El mar Caribe, nos dice el cubano Fernando Ortiz, es el Mediterráneo de las Américas. Aquí, como en toda la región mediterránea, han habitado desde tiempo inmemoriales «pueblos muy marineros y observadores de los meteoros que influencian en los peligros de la navegación». El resultado es una homología cultural, según Ortiz, entre el Caribe y el Mediterráneo, en lo que toca a los símbolos universales del mar, el viento y los disturbios atmosféricos.