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¿Quién está aterrorizando a quién en Afganistán?

Fuentes: Rebelión

Traducido del inglés para Rebelión por Sinfo Fernández

» Nada ha cambiado para nosotr as en este ‘nuevo’ Afganistán», decía Sima (16 años) a principios de 2007. Su padre había muerto en octubre de 2001 tras ser alcanzado por una de las bombas estadounidenses de «liberación».

En una reciente entrevista que ha gozado de amplios ecos (en la red de la Radio Pública Nacional), Sarah Chayes proclama: «Los talibanes aterrorizan Afganistán» 1 . Chayes, que viene desde hace mucho tiempo defendiendo una «mejor» intervención y construcción de esa nación 2 , destaca como prototipo de los imperialistas humanitarios 3 . Al sugerir que un pronto y más amplio compromiso de la OTAN podría haber evitado problemas en Afganistán, Chayes da a entender que los problemas de Afganistán necesitan de soluciones militares 4 ; de alumbrar los «derechos humanos» y la democracia electoral mediante bombas de precisión y unidades de Fuerzas Especiales estadounidenses. Un oficial del ejército estadounidense, al recomendarla como conferenciante, escribió: «Ya no es la periodista que alguna vez conocieron. ¡Es un halcón!» No considera que la presencia extranjera en Afganistán tenga que ver con el imperialismo y trata de trabajar junto a las fuerzas armadas y el gobierno estadounidense 5 . Tiene palabras duras hacia los señores de la guerra pero permanece generalmente en silencio cuando se trata de la muerte y extendida destrucción causadas por las acciones de EEUU y la OTAN 6 .

Al mismo tiempo, aquellos, como el Presidente Hamid Karzai, el Tte. Coronel Owen MacNally, del ejército británico y yo mismo, que nos centramos en los civiles afganos asesinados por las acciones de EEUU y la OTAN, somos respectivamente silenciados o arrestados o ignorados 7 . Las fuerzas estadounidenses son culpables de aterrorizar a los afganos inocentes, como voy a exponer a continuación. Esto no implica en manera alguna que los talibanes y sus aliados no cometan prácticas equiparables. La diferencia es que a esas prácticas se les da una cobertura importante en los medios de comunicación occidentales mientras que todo lo anterior permanece envuelto en el silencio y en la manipulación mediática.

La manipulación de los medios corporativos estadounidenses conlleva la mentira, tanto por acción como por omisión. Por ejemplo, ¿cuántos estadounidenses saben que las fuerzas armadas de su país quemaron los cuerpos de varios talibanes después de colocarles mirando a La Meca? ¿Habría recogido el periodista australiano Stephen DuPont, empleado de SBS Dateline , la horrenda acción de la quema de los muertos talibanes si hubiera tenido alguna duda de que la noticia iba a pasar desapercibida (como previsiblemente ha ocurrido con otras muchas acciones de ese tipo perpetradas por el personal militar estadounidense en Afganistán)? El incidente tuvo lugar el 1 de octubre de 2005, más allá del pueblo de Gonbaz, en el distrito de Shah Wali Kot, provincia de Kandahar. El día anterior, la unidad estadounidense había sufrido una emboscada y el intercambio de disparos había acabado con la vida de un soldado ocupante estadounidense (el sargento de marines John Doles). Las fuerzas ocupantes estadounidenses del Primer Batallón, 508 Regimiento de Infantería de la 172 Brigada Aerotransportada del Ejército, dispusieron en hilera orientados hacia La Meca los cuerpos de dos talibanes que habían muerto también el 30 de septiembre, después quemaron los cadáveres y se mofaron de sus enemigos de una forma profundamente ofensiva para los musulmanes y en contravención de las Convenciones de Ginebra. La cremación no es una costumbre musulmana y las Convenciones de Ginebra estipulan que el enemigo debe ser enterrado de forma decorosa. Una unidad de operaciones psicológicas del ejército estadounidense se burló después de los campesinos utilizando el dialecto local:

 

Permitisteis que pusiéramos a vuestros combatientes mirando a occidente y que los quemásemos. Tenéis demasiado miedo como para atreveros a recuperar sus cuerpos. Esto sirve para probar que sois las nenazas que siempre pensamos que erais… Atacáis y huís como mujeres. Os llamáis a vosotros mismos talibanes pero sois una desgracia para la religión musulmana y no lleváis más que vergüenza a vuestras familias. ¡Venid y luchad como hombres en vez de cómo los perros cobardes que sois!

 

El video mostraba a vehículos del ejército estadounidense dotados con altavoces por los que se transmitían los insultos. La secuencia filmada por SBS mostraba cómo las llamas lamían los dos cuerpos carbonizados y un grupo de cinco soldados estadounidense observaban la escena de pie desde un saliente pedregoso.

Los hechos sobre el terreno son muy claros: las fuerzas de EEUU y de la OTAN matan a 3-4 civiles afganos por cada soldado extranjero ocupante que muere. Si asumimos, sin temor a equivocarnos, que hay soldados ocupantes que mueren a manos de los talibanes y sus aliados, entonces las acciones de las fuerzas ocupantes estadounidenses y de la OTAN contra inocentes civiles afganos son 3-4 veces más letales que las acciones de los talibanes contra las fuerzas ocupantes 8 . Los hechos (no interpretaciones o proclamaciones ) sobre el terreno se resumen en la Tabla 1 siguiente:

Tabla 1. Letalidad relativa de civiles afganos y soldados de EEUU/OTAN

Muertes Civiles afganos

 Muertes fuerzas ocupantes

Ratio muertes civiles/fuerzas ocupantes

2005

408- 478

130

3,1 – 3,7

2006

653-769

191

3,3 – 4,0

2007

1.010-1.297

232

4.4 – 5.6

2008 (enero-sept.)

628-729

236

2,7 – 3,1

Enero 2009

71-86

24

3,0 – 3,6

Fuentes: Datos sobre las muertes de civiles afganos calculados a partir de la base de datos del Proyecto para el Memorial de las Víctimas Afganas y de las cifras de las muertes de las fuerzas ocupantes extraídas de «Coalition Military Fatalities by Year and Month», en http://www.icasualties.org/oef/

Nadie niega que los talibanes y sus aliados matan a soldados afganos, a tropas de las fuerzas ocupantes y a civiles afganos. Es más, la imprecisión relativa de sus armas es proporcional a su bajo coste. Como señaló brillantemente Mike Davis, el suicida del coche bomba es la «fuerza aérea del hombre pobre»9. Pero las muy caras armas de los ocupantes extranjeros deberían implicar un nivel de precisión que en gran medida evitara la muerte de civiles, como repiten sin cesar los supuestos intelectuales de la defensa y sus acólitos en los medios dominantes. Como llevo ya siete años demostrando, no es ése el caso10. Cualquiera que esté familiarizado con la historia del desarrollo de las armas de precisión aérea sabe que se desarrollaron en principio para salvar las vidas de los pilotos y reducir los costes atacando objetivos desde el aire. Y, en ese aspecto, han conseguido grandes éxitos.

Intentar salvaguardar las vidas de los civiles fue algo que después se utilizó convenientemente como medida de relaciones públicas para calmar y convencer al gran público de la nación agresora. Era necesario convencer a ese público de que nuestro bando sólo mata por accidente y que posee el armamento adecuado para ahorrar vidas de civiles inocentes. Cualquiera o cualquier prueba que contradiga a esas vacas sagradas del Pentágono, los medios dominantes y los imperialistas humanitarios (como el Harvard’s Carr Center o Human Rights Watch) se verán desacreditados por todos los medios posibles, cuando no ignorados, silenciados o, en última instancia, arrestados. Como señala contundentemente Joshua Foust: «En Afganistán han estallado montones de bombas, pero los medios sólo han informado de las que han alcanzado al personal internacional»11.

La propaganda bélica irá adquiriendo una importancia cada vez mayor cuando la guerra militar llegue, en el mejor de los casos, a un punto muerto (cuando no progresiva derrota de EEUU y de la OTAN, unida al resurgimiento de los talibanes). Durantes los últimos meses, muchos han comentado -desde Hamid Karzai hasta las Naciones Unidas y el New York Times, etc.- la necesidad urgente de que EEUU y la OTAN reduzcan el número de civiles que matan. Al parecer, se está haciendo ahora hincapié en que hay que abogar por las acciones menos letales de las fuerzas terrestres en lugar de los mortíferos ataques aéreos de apoyo12. Los datos del ejército estadounidense muestran que, a comienzos de junio de 2008, aumentó el número de bombas lanzadas incluso en los ataques por tierra13. Al mismo tiempo, los combates por tierra resultaron cada vez más letales para los soldados ocupantes estadounidenses: desde junio/octubre de 2008, murieron en combate 96 soldados, comparados con los 51 de todo 2007, según el Departamento de Defensa de EEUU. El problema para las fuerzas de EEUU y la OTAN es que a mayor dependencia de las fuerzas de tierra se producen mayores bajas en el ejército -en enero de 2008, murieron 14 soldados de la ocupación, mientras que en enero de 2009, la cifra fue de 2414-, lo que a su vez hace que aumenten las críticas públicas en el frente de casa.

Como he indicado en otra parte, los talibanes y sus aliados han desarrollado una estrategia decisiva15: crear un nivel de inestabilidad suficiente mediante ataques selectivos por todo el país contra trabajadores de la ayuda humanitaria, colegios y similares para impedir la reconstrucción y, a través del uso de armas tácticas de muy bajo coste (suicidas-bomba y artefactos explosivos improvisados), golpear a las fuerzas afganas y a los ocupantes extranjeros. Esa inestabilidad y violencia, combinada con los altos niveles de víctimas civiles, vuelven a la población contra los ocupantes extranjeros en lo que se ha convertido en una dinámica anti-colonial en la que las llamas del nacionalismo se avivan cada vez más. La ausencia de oportunidades y el odio hacia los extranjeros están engendrando una nueva generación de combatientes afganos de la resistencia16. Como Mehan Bozorgnia y Alex Thomson señalaron:

esos combatientes afganos locales cuentan con apoyos reales. Es totalmente erróneo decir que se trata tan sólo de coerción y terror. Igual pasó con los muyahaidines. En efecto, a partir de todas esas evidencias, los supuestos talibanes podrían estar transformándose en algo muy parecido a los muyahidines que los talibanes pakistaníes fabricaban en las medersas. ¿Acaso la OTAN se ha permitido llegar a convertirse en los nuevos rusos? Muchos en Afganistán dirían que sí.

EEUU y la OTAN no cesan de avivar las llamas que aterrorizan Afganistán. Los vectores de ese terrorismo incluyen: los ataques aéreos a media noche y asaltos de las fuerzas terrestres; el tirar abajo las puertas irrumpiendo en la santidad de los hogares afganos; el secuestro de personas hasta destinos desconocidos; los registros y cacheos a las mujeres, llevándose encapuchados a los hombres; los numerosos informes sobre palizas y torturas; la campaña de asesinatos desplegada por dos equipos de las Fuerzas Especiales de EEUU (uno situado en Kandahar y otro en Jalalabad); las heridas que provocan minusvalías para todo la vida; el aumento de la viudez; la inmensa destrucción de las propiedades afganas (viviendas, animales, etc.)…

En la provincia de Khost ha quedado bien patente el fracaso de la contrainsurgencia estadounidense17. Según Estados Unidos, la ayuda estadounidense destinada al equipo provincial de reconstrucción ha servido para construir o renovar una docena de kilómetros de carreteras, ocho edificios de la administración, 27 centros de salud y 48 colegios entre 2001-2009. Pero el nivel de violencia ha seguido en aumento: 18 ataques de la resistencia en 2004, 50 en 2005, 107 en 2006, 165 en 2007 y 196 en 2008, según el jefe de la contrainsurgencia provincial en Khost. Un líder tribal de la asociación en Khost, Raza Nawaz Tani, declaró: «En estos momentos, la gente de esta región odia a los estadounidenses, sin embargo fueron bien recibidos cuando llegaron en 2001». Otro líder tribal añadió: «El noventa por ciento de las víctimas de sus operaciones [EEUU] son civiles». Un afgano que trabaja para una organización internacional en Khost subrayó que los ataques y registros nocturnos a las mujeres ofendían profundamente a los conservadores y orgullosos pastunes, alegando:

 Para los pastunes, si un hombre que no ha sido invitado a mi hogar se presenta de noche y toca a una mujer de mi familia, tengo derecho a matarle y ese acto no tendrá consecuencias penales, porque lo que ha hecho no supone un delito.

Un portavoz del ejército estadounidense en Khost, Patrick Seiber, afirmó indiferente que los asaltos nocturnos eran «eficaces, es lo que hacemos cuando el enemigo está allí».

Soldados canadienses registran una casa afgana en Kandahar el 6 de julio de 2008

(Foto de John D. McHugh)

Los ataques a media noche de las fuerzas de EEUU y la OTAN, ya sea por aire o por tierra, aumentan la probabilidad de causar un mayor número de víctimas civiles, especialmente de mujeres y niños. Un informe recientemente publicado por la independiente Comisión para los Derechos Humanos de Afganistán (AIHRC, por sus siglas en inglés) indicaba que «la combinación de conductas abusivas e irrupciones violentas en los hogares de los civiles en medio de la noche aviva casi tanto rabia y resentimiento hacia… [las fuerzas pro-gubernamentales] como los más letales ataques aéreos… ya que la mayor parte de las veces esos ataques nocturnos acaban matando a los civiles en sus casas. La gente tiene miedo de quejarse»18. En julio de 2008, un ataque aéreo estadounidense perpetrado a primeras horas de la mañana aniquiló una procesión de boda en las montañas de Nangarhar, matando a unos 50 participantes en la fiesta19. El padre del novio recuerda: «Cuando llegué [al lugar del ataque aéreo] vi trozos despedazados de los cuerpos diseminados. Ni siquiera podía saber qué parte era de cada uno. Sólo había carne por todas partes».

¿Quién está aterrorizando a quién?

Un vestido de bebé teñido de sangre en el escenario del ataque aéreo

(Foto de Ezatullah Zawab)

Muy a menudo, los asaltos de las fuerzas extranjeras van acompañados de secuestros y torturas. Incluso Amnistía Internacional lo indicó en su valoración de Afganistán de 2005:

Hay pruebas de que las fuerzas estadounidenses habían torturado y maltratado a detenidos en la «guerra contra el terror» en Afganistán. Ex detenidos informaron de que les habían obligado a permanecer arrodillados, o de pie o en posturas dolorosas durante largos períodos, y habían sido encapuchados y sometidos a privación del sueño, desnudez y humillación. Se detiene a los sospechosos sin autorización legal y se les mantiene incomunicados, sin que puedan acceder a abogados, a sus familias o a los tribunales20.

Uno de los típicos ataques nocturnos perpetrado por EEUU tuvo lugar el 9 de mayo de 2008. En las anotaciones del Proyecto para el Memorial de las Víctimas Afganas puede leerse:

Durante la tarde del viernes 9 de mayo de 2008, en una aldea de la zona de Marko, distrito de Ghanikhel, en la provincia de Nangarhar, según los habitantes de la localidad, un ataque de las fuerzas ocupantes estadounidenses acabó con las vidas de tres civiles. EEUU atacó el hogar de Abdul Malik. Dispararon contra un anciano que se encontraba en el interior de una mezquita y contra otros dos hombres, que estaban empleados como conductores, dentro de sus hogares. Otros cuatro civiles resultaron heridos en el ataque y siete fueron secuestrados y están en paradero desconocido. «Los estadounidenses mataron a tres civiles», dijo el manifestante Pizwan Khan a la Agencia France Presse. «Eran mis vecinos y yo sabía que no eran talibanes». «La coalición proclamó que habían disparado contra ellos desde el interior de una casa y que el enemigo se escondía allí, pero los aldeanos afirmaron que las personas asesinadas eran civiles inocentes», dijo Mohammad Hashem Ghamsharik, portavoz del gobernador de Nangarhar. Malik Sohail, jefe tribal de los Shinwaris manifestó que las tropas estadounidenses habían secuestrado a siete personas durante el ataque nocturno. Añadió que habían matado, herido y secuestrado a todos los miembros de una familia. El servicio de noticias independiente Pajhwok Afghan News publicó una foto de una de las víctimas (algo que Associated Press hace muy raramente aunque publica con frecuencia fotos de las víctimas de los ataques suicidas talibanes: los denominados «cuerpos buenos»21):

Como era de esperar, la maquinaria de propaganda del ejército estadounidense en Kabul dijo que sus tropas sólo habían matado a «combatientes» que habían atacado a los soldados cuando buscaban una «red de insurgentes extranjeros». La fuente de la propaganda del ejército, el portavoz de las tropas de la ocupación ISAF, el General de División portugués Carlos Branco, dijo: «No lanzamos operaciones si vemos que hay un 0,1% de posibilidades de que haya víctimas civiles». El sábado, unos mil manifestantes tomaron la calle principal para protestar por las muertes mostrando los cadáveres de las tres víctimas (Reuters publicó una foto, pero Associated Press apenas mencionó el incidente prefiriendo encabezar su teletipo con esta frase: «Coalición EEUU: Combatientes muertos en Afganistán»). Los manifestantes gritaban «Muerte a EEUU», «Muerte a Bush», «Muerte a Karzai». La policía local afgana disparó contra los manifestantes que arrojaban piedras, matando a tres e hiriendo a otros cuatro22.

Durante muchos años se ha estado torturando a los prisioneros de forma rutinaria en las bases operativas de Bagram y de las Fuerzas Especiales de EEUU, y es muy posible que esas torturas continúen23. En septiembre de 2008, se acusó a un soldado de 38 años de las Fuerzas Especiales Green Beret de EEUU de matar a un civil afgano inocente y de cortarle una oreja24. En la base de datos del Memorial de las Víctimas Afganas se describen innumerables casos individuales de secuestros y torturas.

Al menos dos equipos secretos de las Fuerzas Especiales de EEUU -uno que opera fuera del Campo Gecko en Kandahar, y el otro, apodado Saheen, que tiene su base en Nangarhar- han estado ejecutando gente con total impunidad. Una vez, en octubre de 2007, en medio de la noche, en el pueblo de Tjube, en la zona de Garmser, provincia de Helmand, un escuadrón de la muerte dirigido por las Fuerzas Especiales de EEUU, junto con tropas afganas, entró en acción tras recibir información de que había dos objetivos talibanes de alto nivel viviendo en Tjube. Los testigos dijeron a IWPR [siglas en inglés de Institute for War and Peace Reporting] que los soldados destrozaron las puertas, mataron a un grupo de gente, incluyendo a niños que se encontraban en sus camas, y le cortaron la garganta a dos hermanos en el interior de una casa, uno de ellos pudo sobrevivir. Los soldados estadounidenses venían de la tristemente célebre base de Campo Gecko (ahora llamada Firebase Maholic), ubicada a unos quince kilómetros de Kandahar, en lo que una vez fue la residencia fortificada del Mullah Omar25. El 15 de mayo de 2008, Philip Alson, profesor de la Facultad de Derecho de la Universidad de Nueva York e investigador especial del Consejo para los Derechos Humanos de Naciones Unidas, reveló que los agentes de la inteligencia estadounidense habían estado llevando a cabo homicidas ataques nocturnos contra «sospechosos de pertenecer a la insurgencia». Esos ataques de las fuerzas internacionales habían matado durante 2008, según se informó, a 200 civiles afganos en bombardeos aéreos. Alston subrayó que esas Fuerzas Especiales de EEUU actuaban con total impunidad, negándose en redondo a facilitar información alguna. Las fuerzas afganas que trabajaban con las unidades extranjeras no estaban bajo el control del gobierno afgano. Alston escribió:

Es absolutamente inaceptable que tropas extranjeras fuertemente armadas, acompañadas de fuerzas afganas también fuertemente armadas, estén perpetrando peligrosos ataques, que acaban a menudo con muertos, sin que nadie se responsabilice de estas acciones.

Los bombardeos de EEUU y la OTAN han contribuido a que una inmensa parte de la población afgana sufra ya minusvalías físicas permanentes26. Las bombas de racimo estadounidenses causaron grandes daños durante los primeros tres meses de la campaña de bombardeos estadounidense en 200127. La metralla que se desprende de las bombas es otra causa de amputaciones y minusvalías de larga duración, especialmente en un país pobre como Afganistán donde para la mayoría de los trabajos se necesita utilizar el cuerpo.


Assadullah, de 16 años, uno de los primeros civiles alcanzados por un misil estadounidense (Foto Reuters)

El ataque aéreo estadounidense contra Afganistán comenzó a las 4,20 horas del 7 de octubre [de 2001]. Al día siguiente, Reuters realizó una entrevista con el vendedor de helados de 16 años, herido en un ataque con misiles Crucero en el campo de aviación cercano a su hogar en Jalalabad: «Hubo un ruido espantoso, después abrí lo ojos y me ví en un hospital», decía el muchacho, llamado Assadullah, en Peshawar, después de que le trasladaran a través de la frontera para poder recibir atención médica. «Perdí la pierna y dos dedos. Había más personas heridas. La gente corría por todas partes». Assadullah quiere vengarse por la pierna y los dos dedos que le arrancó el misil estadounidense: «Deseo que mi Dios destruya sus casas, sus pueblos, sus ciudades…».

¿Quién está aterrorizando a quién?

Se estima que hay un millón y medio de viudas afganas de guerra, víctimas de los treinta años de continuas guerras, que luchan por sobrevivir en una sociedad donde la viudez está socialmente mal vista y donde no existe un sistema de seguridad social28. «La edad media de una viuda afgana es de sólo 35 años y el 94% no saben leer ni escribir». Deborah Zalesne, miembro de la junta del Beyond 9/11 y un profesor de derecho de la Universidad de Nueva York, dijeron a IRIN: «Alrededor del 90% de las viudas afganas tienen niños, y la media de cada viuda es más de cuatro niños», añadió Zalesne. Para sobrevivir, muchas viudas afganas tejen carpetas, cosen, mendigan o incluso se meten en la prostitución. En las zonas urbanas, donde las mujeres tienen más acceso al empleo y a otros servicios que en las conservadoras zonas rurales, el salario medio de una viuda es de 16 dólares al mes, según estimaciones de los expertos.

Sharmeen Obaid-Chinoy escribe:

Con frecuencia, las viudas de guerra permanecen en el exterior de los edificios del gobierno sujetando crispadamente las fotos de sus difuntos maridos, confiando en que alguien acabe notando su existencia. «Deberían ser una de las primeras prioridades del gobierno», dice la Sra. Akrami. «Esas mujeres son analfabetas: carecen de la más mínima formación laboral y no pueden valerse por sí mismas. Si EEUU nos invadió para liberar a nuestras mujeres, esa es una clara señal de que están fracasando miserablemente»29.

Los bombardeos y los ataques por tierra de EEUU y la OTAN han contribuido especialmente al aumento de la viudez en Afganistán, sobre todo porque, como ocurre habitualmente, los ataques se perpetran en medio de la noche30. Por ejemplo:

Cada mañana, Gul, que había enviudado cuando una bomba estadounidense cayó sobre su hogar en 2001, deja a sus dos hijas para ir a pedir limosna por las calles de Kabul. «Si tengo suerte, puedo conseguir unos 50 afganis (80 céntimos), suficiente para comprar dos trozos de pan», expone… Se dice que Kabul es la capital de las viudas del mundo. Hasta 50.000 mujeres como Gul viven en la ciudad, y muchas de ellas han encontrado refugio en los edificios abandonados que salpican los suburbios, a menudo viviendo en condiciones horrendas… En el extremo sur de Kabul, entre montones de basura y edificios bombardeados, Gul y sus dos hijas, Zeba y Sima, viven en un piso con una única habitación sin calefacción ni agua en una ciudad donde las temperaturas invernales pueden caer en picado hasta los 17 grados bajo cero. En su interior, las hijas de Gul preparan té para su agotada madre. Les gustaría asistir a la escuela pero no tienen dinero para poder comprar material escolar. «Quiero ser profesora», dice Zeba de 14 años. «Deseo poder ir al colegio. Me siento más feliz cuando estoy aprendiendo», dice. Sima, de 16 años, se indigna mientras tanto con las vacías promesas del gobierno afgano. «No creo que nuestras vidas vayan a mejorar», dice. «Mi madre es una mendiga; al gobierno no le importamos nada. No nos ofrecen ninguna ayuda; nada ha cambiado para nosotras en este nuevo Afganistán».

» Nada ha cambiado para nosotras en este ‘nuevo’ Afganistán», decía Sima (16 años) a principios de 2007. Su padre había muerto en octubre de 2001 tras ser alcanzado por una de las bombas estadounidenses de «liberación».

Una historia muy parecida configuró el destino de Magul, en Kandahar, en diciembre de 2001, que aparece recogida en el Proyecto para el Memorial de las Víctimas Afganas:

 


En memoria del marido y de un hijo de Magul,

asesinados a primeros de diciembre de 2001 por una bomba de «precisión» estadounidense durante los intensos bombardeos desencadenados contra la ciudad de Kandahar.

Una bomba mató a su marido y a uno de sus niños, aniquilando con ellos la posibilidad de conseguir unos ingresos regulares. Magul lleva una existencia precaria y a duras penas consigue sobrevivir lavando cuando puede la ropa de otra gente. Magul recoge la comida para ganado que encuentra por la calle en una bolsa que esconde bajo el voluminoso burka que la cubre de la cabeza a los pies, y con eso alimenta a sus siete niños. Y dice: «Es lo que comen los animales pero es todo lo que tengo para llevarles a casa». No podía recordar (a finales de enero de 2002) cuando fue la última vez que pudo disfrutar de una comida con arroz y judías. Cada mañana, Magul se une a un ejército de varios miles de mujeres en burka que asedian el departamento de planificación del gobierno interino en Kandahar, en búsqueda de una ayuda que nunca llega a materializarse.

¿Quién está aterrorizando a quién?

Los intensos bombardeos de EEUU y la OTAN han demolido casas, arrasado campos y huertos y matado a los animales de los campesinos. Las fotos siguientes muestran los resultados de las bombas estadounidenses sobre el pueblo de Jabar, en la provincia de Kapisa. La segunda foto describe la destrucción del ganado de los campesinos causada por un ataque estadounidense con bombas contra un pueblo montañoso de la provincia de Nangarhar.

Aldeanas afganas entre los escombros de una de las casas bombardeadas en un ataque aéreo de la OTAN contra el pueblo de Jabar, en el distrito de Nijrab, provincia de Kapisa, al norte de Kabul (Afganistán) el lunes 5 de marzo de 2007. Un ataque aéreo de la OTAN destruyó una casa de barro y ladrillo matando a las nueve personas de cuatro generaciones de una familia afgana durante un enfrentamiento entre tropas occidentales y combatientes, según informan oficiales afganos y familiares de las víctimas.(Foto: Musadeq Sadeq, AP)

Conclusión

Los vectores anteriormente mencionados en relación con las acciones de las tropas estadounidenses y de la OTAN están aterrorizando Afganistán y forman parte de un amplio cúmulo de costes que son consecuencia de las campañas de bombardeos aéreos. A continuación se describen dichos vectores en la Tabla 231.

Tabla 2

Consecuencias principales o costes de las campañas de bombardeo aéreos

Una relación total necesitaría evaluar estos múltiples efectos que casi nunca aparecen en los relatos que de la guerra afgana hacen los medios de comunicación dominantes. Por otra parte, los vectores tratados en las acciones de EEUU y la OTAN proporcionan las pruebas necesarias para poder responder a la pregunta «¿Quién está aterrorizando a quién en Afganistán».

Notas

1 Información basada en una entrevista en la Radio Pública Nacional de Estados Unidos, véase «Sarah Chayes: Taliban Terrorizing Afganistán», (4 febrero 2009) en http://www.npr.org/templates/story/story.php?storyId=100189461&ft=1&f=1004 .

2 Como, por ejemplo, en una entrevista de 2006 en el programa de radio liberal Democracy Now! donde se lamenta que EEUU perdió su enfoque en Afganistán a la hora de colocar «los cimientos de un país democrático y respetable que llevara a Afganistán hacia la comunidad de naciones».

3 Jean Bricmont (Trad. Diana Johnstone): Humanitarian imperialism. Using Human Rights to Sell War (Nueva York: Monthly Review Press, 2007 ).

4 Como en «NATO didn’t Lose Afganistán», New York Times (10 julio 2007).

5 Parafraseando a Mike Thicke: «Inside Afghanistan: A Review of the Punishment of Virtue», Seven Oaks Magazine (3 enero 2007), en:

http://www.sevenoaksmag.com/features/afghanistanbookreview.html

6 En su entrevista con Bill Moyers, Chayes no menciona la deuda sangrienta creada cuando las fuerzas canadienses mataron a un aparcero y a su hijo cerca de Kandahar. «Ya sabe. Han conseguido ahora que la gente se levante contra las tropas de la OTAN debido a, ya sabe, las víctimas civiles» (de «We’r Fooling Ourselves – Bill Moyers interview with Sarah Chayes on Afghanistan» (29 enero 2009), en: http://www.benedictionblogson.com/2008/02/24/were-fooling-ourselves-bill-moyers-interview-with-sarah-chayes-on-afghanistan/

7 Véase «Karzai Says Afghanistan’s Foreign Allies were Pressuring Him to Stop Complaining about Civilian Casualties», Agence France Presse (4 febrero 2009) y Audrey Gillan: «British Army Officer accused of leaking Afghan Deaths Data», The Guardian (5 febrero 2009).

8 He explorado muchas veces esa cuestión de la letalidad relativa durante los últimos seis años; véase, por ejemplo, mi «Relative Lethality», Portada, India’s National Magazine 24, 1 (13-26 enero 2007), en:

http://www.hinduonnet.com/fline/fl2401/stories/20070126001206000.htm

9 MikeDavis: «The Poor Man’s Air Force. A History of the Car Bomba», en TomDispatch.com /12 abril 2006) en http://www.tomdispatch.com/post/76140/mike_davis_on_the_history_of_the_car_bomb

10 Véase mi «U.S. bombing and Afghan Civilian Deaths: The Oficial Neglect of ‘Unworthy’ Bodies», International Journal of Urban and Regional Research 26, ( 3 septiembre 2002): 626-34.

11 Joshua Frost, «The Unbereable Lightness of Kabul. Lots of Bombs go off in Afghanistan, but the Media only seem to Report the Ones that hit Internationals». Columbia Journalism Review (1 diciembre 2008), en http://www.cjr.org/behind_the_news/the_unbearable_lightness_of_ka.php

12 Los límites a esos ataques de apoyo aéreo se documentan en mi ensayo: » Matriz of Death. A New Dossier on the (Im) Precision of U.S. Bombing and the (Undervaluation) of a Afghan Lives», Global Research (2 octubre 2008), en: http://www.globalresearch.ca/index.php?context=va&aid=10506

Puede consultarse la traducción del mencionado ensayo al español en: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=74578

13 Bruce Rolfsen, «Strikes in Afghanistan Decline as Flights Rise», Air Force News (19 noviembre 2008).

14 De «Coalition Military Fatalities by Year and Month», en: http://icasualties.org/oef/

15 Véase mi «U.S. Military Strategy to Maintain Afghanistan as an ‘Empty Space'», Cursor.org (18 marzo 2006), en http://cursor.org/stories/emptyspace4.html

16 Alex Thomson, «New Breed of Taliban Replaces Old Guard», The Telegraph (19 septiembre 2008), en:

http://www.telegraph.co.uk/news/worldnews/asia/afghanistan/2971811/New-breed-of-Taliban-replaces-old-guard.html

17 El relato siguiente se ha tomado de Emmanuel Duparcq: «Khost: a U.S. War Snared in Afghan Realities», Agence France Presse (8 febrero 2009), en: http://news.yahoo.com/s/afp/20090209/wl_asia_afp/afghanistanunrestuskhost

18 Graeme Smith «Report Slams Tactic of Night Raids on Afghan Homes», The Globe and Mail (23 diciembre 2008).

19 Ezatullah Zawab y Hafizullah Gardesh, «‘Just Flesh Everywhere’: Aire Attacks Turn Friendo into Enemies2, The Keene Sentinel (3 agsoto 2008), en: http://www.groundreport.com/World/Nangarhar-Elders-Demand-Retribution-for-US-Air-Str

20 Amnistía Internacional USA: «2005 Annual Report for Afghanistan», en: http://www.amnestyusa.org/annualreport.php?id=ar&yr=2005&c=AFG

21 Se ha reconocido ampliamente el sesgo en las informaciones de Associated Press, véase por ejemplo Peter Philips: «New Bias in the Associated Press», Commondreams.org (22 de julio de 2006), en http://www.commondreams.org/views06/0722-21.htm y a mí mismo en «The AP Speaks Newspeak», Cursor.org (12 diciembre 2007) en: http://cursor.org/stories/apnewspeak.html

22 Del Proyecto para el Memorial de las Víctimas Afganas, en: http://pubpages.unh.edu/~mwherold/Threemenkilled_May9_2008.html

23 Tom Lasseter: «Day 2: U.S. Abuse of Detainees was Routine at Afghanistan Bases», McClatchey Newspapers (9 de Julio de 2008), en: http://www.mcclatchydc.com/259/v-print/story/38775.html y Kevin Sack y Craig Pyes: «Secrets in the Mountains of Afghanistan. The Concealed Deaths of Two Detainees at Gardez Paints a Troubling Picture of Abuse by U.S. Especial Forces Units There» , Los Angeles Times (24 septiembre 2006).

24 «Soldier Formally Charged in Afghan Civilian Death», Associated Press ( 18 septiembre 2008), en: http://abcnews.go.com/US/wireStory?id=5833526

25 Detalles en el Proyecto del Memorial de las Víctimas Afganas, en: http://pubpages.unh.edu/~mwherold/Childrenshotdeadintheirbeds_Oct2007.html

26 Detalles en Rosie DiManno: » Afghanistan, a Land of Disabled and Discarded. The Survey Put the Tally of Severely Disabled Afghans at up to 867.000″, Toronto Star (22 de mayo de 2008), en: http://www.rawa.org/temp/runews/2008/05/22/afghanistan-a-land-of-disabled-and-discarded_8304.html

27 Véase mi «Above the Law and Below Morality: Data on 11 Weeks of U.S. Cluster-Bombing of Afghanistan», Cursor.org (1 febrero 2002), en: http://cursor.org/stories/abovethelaw.htm

28 » Bleak Prospects for Estimated 1,5 Million Widows in Afghanistan» IRIN News (30 enero de 2008) en: http://www.rawa.org/temp/runews/2008/01/30/bleak-prospects-for-estimated-1-5-million-widows-in-afghanistan.html . Véase también Saba Gul Khattak: «The U.S. Bombing of Afghanistan: A Women-Centered Perspective» (website de New York: Social Science Research Center, punto vista ensayo #6, 2001).

29 Sharmeen Obaid Chinoy: «Forgotten Women Turn Kabul into Widows’ Capital», The Independent (17 de mayo de 2007), en: http://www.independent.co.uk/news/world/asia/forgotten-women-turn-kabul-into-widows-capital-449137.html y también http://www.global-sisterhood-network.org/content/view/1760/76/

30 Para más detalles véase mi: «Rubble Rousers: U.S. Bombing and the Afghan Refugee Crisis», Cursor.org (16 marzo 2002), en: http://cursor.org/stories/rubble.htm

31 De mi capítulo «‘Collateral Damage?’: Civilians and the U.S. Air War in Afghanistan», en Aftab Ahmad Malik (ed), Shattered Illusions, Analyzing the War on Terrorism (Bristol, England: Amal Press, 2002) pág. 217.

Profesor Marc W. Herold
Departamentos de Economía y Estudios de la Mujer
Universidad de New Hampshire
Durham, N.H. 03824
Correo: [email protected]