Lo que comenzó como una política del imperialismo frente a procesos de crisis sociales agudas como fueron las que atravesaron el mundo en la década de los 70 y comienzos de los 80, la reacción/contrarrevolución democrática, se ha transformado en toda una metodología (¿»ciencia»?) para profundizar en la sumisión de las poblaciones. Con este objetivo se apoyan en que las condiciones sociales les permitía la modificación consciente del carácter de las personas con consecuencias políticas decisivas para la lucha de clases.