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Irán

Sí, han prohibido incluso las medicinas y los productos alimenticios

Fuentes: Iran Review

Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos


A muchos ciudadanos occidentales que creen en la sinceridad de sus gobiernos cuando estos afirman estar preocupados por los derechos humanos y la libertad les cuesta creer que las inhumanas sanciones impuestas por Estados Unidos y sus aliados europeos a Irán están afectando duramente a los iraníes ordinarios.

En diferentes artículos ya he señalado que las sanciones económicas a Irán se han vuelto tan intensivas y rigurosas que ya no tienen que ver con el programa nuclear iraní, sino que tienen el objetivo de paralizar la vida diaria de los ciudadanos inocentes del país con el objetivo final de convencerlos para que se levanten contra el gobierno para protestar por el deterioro de sus condiciones de vida y de crear de este modo un caos y malestar completos en la sociedad.

Desde 2006 el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha aprobado siete resoluciones sobre el programa nuclear iraní que exigen al país que suspenda el enriquecimiento de uranio y las actividades de reprocesado. En cuatro de estas resoluciones el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas ha impuesto sanciones a Irán, entre las que se incluyen la prohibición de suministrar materiales y tecnología relacionados con la energía nuclear, un embargo de armas, la prohibición de viajar a individuos relacionados con el programa nuclear iraní, el congelar los activos de los bancos iraníes en Estados Unidos y países de la Unión Europea, además de embargos a las Líneas de Transporte de la República Islámica de Irán, y de los bienes y actividades de los Guardianes de la Revolución de Irán.

Sin embargo, el ansia de Estados Unidos por inutilizar el programa nuclear iraní y dañar su economía no se ha satisfecho con las resoluciones de la ONU. Estados Unidos y sus aliados han tratado de ejercer una enorme presión económica y política sobre Irán al margen del marco del Consejo de Seguridad y a través de la imposición de sanciones unilaterales a la banca, los seguros, petróleo, industria, aviación, transporte marítimo y el sector médico de Irán, y han adoptado una inaceptable postura agresiva respecto a Irán que ha provocado un fuerte aumento de los sentimientos antiestadounidenses y antioccidentales entre el pueblo iraní en vez de volverlo en contra del gobierno.

No voy a argumentar por qué estas sanciones son ilegales e injustificables legalmente como algunos destacados académicos (como Francis A. Boyle), los cuales han razonado que Irán tiene derecho a denunciar las sanciones impuestas por Estados Unidos y otros países por violar las leyes del comercio internacional. Con todo, lo que importa es que las sanciones en contra de Irán se han vuelto tan crueles y vengativas que incluso los medios de comunicación occidentales dominantes, tácitamente dirigidos y financiados por los gobiernos occidentales, han confesado que estas prohibiciones y sanciones son contrarias a los principios de los derechos humanos.

En un artículo titulado «Sanctions on Iran: ordinary people are the target» [Sanciones a Irán: el objetivo es la gente ordinaria] publicado el 10 de agosto, el corresponsal de The Guardian señala:

«Los civiles iraníes son los más afectados por las sanciones impuestas por Occidente en términos de falta de medicinas y de alimentos, y de problemas económicos.

Para Fatemeh, la pastilla que toma dos veces al día en su casa en Irán significa la diferencia entre la vida y la muerte. A principios de este verano, cuando se puso en contacto con su amigo Mohammad en Estados Unidos para decirle que se estaba quedando sin la medicina debido a la carencia de ellas, para su amigo era obvio que lo que tenía que hacer era enviársela directamente por barco a Irán. Para consternación de Fatemeh y Mohammad, se rechazó el envío debido a las sanciones estadounidenses al comercio con Irán.

Mientras se empiezan a hacer sentir los efectos de las sanciones, se han disparado los precios de la fruta y el azúcar, entre otros alimentos básicos, a veces hasta tres y cuatro veces. La última controversia rodea las largas colas para comprar aves de corral, un ingrediente esencial de la comida persa, que han visto como su precio se doblaba desde el año pasado lo que ha causado lo que se ha denominado la «crisis del pollo» y manifestaciones», señalaba The Guardian.

Por lo tanto, hasta los medios occidentales, cuya hostilidad hacia Irán es evidente, se han dado cuenta de la profundidad de la catástrofe que se extiende por el país. A consecuencia de las sanciones económicas, muchas compañías extranjeras no pueden entregar los pedidos de medicinas y productos alimenticios a Irán, con lo que se niega a miles de pacientes que sufren hemofilia, talasemia, cáncer, esclerosis múltiple y problemas psiquiátricos las medicinas que son vitales para poder seguir viviendo.

Según The Washington Post, las sanciones»están afectando cada vez más a pacientes médicos vulnerables ya que los suministros de medicinas y de materias primas a las farmacéuticas iraníes o bien se han detenido o se han retrasado». Los efectos de ello se están sintiendo en los pacientes de cáncer y aquellos tratado de trastornos complejos como la hemofilia, la esclerosis múltiple y la talasemia, así como los de los trasplantes y los pacientes de diálisis, ninguno de los cuales puede permitirse interrupciones o retrasos de los suministros médicos», informaba The Washington Post el 4 de septiembre.

La Sociedad Iraní de la Hemofilia (IHS, por sus siglas en inglés) anunció en agosto que «la falta de los medicamentos adecuado a causa de las sanciones económicas está poniendo en peligro las vidas de decenas de miles de niños».

«Países que afirman preocuparse por los derechos humanos están tomando de forma flagrante como rehenes a las personas más vulnerables», declaró a The Washington Post Ahmad Ghavidel, presidente de IHS. «Incluso unos pocos días de retraso pueden tener unas consecuencias graves como hemorragias o invalidez», añadió.

Un miembro neoconservador del Congreso estadounidense, Bradley James Sherman, conocido en Estados Unidos por ser uno de los más firmes defensores de las relaciones estadounidense-israelíes, ha admitido claramente que las sanciones están afectando a las vidas de personas inocentes: «Las personas críticas [con las sanciones] argumentan que estas medidas dañarán al pueblo iraní. Con toda franqueza, esto es justo lo que necesitamos hacer».

Reuters también ha confirmado las conjeturas de que las inhumanas sanciones han hecho que Irán no pueda importar artículos básicos, incluyendo los alimenticios.

«Irán está recurriendo al trueque y ofrece lingotes de oro en cámaras en el extranjero o cargas de petróleo a cambio de comida ya que las nuevas sanciones económicas han perjudicado su capacidad de importar artículos básicos para sus 74 millones de habitantes», informaba [Reuters] el 9 de febrero de 2012.

«Los estudios de Reuters sobre comerciantes de materias primas de todo el mundo muestran que desde principios de año Irán ha tenido problemas para garantizar las importaciones de productos básicos como arroz, aceite comestible, piensos animales y té. Se han retenido en sus puertos cargamentos de grano y se ha negado la descarga hasta recibir el pago por el cargo», añadía el informe.

La página web de información Al-Monitor publicaba también un informe que atestiguaba que más compañías extranjeras están evitando hacer negocios con Irán por temor a las medidas punitivas adoptadas por Estados Unidos para penalizar a las empresas y compañías que negocien con Irán. Estas compañías incluso se niegan a exportar productos alimenticios a Irán, lo que provoca enormes problemas al pueblo iraní para acceder de forma fácil y barata a las necesidades rudimentarias de su vida diaria: «Los proveedores de alimentos a Irán, donde el gobierno supervisa las distribución de los productos agrícolas a los mercados iraníes, se han ido retirando uno a uno. Temen el impacto que puedan tener las sanciones occidentales en sus negocios internacionales».

«El pueblo iraní, que asciende a 74 millones de personas, puede encontrarse ante una alarmante carencia de productos. Expertos suizos han observado que las exportaciones desde Malaysia de aceite de palma han descendido desde principios de año. Malaysia es el principal proveedor de esta materia, muy utilizada para preparar la comida y para cosméticos manufacturados y productos de limpieza. Vale la pena señalar que intermediarios de los Emiratos Árabes Unidos han dejado de efectuar pagos bancarios a los comerciantes de Malaysia», escribía Talal Salameh en un informe publicado por Al-Monitor el 29 de marzo.

«Es cierto que Irán puede burlar la prohibición a las exportaciones de petróleo. Sin embargo, el problema con los productos alimenticios persistirá ya que Irán no puede comprar estos productos a causa a la imposibilidad que tiene de pagarlos», añadía el informe.

Existen, pues, ampliar pruebas que verifican la idea de que los llamados pioneros de los derechos humanos se han alzado en armas contra la nación iraní al prohibir que se importen al país productos humanitarios, como los productos alimenticios y las medicinas.

Aunque a los ciudadanos occidentales que únicamente han oído que «Irán estás desarrollando armas nucleares» les pueda parecer increíble que esta pacífica nación está sujeta a la más atroz y terrible guerra económica de Estados Unidos y sus aliados, la realidad sobre el terreno es que Irán, que en los últimos 300 años no ha atacado ni invadido ningún país, está siendo arrastrado ahora a una guerra sin vencedores, emprendida simplemente para vengarse de Irán por su independencia y desobediencia a las potencias imperialistas.

Fuente: http://www.iranreview.org/content/Documents/Yes-They-Have-even-Banned-Medicine-and-Foodstuff.htm