Guerra de quinta generación

Fuentes: Rebelión

A la opinión del papa Francisco de que estamos inmersos en la Tercera Guerra Mundial, sólo podría añadirse que se trata de una guerra de quinta generación. La primera fue a pedradas, la segunda con flechas y lanzas, la tercera usó la pólvora, la cuarta tanques, aviones, submarinos, etc y la quinta la lleva a […]

A la opinión del papa Francisco de que estamos inmersos en la Tercera Guerra Mundial, sólo podría añadirse que se trata de una guerra de quinta generación. La primera fue a pedradas, la segunda con flechas y lanzas, la tercera usó la pólvora, la cuarta tanques, aviones, submarinos, etc y la quinta la lleva a cabo el imperialismo mundial globalizado, IMG, con el empleo de mecanismos científicos de control total: medios de información masivo; sistemas financieros como el FMI, el BM, la FED; bloques como la OTAN y los grupos de los no sé tantos bandoleros; y una quinta columna que trabaja solapadamente para el IMG en cualquier país.

Los fundamentos de esta guerra se desarrollaron a partir de la Crisis del Caribe al hacerse patente de que una nueva contienda no dejaría títere con cabeza. Se cambió las reglas de juego y se logró infiltrar al Campo Socialista una quinta columna muy difícil de ser detectada por cualquier órgano de seguridad, en este caso el KGB. Se vivía la Coexistencia Pacífica y el comercio entre ambos sistemas permitió a los altos miembros de la nomenclatura comunista la participación en chanchullos, con la correspondiente apertura de cuentas secretas; así se formaron las mafias al interior del Socialismo Real, sistema que requería de reformas pero no de su destrucción, luego se buscó el momento preciso para nombrar a un nuevo papa, crear al movimiento Solidaridad y zas, la Perestroika; lo demás es historia, la URSS fue derrotada casi sin disparar un sólo tiro.

Nació la unipolaridad en la que todos bailan al son que toca el IMG. Se pensó que la EU iba a servir de contrapeso, pero no, Europa se encontraba más infiltrada que partido de izquierda del Ecuador, allí no podía darse resistencia alguna sino sumisión.

A mala hora para el IMG, y buena para el resto, a Rusia, que se había convertido en algo parecido a nido de cuclillos, llegó Putin al poder. Su arribo no les preocupó, creyeron que ya todo estaba consumado. Ventajosamente no fue así y el indescifrable dirigente comenzó a bajarles el moco. Su sola existencia les duele más que cólico miserere, pero no pueden hacer nada, es que el IMG creyó innecesarios los estadistas de la talla de Churchill, De Gaulle o Rooselvelt, que actuasen sabiamente y no como líderes de pacotilla.

Creyeron que para vencer bastaba con las Merkeles o los Obamas, pigmeos sin la mínima capacidad para enfrentar los graves problemas de la modernidad. Craso error, puesto que usaron toda la artillería pesada de la guerra de quinta generación sin que hasta hoy se vea resultado alguno. Sanciones y más sanciones, es como si escupieran al cielo; reuniones y más reuniones, es como si saludaran a la bandera; golpe de Estado en Kiev, pero los nazisionistas resultaron buenos para nada; amenazas terribles, en respuesta, prudencia completa. Se podría enumerar un sin fin de canalladas inventadas, pero sólo obtienen la contestación adecuada y, de llapa, la popularidad de Putin crece a nivel mundial.

Por qué mejor no cambian el juego de yo pierdo, tú ganas. ¡A ver si aciertan!

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.