Desde su llegada al cargo en agosto de 2025, el señor Lewi ha convertido su investidura diplomática en una plataforma de injerencia y propaganda política sionista. A través de sus redes sociales y en diversos medios digitales, ha interpelado, cuestionado y presionado sistemáticamente a autoridades y organismos autónomos del Estado chileno, con el evidente propósito de condicionar decisiones soberanas de la política nacional y exterior de nuestro país. Del mismo modo, ha hostigado y señalado a académicos, académicas y defensores de derechos humanos por sus fundadas denuncias sobre las graves violaciones del Estado de Israel, actuando como si poseyera facultades de censura o intimidación sobre personas en Chile.