras locales uno de los pobladores justificaba esos actos: «Nos prometen ayuda y no hay nada hasta el momento. No tenemos agua ni energía eléctrica, hay heridos que están esperando atención hace 48 horas, no hay comida».

Otro damnificado se quejó: «Los niños sólo han recibido un vaso de refresco y un sandwich. Se han olvidado de nosotros. Por eso tenemos que buscar alimentos por nuestros propios medios».

En Ica, la ciudad capital del departamento homónimo, se produjeron saqueos en barrios periféricos caracterizados desde antes por su inseguridad, indicó el canal N de televisión por cable.

El caso más grave se presentó en un centro comercial del que, entre otras cosas, los pobladores sacaron electrodomésticos.

Los episodios de más riesgo se presentan en la entrada de la ciudad, donde alrededor de 300 personas intentaron asaltar los camiones, lo que orilló a unos choferes a accionar sus armas de fuego.

Por su parte, los damnificados de Chincha se preguntan cuándo llegarán las toneladas de ayuda extranjera que anuncian en los medios sus dirigentes políticos.

En la puerta del cementerio local una treintena de habitantes increparon al jefe de seguridad del lugar, Pablo Advíncula, reclamándole fosas gratis para sus seres queridos, que figuran entre los 74 muertos que según datos oficiales han sido censados hasta ahora en esta población.

Chincha, ubicada al sur de Lima, es conocida por concentrar la mayor población de afroperuanos del país. «Hemos donado 36 fosas pero ya casi no nos quedan y la gente anda furiosa porque ni siquiera sus muertos pueden descansar en paz», dijo Advíncula.

«Necesitamos unas 600 carpas (tiendas) para socorrer a los que se han quedado sin techo. Han llegado muy pocas», lamentó José Navarro, alcalde de Chincha.

Por último, la policía intensificó hoy la búsqueda de más 600 reos, entre ellos cinco colombianos, que se fugaron del penal Tambo de Mora de la sureña ciudad de Chincha, tras colapsar su edificio por el terremoto.

«El grupo policial tiene órdenes para recapturar vivos o muertos a los delincuente de alta peligrosidad», dijo a la prensa el jefe de la Dirección de Criminalística, general Eduardo Montero, y señaló que entre los evadidos hay secuestradores, asaltantes, narcotraficantes y violadores.

En el equipo de búsqueda hay agentes expertos en investigación de secuestros y robo agravado, quienes, en su momento, capturaron a varios de los prófugos.