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India se prepara para presidir la cumbre del G20 en medio de grandes problemas de islamofobia

Fuentes: Rebelión

Tras la cumbre del G20 que tuvo lugar en Indonesia los días 15 y 16 de noviembre del 2022, India se prepara para presidir su siguiente cumbre que se llevará a cabo el próximo año.

El pasado 8 de noviembre del presente año, el primer ministro de la India, Narendra Modi, llevó a cabo una videoconferencia en la cuál anunció que la India presidirá el G20 a partir del 1 de diciembre de 2022 y será sede de su próxima reunión en 2023. En esta videoconferencia, el primer ministro presentó el nuevo logotipo de la cumbre, y aclaró que este representa la hermandad y la búsqueda por un mundo más unido, poniendo en evidencia su interés por estos temas frente al complicado panorama actual. 

Sin embargo, este discurso de hermandad e inclusión promovido por el primer ministro es cuestionable cuándo recordamos que el pasado 15 de agosto, justamente en el aniversario número 75 de la independencia de India, fueron puestos en libertad once hombres que habían sido condenados a prisión en 2008 por violar grupalmente a una mujer musulmana, poniendo en evidencia con este acto la extensa historia de discriminación y racismo que ha imperado en India y cuyo origen se remonta al surgimiento mismo del partido gobernante, cuyas acciones no tienen cómo base otra ideología más que el fascismo. 

La historia de este brutal crimen comenzó en el año 2002, cuándo una serie de disturbios tuvieron lugar en el estado de Gujarat. El problema tuvo su origen cuándo un grupo musulmán extremista atacó un tren que transportaba peregrinos hindúes en Godhra, Gujarat, arrebatando en este acto la vida a 59 personas. Varios grupos islamófobos reaccionaron de forma violenta ante este acontecimiento, atacando a musulmanes indistintamente y sembrando el caos en toda la ciudad. 

La víctima, de nombre Bilkis Bano, se vio obligada a escapar de su aldea natal junto con su familia ante la creciente ola de violencia que perseguía a su gente. Bano tenía tan solo 21 años en ese momento y se encontraba embarazada de cinco meses. El 3 de marzo de 2002, ella y su familia fueron emboscados por varios hombres, los cuáles procedieron a atacarlos con extrema violencia, asesinando en el proceso a la mayoría de los familiares de Bano, incluida su hija de tres años. Los hombres además abusaron sexualmente de ella, su madre, y otras tres mujeres. 

El proceso legal en contra de los agresores estuvo lleno de complicaciones, ya qué las autoridades del estado de Gujarat entorpecieron de múltiples formas la investigación y trataron repetidamente de perjudicar a Bano y al resto de los sobrevivientes del ataque. Cabe resaltar que en ese momento el gobernador de Gujarat no era otro si no el mismo Narendra Modi, actual primer ministro de la India. Finalmente los hombres fueron condenados en 2008 y permanecieron en prisión hasta el pasado mes de agosto, cuándo el estado decidió qué estos hombres que violentaron de la peor manera posible a una inocente mujer tenían derecho de volver a pisar las calles con libertad. 

Sin embargo, este acontecimiento no es un hecho aislado, pues los casos de discriminación y violencia hacía musulmanes y otros grupos no hindúes bajo la administración del actual partido gobernante en la India, el BJP, han sido una constante a lo largo de la historia de India. Este partido tiene un origen en si mismo cargado de discriminación, pues fue fundado por militantes de la RSS, una organización ultra nacionalista que ha estado activa en el país desde los años veinte.  

La RSS tiene como ideología principal la supremacía del hinduismo y el rechazo a la diversidad cultural y religiosa, y es conocida entre otras cosas por estar implicada en el asesinato de Mahatma Ghandi en 1948, pues el perpetrador, Nathuram Godse, era miembro activo de esta organización. Si bien, la RSS no es formalmente una organización política, su participación en este ámbito ha sido clara desde mediados del siglo XX, tendiendo en el BJP una vía legal para seguir imponiendo sus ideologías fascistas y de corte ultraderechista a lo largo del país.

La liberación de los once violadores de Bilkis Bano representa entonces otra victoria para el nacionalismo extremista y la islamofobia promovidas por la RSS. Es así que mientras India se prepara para presidir el G20 a partir de diciembre de este año, con todas las responsabilidades que esto conlleva, y mientras Narendra Modi, quién no sólo demostró ser ineficiente para combatir los atentados contra los musulmanes en 2002 sino que tampoco dio respuesta alguna ante las exigencias de justicia de su pueblo tras la liberación de once criminales este año, pronuncia al mundo un discurso sobre buscar la hermandad, la unión y la paz, Bilkis Bano, una de muchas víctimas de la discriminación y la violencia contra los musulmanes que se vive día a día en la India, pronuncia unas palabras completamente diferentes a las del primer ministro: «He dejado de creer en la justicia.»

Rubén Tristan Blancas Vázquez, estudiante de historia de la Universidad Nacional Autónoma de México.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.