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Entrevista a James Petras

«Ni China, ni Corea del Norte ni Irán están dispuestos a entregarse frente a Trump»

Fuentes: Rebelión

M.H.: Tu papá te mandó a estudiar Sociología a Berkeley. J.P.: Sí. En los años ´60, cuando montamos las grandes protestas en favor de los derechos de los afroamericanos, la lucha contra la guerra en Vietnam y las otras luchas tratando de arreglar los grandes problemas del capitalismo que se estaba infiltrando en las universidades. […]

M.H.: Tu papá te mandó a estudiar Sociología a Berkeley.

J.P.: Sí. En los años ´60, cuando montamos las grandes protestas en favor de los derechos de los afroamericanos, la lucha contra la guerra en Vietnam y las otras luchas tratando de arreglar los grandes problemas del capitalismo que se estaba infiltrando en las universidades. Hubo grandes manifestaciones, con muchos encarcelados, pero finalmente avanzamos la lucha, terminamos la guerra, pudimos avanzar pero no terminar la lucha contra la discriminación y el racismo.

M.H.: Veo que se retoman muchas de las luchas de aquellos años. Por ejemplo, los masivos actos de la campaña de los pobres, que fue originalmente liderada por Martin Luther King hace 50 años.

J.P.: Podemos sumar a las marchas actuales al Movimiento sin casa, en Seattle, donde los multimillonarios no pagan impuestos, entonces los militantes movilizaron a miles de personas, e impusieron un impuesto sobre Amazon y las otras grandes empresas para subvencionar casas para los sin casa.

Y hay otras luchas, en 5 Estados los maestros están en huelga por los salarios que son tan malos que alcanzan a la línea de pobreza. Los maestros son los peores pagos en Arkansas, Oklahoma, Virginia y otros Estados más. Están en huelga general, para exigir no solo mejores salarios sino también mejores presupuestos para las escuelas. Hay escuelas aquí donde los estudiantes tienen que comprar sus propios textos.

M.H.: Te estás refiriendo a la política interna norteamericana, pero he observado con gran preocupación la política internacional que está llevando adelante los EE UU, ha abandonado el Acuerdo por el cambio climático de París, se han roto acuerdos comerciales con China, se sigue construyendo el muro en la frontera con México. Ahora se ha desconocido el acuerdo nuclear con Irán y me da la impresión que Corea del Norte está por suspender las conversaciones con Trump. ¿Qué nos podes comentar de todo esto?

J.P.: En general podríamos decir que tenemos un caso de ultra imperialismo. Muchas de las medidas actuales tienen antecedentes anteriores, con Bush, con Obama, por ejemplo, los inmigrantes expulsados llegaron a dos millones, ahora con Trump hablan de cuatro millones o más. Sobre Irán, fue el señor Obama el que firmó un acuerdo pero con muchas dificultades para levantar las sanciones. Tenemos el caso de Siria, donde Obama lanzó la guerra. En cuanto a China, fue Obama el que mandó a la Armada y a la Fuerza Aérea a enfrentar a China. Los que ahora condenan a Trump antes apoyaron a Obama.

Pero Trump quiere ir más allá, quiere superar la política de Obama. Siempre una movida hacia la ultra derecha, ahora tiene discusiones con Corea del Norte pero insiste en que se entregue, se desmovilice, se desarme y eso no va a suceder, no van a aceptar unilateralmente la entrega.

Ellos vivieron la política de Obama cuando bombardeó Libia, incluso hablan de Libia como un modelo de desarmar adversarios para después atacarlos, eso no va a pasar con Corea del Norte, porque busca la paz pero con concesiones recíprocas y Trump no entiende eso, no entiende que los chinos no van a entregar sus mercados simplemente porque Trump amenace. Trump cree que con amenazas pueden suprimir cualquier exigencia y cualquier reivindicación de paz de los adversarios y eso no va a pasar, ni China, ni Corea del Norte ni Irán están dispuestos a entregarse frente a Trump.

A la vez está generando divisiones en el campo de quienes lo apoyan, Europa está en contra de terminar el acuerdo con Irán, no están de acuerdo con la guerra comercial de Trump, no están a favor de provocar a Corea del Norte. Entonces hay divisiones, el único gran aliado de Trump es Netanyahu, el asesino de los palestinos.

Trump está sometido a Israel y los sionistas aquí son muy poderosos, controlan y financian su campaña electoral y están ahora metidos en el gabinete, en el Congreso, en todas partes, por eso Trump decidió mover la Embajada a Jerusalén, contra todo consentimiento, contra todas las opiniones del mundo musulmán, que son mil millones de personas. Trump está generando muchos enemigos y poco éxito.

La política de Macri es de saqueo, de entrega, de facilitar la rápida entrada de capitales y también su salida

M.H.: Conocés de cerca nuestra realidad, has visitado muchas veces nuestro país, has sido parte de nuestras luchas, has vivido en nuestro país a comienzos de los ´70 ¿Cómo estás viendo y analizando la crisis que atraviesa Argentina?

J.P.: Es muy profunda. No es simplemente el problema de la devaluación, es el estancamiento, toda la estrategia de Macri era atraer capitales golondrinas. Los capitales entran, aprovechan lo que les conviene rápidamente, gracias a las mejores condiciones y ahora con la crisis y la quiebra del sistema económico están en salida, la fuga de capitales es muy grande, las concesiones fueron aprovechadas. El señor Paul Singer, gran especulador, sacó mil millones de dólares y ahora se los llevó a Wall Street.

Macri hizo una mala política, no generó ningún ingreso para financiar la industrialización, en vez de invertir en infraestructura está aumentando las tarifas. Todo lo contrario de cualquier proyecto desarrollista, es una política de saqueo, de entrega, de facilitar la rápida entrada de capitales y también su salida. No es una política que tenga estabilidad. Los mercados de EE UU tienen cuestionamientos profundos y dicen que van a esperar para ver cómo termina eso, tienen miedo de que el señor Macri invite al FMI porque eso podría producir otro diciembre de 2001.

M.H.: ¿Querés agregar algo más, tal vez en relación a las elecciones presidenciales venezolanas el domingo?

J.P.: Los encuestadores dicen que el PSUV de Maduro va a ganar, pero el problema no son las elecciones, el problema viene después. En Washington el señor Trump habla de un golpe y cree que es posible infiltrar a los militares y formar una organización para invadir Venezuela, imponer sanciones y restringir la circulación y venta de petróleo. Es un momento de gran crisis antes y después de las elecciones. Pero el pueblo no va a entregarse fácilmente y creo que las posibilidades de un golpe son dudosas, pero debemos estar en guardia para montar una campaña contra el golpismo tanto de Washington como en Venezuela.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.