Recomiendo:
0

Análisis de texto de Zbigniew Brzezinski en Foreign Policy

Fuentes: Barómetro Internacional

Zbigniew Brzezinski publicó en la revista estadounidense, Foreign Policy, en su edición de enero-febrero, 2012, un análisis que tituló: «After America» («Después de América») entre las páginas 26 a la 29, donde propone, aparentemente, la tesis de la decadencia de los EEUU de América frente a nuevas realidades geopolíticas en el escenario internacional que influirán […]


Zbigniew Brzezinski publicó en la revista estadounidense, Foreign Policy, en su edición de enero-febrero, 2012, un análisis que tituló: «After America» («Después de América») entre las páginas 26 a la 29, donde propone, aparentemente, la tesis de la decadencia de los EEUU de América frente a nuevas realidades geopolíticas en el escenario internacional que influirán en las relaciones internacionales.

Decimos que es aparente la propuesta de Brzezinski porque dicho texto se podría presentar como una propuesta de miedo y/o solución en el escenario capitalista si los EEUU de América no continuaran como país-líder y conductor del sistema capitalista globalizado en esta presente fase superior del imperialismo. En este escenario, propone Ocho (8) escenarios geopolíticos que podrían impactar ese escenario globalizado de dominación del país del norte (léase: EEUU de América).

Ambas lecturas son de obligado análisis porque la dialéctica propuesta del miedo versus «el Salvador» reiterando el carácter bíblico de «destino manifiesto» expresado, desde su propia fundación como estado-nación, por los Padres Fundadores. En ese mismo contexto, ante las realidades de la impulsada globalización, precisamente, desde los centros intelectuales: universidades y los calificados como «think-tank», resulta, por demás curioso, que el único país que se comporta como «estado-nación», en las actuales circunstancias, sea, precisamente, los EEUU de América, mientras que se le exige, desde la sede del Imperio, la imperiosa e inevitable incorporación a los parabienes de la globalización al resto de los países del globo terráqueo. Esa dialéctica de «miedo-teológica salvación» es, quizás, desde los paradigmas super-estructurales de la ideología, la genial e inteligente política impulsada desde su fundación por los Padres de la Nación de considerarse el «país-mesías» y salvador de los Derechos Humanos en el marco de una democracia donde «lo individual» y el «laisser-faire» son las dos bases fundamentales de su realidad en democracia representativa como nación-imperio. Nos dice Mariano Picón Salas en su texto: «Meditación de Europa» que «…el centro de su vida [refiérase a la del ciudadano estadounidense], además de la Biblia y el sermón del domingo, eran los negocios…» (Picón Salas, Mariano. «Meditación de Europa». Biblioteca Ayacucho. Caracas, 2001, pág. 15).

Antes de presentar nuestra demostración, permítasenos algunas consideraciones sobre los EEUU de América y sus posibles realidades internacionales y su relación dialéctica con Venezuela en las actuales realidades revolucionarias conjuntamente con la presencia del líder de la Revolución Bolivariana, Hugo Rafael Chávez Frías.

Primeramente, la contradicción de Venezuela son los EEUU de América; mientras que una de las contradicciones de los EEUU de América, es tanto Venezuela como, actualmente, Hugo Rafael Chávez Frías y la Revolución Bolivariana. En ese marco de realidades nos permitimos exponer que Chávez Frías representa, en la actual realidad histórica de los países al sur del río Bravo, lo que ha representado el Comandante Fidel Castro desde Punta del Este y la implantación de la «Doctrina Betancourt» con la diferencia que dichas y objetivas realidades no le permiten a Washington imponer, bajo los esquemas del «patio trasero», las políticas de aislamiento que se diseñaron, aprobaron e implementaron desde Punta del Este hasta, prácticamente, Costa Rica pasando por Panamá (léase: discurso de Nicolás Maduro a Condolezza Rice) aunque tengan, los EEUU de América, objetivos acercamientos con países sobre la costa del Pacífico que, algunos de ellos, «comulgan» con los paradigmas de las políticas de derechas actuales (léase: hiper-neo-liberales y/o reingeniería del sistema capitalista). En ese orden de ideas, quizás por la presencia de la UNASUR y de líderes políticos con acercamientos paradigmáticos que circulan alrededor de los respectivos Poderes Populares de sus países al sur del río Bravo, esos acercamientos, les resultaren complicados por lo que es de obligada política para Washington diseñar políticas apropiadas que les permitan incorporar a su reingeniería capitalista las realidades y objetividades presentes en su inconsciente geoestratégico representados en los paradigmas de la política de Monroe pero «modernizada». Es decir que aquellos modelos capitalistas-siglo-XXI, bien sean procedentes de Washington, bien se expresen en Berlín, París, Londres y/o Madrid, en caso contrario, entrarían y entran en profunda contradicción con acercamientos a la relación «violencia-caos» que expresarían los pueblos cuando actualmente han adquirido «la conciencia» cual adolecían durante los años 60 expresándose en diferentes países latinoamericanos con impactos sociales en los años 70, 80 y 90 cuando la «democracia en la calle» asumió sus roles obligados de sociedades invisibilizadas.

Pero ello no niega que esa relación dialéctica «Venezuela-EEUU de América» se exprese (con sus venias) como «dramática» no solo por las realidades que nos enseñan los conceptos de la geografía física, la geografía humana, geografía económica, la geopolítica y la geoestratégica. Es decir, Venezuela tiene las bases fundamentales para «paliar» las contradicciones internas a nivel de estructura y superestructura del Imperio y Washington está consciente de sus debilidades tanto como sabe buscar y encontrar las debilidades de sus correspondientes objetivos geopolíticos y geoestratégicos. Es decir, actualmente solo con el paradigma denominado, por las derechas internacionales desde sus centros intelectuales, como «4to. Poder», es decir, los medios de comunicación, Washington y sus subsumidos están diseñando y expresando a través de sus medios vasallos, las bases político-ideológicas que busquen debilitar las conciencias de las clases medias y las sindicales pequeño-burguesas nacionales en conocimiento de sus debilidades adquiridas por la ideología capitalista del consumismo masivo. Es por ello que la Revolución Bolivariana a través de la Misión del Buen Vivir deberá estar conscientes de las debilidades implícitas en los significados de dicha Misión para que por y a través del Ministerio de la Cultura en coordinación con los «medios revolucionarios» desarrollen explicaciones didácticas para que el Poder Popular comprenda el real significado del significado socialista del «Buen Vivir».

Regresemos a Zbigniew Brzezinski. Los Cancilleres de la CELAC demuestran su patriotismo (virtud humana), su dignidad (principio natural) y su compromiso con un futuro evidente (realidad histórica de la permanente Independencia de todos los países al sur del río Bravo) que ha venido exponiendo, públicamente, el Comandante Chávez Frías sobre el promisor futuro de los países al sur del río Bravo. Frente a esas didácticas ideas, Washington respondió con la reactivación de la 4ta Flota del Caribe (Comando Sur, su reubicación actual en Miami). Diseñó un plan-proyecto de expansión en bases militares en el continente y países al sur del río Bravo, con proyección sobre el continente de África. Así como se solidarizó y apoyó a Gran Bretaña durante la «Guerra de las Malvinas»; actualmente, el gobierno del huésped de la Casa Blanca, se expresó con esa frase tan manida de «…si pero no y todo lo contrario…» frente al histórico reclamo de Argentina sobre la territorialidad argentina de la colonia británica de Las Malvinas (Gran Bretaña tuvo que ceder ante las negociaciones pacíficas desarrolladas con Beijing y Lisboa sobre las ex-colonias de Hongkong y Macao, respectivamente). Le «calienta los oídos» a gobiernos bajo «vaya usted a saber» con cuales presiones. Desarrolla una lenta pero firme y continua expansión militar sobre México con el «Plan Mérida» y es acá donde entran las ideas del mencionado anti-comunista, Zbigniew Brzezinski. Opina el susodicho en su artículo que el escenario con México se expresa: «… the worsening of relations between a declining America and an internally troubled Mexico could even rise to a particularly omnious phenomenon: the emergence, as a major issue in nationalistically aroused Mexican politics, of territorial claims justified by history and ignited by cross-border incidents …» [«…el empeoramiento de las relaciones entre una América (se refiere a los EEUU de América) en declinación (deterioro evolutivo) y un México con problemas internos podría, inclusive, alcanzar niveles, particularmente, de escenarios amenazantes: el emerger de reclamos territoriales, como un paradigma nacionalista presente en la política mexicana, justificado en la historia (de las relaciones y enfrentamientos entre ambos países) conjuntamente con los (continuos) incidentes fronterizos (entre ambos países)…»] (Idem, pág. 29)

¿Está el señor Zbigniew Brzezinski, en premonición, anunciando lo que pareciera lo «histórico inevitable» cual sería el «histórico enfrentamiento» en el inconsciente colectivo mexicano que produjo aquella tan famosa frase de «green-go»?

[email protected]