Vivimos tiempos sin precedentes en nuestra memoria, en los que la marcha de la economía y la evolución de la pandemia son, sin duda, interdependientes.

Tras un año de pandemia, la crisis sanitaria y la económica se ceban contra la clase obrera y los sectores populares. Con el paro oficial en los 4 millones, el informe de Oxfam cifra en un millón la cifra de nuevos pobres en este año de pandemia. Mientras, el número de multimillonarios vieron aumentar su riqueza en más de 26.500 millones de euros, una cifra superior al coste para el estado de prestaciones por ERTE y exenciones en las cotizaciones de la Seguridad Social, que sumaron a 24.000 millones. Con los ERTE a pocos meses de finalizar y el riesgo de que muchos de ellos se transformen en despidos.

El inhumano sistema de globalización neoliberal que se le ha impuesto a la mayoría de los países del mundo ha llevado en tiempos de pandemia a dividir aún más al planeta en dos: los ricos y los pobres.

Eulàlia Reguant | 

Actualmente hay 380.000 personas en Cataluña que viven con unos ingresos inferiores a 350 euros. Viven en la pobreza severa.

Las recesiones causan estragos y los daños suelen ser duraderos. Las empresas cierran, el gasto de inversión se reduce y la gente sin trabajo puede perder sus aptitudes y la motivación a medida que los meses se alargan.

La historia no se repite, pero rima (Mark Twain)

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IPS [Foto: El Banco Mundial, una organización que tiene como objetivo acabar con la pobreza, alberga el Centro Internacional de Arreglo de Diferencias Relativas a Inversiones (Ciadi), donde las empresas están demandando a Argentina y Bolivia por las pensiones.

Janaina Strozake, del Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin tierra de Brasil.

La pandemia está dibujando un nuevo escenario de auge del poder corporativo, pero también de las resistencias que se tejen para blindarlo. La crisis aumentada por la COVID-19 ha puesto en evidencia que es más necesario que nunca construir nuevas realidades sociales y económicas desde lo local y, para ello, la defensa de la soberanía alimentaria se torna imprescindible.

Entrevista a Verónica Gago y Luci Cavallero

Beatriz Ortíz Martínez |