Jair Bolsonaro sufrió una derrota categórica en los balotajes celebrados en Sao Paulo y Rio de Janeiro, entre otras capitales, de la que surge un cuadro político incierto.
Jair Bolsonaro sufrió una derrota categórica en los balotajes celebrados en Sao Paulo y Rio de Janeiro, entre otras capitales, de la que surge un cuadro político incierto.
Las elecciones municipales de Brasil, realizadas en dos vueltas, estuvieron marcadas por la pandemia de covid-19, lo que impactó el proceso electoral desde la precampaña. Más allá de la excepcionalidad del coronavirus, la contienda representa el fracaso de los candidatos apoyados por el presidente Jair Bolsonaro (sin partido), el ensayo de una unidad de la izquierda en varias capitales y la victoria masiva de la derecha tradicional en las principales ciudades del país.
Es desconcertante que algunas personas no le den valor a este combate argumentando que no es suficientemente revolucionario. La acumulación de derrotas y el aislamiento infectó de sectarismo la mentalidad de una porción de la izquierda radical brasileña.
En los últimos días, en medio a la tensión permanente en la política, con el desempleo rompiendo absolutamente todas las marcas históricas y la retomada de los efectos mortales del coronavirus (el pasado viernes tanto en Rio como en Sao Paulo la red pública estaba al borde del colapso, y la privada se acercaba al mismo cuadro), Brasil se vio cara a cara con un tema que suele ser negado por sus élites y el conservadurismo: el racismo estructural que impera en la sociedad.
El sionismo y sus cómplices representan un peligro para la humanidad. Su conducta, violatoria del derecho internacional, dotada de una política exterior agresiva, que se funda en supuestos mitos de superioridad deben ser combatidos en todos los frentes.
Más de 38 millones de electores brasileños regresará a las urnas el domingo para elegir en segunda vuelta a los alcaldes de 57 grandes ciudades, incluyendo Sao Paulo y Río de Janeiro, donde en la primera vuelta de las elecciones municipales del 15 de noviembre ninguno de los candidatos obtuvo más de la mitad de los votos.
El reciente triunfo electoral de la derecha tradicional sobre el bolsonarismo suscita interpretaciones disímiles del nuevo mapa político de Brasil. El progresismo, en tanto, se adentra en un agitado proceso de cambios en su dinámica interna, en la que el Partido de los Trabajadores ve amenazado su papel de líder incuestionable de la izquierda.
Las elecciones municipales en Brasil, el 15 de noviembre, mostraron un debilitamiento del bolsonarismo en el plano local. Al mismo tiempo, se observa una recuperación de la derecha y el centro tradicionales. No obstante, la izquierda logró algunos éxitos, sobre todo con candidaturas jóvenes. También las postulantes negras y trans dejaron ver la potencialidad de una izquierda de base más amplia.
Las elecciones municipales del pasado domingo (15), supusieron la irrupción en los gobiernos locales de nuevas figuras de la diversidad social brasileña: transexuales, mujeres negras, indígenas y quilombolas, lo que muestra su fuerza como movimientos sociales.
Las elecciones municipales de este año indican la derrota del discurso ultraconservador y el reajuste político a través del centro-izquierda y centro-derecha.