Los familiares y las víctimas de la represión durante el estallido social no llorarán su partida.
Los familiares y las víctimas de la represión durante el estallido social no llorarán su partida.
Las catástrofes como incendios forestales de gran magnitud, el calentamiento global, sequía, inundaciones, enfermedades, etc. son consecuencias de la crisis ecológica global que ha acelerado de manera inusitada la transformación del planeta producto de la acción humana emprendida por el modo de producción capitalista.
La cultura del despojo y el abuso instalada en gran parte del planeta, que ya parece entrar en un periodo de declive, tiene en Chile una expresión inhumana y perversa, cuya mostración más papable y dramática es cuando suceden catástrofes que tienen por efecto matar pobres y silenciar a los reales responsables.
Exigimos una solución a las demandas planteadas en la huelga de hambre, así como abrir un mecanismo de diálogo entre las partes que permita una pronta solución, ya que la salud y la vida de los huelguista esta en serio peligro de muerte inminente.
Al igual que en otras ocasiones, la elite política del régimen, con el presidente Gabriel Boric a la cabeza, desplazó incluso la gravedad mortal de los incendios en curso, para deshacerse en halagos dedicados a la figura de Sebastián Piñera.
¿Sirven para apagar incendios los submarinos?
Y a nivel internacional el principal adlátere de Milton Friedman en la Escuela de Economía de la Universidad de Chicago, Arnold Harberger, señaló en 2007 “que estuve en Colombia el verano pasado participando en una conferencia, y quien habló inmediatamente antes de mí fue el ex presidente Ricardo Lagos. Su discurso podría haber sido presentado por un profesor de economía del gran período de la Universidad de Chicago. El es economista y explicó las cosas con nuestras mismas palabras. El hecho de que partidos políticos de izquierda finalmente hayan abrazado las lecciones de la buena ciencia económica es una bendición para el mundo” (El País; 14-3-2007).
La actual coyuntura de ofensiva de las y los dueños del poder y la riqueza nos llama con total urgencia a la solidaridad, a exigir la libertad inmediata y sin condiciones de las y los presos políticos del pueblo chileno y Mapuche, también a la necesaria articulación entre las organizaciones del campo popular y de la resistencia en el Wallmapu.
Mientras tanto, la administración gubernativa encabezada por el presidente Gabriel Boric, se observa incapaz de establecer un diálogo eficiente con las comunidades originarias, apelando una y otra vez a la mano dura, el garrote y la militarización de rasgos racistas y fascistas en suelo ancestral, tal como lo dictan los intereses de la industria extractivista de la zona y los terratenientes.
Que la cleptocracia se haya hecho presente en Chile como expresión de la corrupción a escala ampliada no debe llamar la atención: así sucede cuando una sociedad recibe semejante práctica en el carácter de legado y la asume como propia; más, aún, cuando las organizaciones políticas que debieron repudiarla, la hicieron suyo colaborando a su rápida propagación.