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Si la OTAN es terror contra la humanidad, disolverla es un deber

Fuentes: CEPRID

La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN, por sus siglas en español; en inglés: North Atlantic Treaty Organization, NATO); es una alianza militar creada por el Tratado de Bruselas de 1948; suscrito por Bélgica, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, así como otros países de Europa Occidental como Dinamarca, Italia, Islandia, […]

La Organización del Tratado Atlántico Norte (OTAN, por sus siglas en español; en inglés: North Atlantic Treaty Organization, NATO); es una alianza militar creada por el Tratado de Bruselas de 1948; suscrito por Bélgica, Francia, Luxemburgo, Países Bajos, Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, así como otros países de Europa Occidental como Dinamarca, Italia, Islandia, Noruega, España y Portugal, y en la actualidad es una criminal maquinaria de guerra en la que participan inclusive países de Europa del Este. Si la OTAN es el arma del imperio y sus aliados para defender sus intereses y amenazar la vida y la paz de todos los pueblos del mundo, resulta una obligación resistirla pacíficamente y luchar hasta su disolución total. En 1949, los aliados de Occidente que combatieron al nazi fascismo alemán, junto a la Unión Soviética que llevó el mayor peso de la Segunda Guerra Mundial, decidieron crear un poderoso pacto militar para «detener la expansión del comunismo internacional».

Desde su fundación, esa alianza militar estuvo dirigida por Estados Unidos que se fortaleció durante y después de la guerra, y constituido ya, en líder de «Occidente», con el pensamiento y guía de Churchill, decidieron que la OTAN debía ser la defensa del- llamado «bloque libre de la Europa capitalista» contra el «comunismo agresivo del Este». Si esta hubiese sido la razón de la de la existencia de la OTAN, es lógico que debiera haber desaparecido después de la disolución del Pacto de Varsovia en 1991, del descalabro de la Unión Soviética, y el fin del socialismo real en los países de Europa del Este.

La Guerra Fría concluyó, pero la OTAN se consolidó con una serie de acciones ilegales y clandestinas que venía desarrollando junto a la CIA: De estas entidades nació el incremento de la carrera armamentista en el mundo, la intensificación de las tensiones entre Este y Oeste, la ejecución de operaciones criminales como la secreta Gladio para reprimir a las izquierdas de todos los países y organizar gobiernos neofascistas como el de Grecia en 1979 y Turquía en 1980, para con acciones intervencionistas de esa naturaleza, proteger los intereses de los países miembros.

América Latina y el Caribe se convirtieron en el amplio escenario de la Guerra Fría, y Estados Unidos, con el pretexto de detener al comunismo internacional desató cruentas represiones, organizó y apadrinó golpes de Estado, e impuso dictaduras fascistas. Nuestros pueblos le deben a Estados Unidos alrededor de un millón de muertos, desaparecidos, ejecutados extrajudicialmente, torturados, encarcelados, vivos arrojados al mar con la Operación Cóndor de por medio, y decenas de bebés robados a madres que eran ejecutadas y desaparecidas como ocurrió en Argentina. La Casa Blanca, el Pentágono, el Departamento de Estado, la CIA son corresponsables de esos crímenes de lesa humanidad, que partieron de embajadas y bases militares que potencialmente están al servicio de la OTAN que vive en contubernio público o en secreto con la CIA y toda la comunidad de inteligencia de los países miembros de la Alianza militar.

La OTAN es una alianza de siembra del terror, muerte y destrucción. Ningún pueblo de la tierra que no sea parte de esa mortal maquinaria está seguro, razón suficiente para que todos los esfuerzos que realicen las organizaciones y movimientos sociales, los partidos políticos democráticos y progresistas, los movimientos culturales, los gremios sindicales y profesionales, estudiantiles y organizaciones de mujeres se movilicen para denunciar los crímenes genocidas del imperio y la OTAN, para repudiar la injerencia aliancista mediante agresiones con el uso del incuantificable arsenal de la OTAN convertida en arma de guerra que amenaza a la humanidad y exigir su disolución. Ningún acto encaminado a ese fin está demás. Una de esas acciones es la Conferencia Intercontinental Paz, Desarme y Alternativas Sociales anti OTAN Global a desarrollarse en Buenos Aires, Argentina, entre 13 y 14 de diciembre de 2012. Ese foro es fundamental si se quiere preservar la paz.

La Organización de esa Conferencia está bajo responsabilidad de la Red Internacional No a la Guerra – No a la OTAN, del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (México) y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos APDH (Argentina).

En esta cita pacifista se debatirán temas relacionados con las políticas y estrategias mundiales de la OTAN y sus implicaciones para el Sur Global, especialmente en América Latina; así como en las alternativas políticas, sociales y humanas que ofrece el Sur Global para la paz, la seguridad y el medio ambiente. Los organizadores del evento sostienen que la OTAN nunca ha sido una fuente de paz y seguridad; cada vez es más evidente que este dinosaurio existe para preservar los intereses económicos y estratégicos de las potencias occidentales, especialmente de Estados Unidos. La Alianza socava el sistema de las Naciones Unidas; no es democrática, es agresiva y perpetúa un orden internacional injusto y anticuado que ya no debe prevalecer.

La OTAN sabe que se ha quedado atascada en una profunda crisis de legitimidad, e intenta justificarse a sí misma con el fin de racionalizar su existencia. Con su nuevo concepto estratégico adoptado en Lisboa, Portugal, en 2010, la Alianza ha ampliado la gama de sus misiones y las regiones geográficas en las que interviene. Al hacerlo, viola flagrantemente el Derecho Internacional consagrado en la Carta de las Naciones Unidas. También está estableciendo «alianzas» con los países y organismos internacionales para reforzar sus estrategias de dominación global. Y, aunque las armas nucleares constituyen la amenaza más peligrosa en la historia de la humanidad y casi todas las naciones del mundo están comprometidas en un proceso oficial de desarme multilateral a través del TNP, la OTAN insiste en confiar en sus arsenales nucleares para la «disuasión.»

La globalización de la OTAN tiene consecuencias en América Latina y repercusiones muy directas como resultado de la presencia militar de Estados Unidos en el Sur. El Tratado de Washington establece claramente que todas las bases militares pertenecientes a un Estado miembro, pueden ser utilizadas en el marco de las misiones de la OTAN. Esto significa que las instalaciones militares estadunidenses en América Latina son posibles bases de la OTAN, a pesar de que oficialmente no exhiban su insignia. Las intervenciones neoliberales y neocolonialistas en el Sur Global impulsadas por Estados Unidos y la Unión Europea, impactan a la sociedad, la economías y la política latinoamericanas, aceleran la violencia -especialmente contra las mujeres-, el narcotráfico, el contrabando de armas, la migración interna y la militarización de la región. Las mujeres son siempre un objetivo primordial en toda clase de violaciones a los derechos humanos; esto es evidente en América Latina. Estos temas serán discutidos y analizados durante la Conferencia Intercontinental con la participación de representantes de la sociedad civil de América Latina, Europa y América del Norte (Estados Unidos y Canadá).

La democracia participativa en América Latina

Existe otra realidad, alentadora e inspiradora, que merece seguimiento y apoyo: la sociedad civil en América Latina ha asumido posiciones claras y ha emprendido acciones innovadoras en el marco de la democracia participativa. Existen ya alternativas sociales, estilos de vida con más solidaridad y en una relación pacífica con la naturaleza, basados principalmente en los vínculos ancestrales de los Pueblos Indígenas con la Tierra. Abordar las cuestiones ambientales desde esta perspectiva es importante en la construcción de la paz en la región. Para el Norte Global, estos enfoques ofrecen alternativas concretas que pueden inspirar y servir de modelo.

En el ámbito regional, la Conferencia se enfocará en las alternativas políticas, los nuevos polos de poder, especialmente en la integración regional, como la CELAC, Alba y la Unasur, ya que representan alternativas de estructuras y vínculos políticos y económicos, basadas en la solidaridad y la consideración de las necesidades humanas como prioridad. De ellas surge una concepción totalmente nueva de la paz regional y las estructuras de seguridad, de las relaciones internacionales basadas en una cooperación efectiva, en la justicia, la equidad, el respeto mutuo y el multilateralismo.

El aspecto de género es un tema importante en la conferencia y un tópico transversal de todos los paneles y debates.

El modelo predominante actual, basado en las armas nucleares, en la OTAN, en las guerras, en políticas agresivas económicas y financieras para apropiarse de los recursos del planeta, no funciona. Es hora de situar a los seres humanos en el corazón del nuevo mundo. Nosotros, como miembros de la Red Internacional No a la Guerra – No a la OTAN, del Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales y de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, nos proponemos actuar sobre estos temas y presentar alternativas creíbles. Los eventos en Buenos Aires profundizarán en el movimiento de la sociedad civil global por un mundo libre de la OTAN, pacífico y sostenible, reafirman.

Más que ayer, la presencia de la OTAN en nuestra América Latina y el Caribe es una innegable realidad porque ya está instalada en las Islas Malvinas y Georgias, y porque todas las bases militares que, abusivamente, mantiene Estados Unidos en nuestras patrias, son bases de la OTAN según el Tratado de Washington.

Es obligación de los representantes de la sociedad civil del mundo debatir sobre los aspectos negativos y tenebrosos de la OTAN para decir a los poderosos basta de tantas amenazas a la paz y la vida. Exigir la liquidación de la alianza atlántica convertida en ejército global es una imperiosa necesidad para la supervivencia de la especie humana.

Es preciso recordar las palabras de Reiner Braun, presidente del Comité Coordinador Internacional (ICC por sus siglas en inglés) de la Red Internacional No a la OTAN-No a la Guerra, a la que pertenece el Círculo Latinoamericano de Estudios Internacionales (CLAEI) con sede en la ciudad de México cuando afirmaba: «Ya no necesitamos a la OTAN, pero la OTAN sigue existiendo,»

«La OTAN gasta un billón de dólares por año; necesitamos ese dinero para crear empleos, para la salud, para la educación. Así que debemos vencerla. Para nosotros, es la mayor alianza militar del mundo, que va a la guerra, no sólo en Afganistán sino también en Irak y en otros lugares del planeta. Y necesitamos soluciones pacíficas para los conflictos y alternativas a la guerra.»

Enfatizaba:»La creciente presencia de Washington en América Latina sigue las directrices estratégicas de la OTAN, un pacto ofensivo, asesino y sin ley, que se reserva de manera unilateral el derecho de lanzar agresiones armadas en todo el mundo. Se trata de una amenaza para la humanidad y América Latina es su vecina: los tres mil kilómetros de frontera entre México y Estados Unidos, es asimismo la frontera de América Latina con la OTAN.»

Por su parte, Joseph Gerson del American Friends Service Committee (AFSC), uno de los responsables de la Organización de la Contracumbre por la Paz y la Justicia Económica que se efectuó en Chicago, decía: «Los líderes de la OTAN se reunieron para afinar los planes con el fin de continuar la guerra en Afganistán con menos tropas y reforzar la preparación para futuras guerras con el propósito de asegurar el control de los recursos naturales».

Gerson se refirió a la continua expansión de la OTAN hacia el este, hacia las fronteras de Rusia, estrategia que mantiene al mundo al borde de la catástrofe nuclear; y a la declaración de la capacidad operacional provisoria de un supuesto sistema de defensa antimisiles, que encona asimismo las tensiones con Moscú; lo mismo que las operaciones y la ampliación de membrecías de segundo nivel de la OTAN fuera del área del Atlántico Norte, en la región de Asia-Pacífico y en el sur global; así como a su continua reivindicación de las armas nucleares.

Michael Lynn, dirigente de Acción por la Paz en Chicago, agregó: «El tiempo de las guerras sin fin y del gasto militar excesivo e insostenible, junto con las medidas de austeridad que lo acompañan, que literalmente quitan la comida de la boca de los niños, ha terminado.»

«Mientras que los líderes de la OTAN parecen pensar que tienen derecho a una subvención sin límites del dinero de nuestros impuestos para continuar sus guerras y crear sistemas de armas inútiles, nosotros nos reunimos con los veteranos que enarbolan una poderosa declaración antiguerra; con las enfermeras que exigen políticas económicas justas para el 99%; y con los activistas de Chicago que trabajan para prevenir el cierre de las clínicas comunitarias de salud mental,» afirmó por su parte Mary Zerkel, de la representación de la AFSC en Chicago. La Cumbre de la OTAN en Chicago produjo un hecho inédito. «Las principales organizaciones por la paz y el desarme en Estados Unidos, dejaron atrás sus diferencias y participaron en la Contracumbre y en el mítin y la manifestación posteriores; como lo fue que se lograra una acción conjunta, solidaria y armoniosa con la sociedad civil europea, latinoamericana, asiática, del Medio Oriente. Globalizar la paz es posible».

Si esa Contracumbre fue un éxito, se espera que la Conferencia Internacional que se desarrollará en Buenos Aires multiplique los efectos alcanzados y anuncie el próximo fin de la OTAN.

Luis Gutiérrez Esparza escribía para el Excelsior de México que «los latinoamericanos y los caribeños tienen a la alianza internacional OTAN como un vecino peligroso porque América Latina y el Caribe comienzan a desempeñar el papel relevante que les corresponde en el marco de la campaña global por la abolición de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)».

Pero, para abolir la presencia de la OTAN en nuestra América Latina y el Caribe se requiere la expulsión de las bases militares de Estados Unidos instaladas primero para combatir al «comunismo internacional», y después para que nuestras patrias luchen, como siempre, en defensa de los intereses de Estados Unidos que, a falta del cuco del comunismo internacional desaparecido con la Unión Soviética, se inventó nuevos enemigos: el narcotráfico internacional y el terrorismo global. Estados Unidos es la potencia mundial consumidora de todo tipo de drogas estupefacientes y psicotrópicas, y si es el mercado mundial de consumo, debería preocuparse por cerrar ese mercado y buscar a los narcotraficantes para castigarlos y a los consumidores para rehabilitarlos, y no para penetrar en nuestros países y desatar guerras que no son nuestras. Para ese fin injerencista y dominación neocolonial es la presencia de las bases estadunidenses en Colombia, justificadas como ya se dijo con el pretexto de la lucha contra el terrorismo y el narcotráfico, pero en realidad representa una pieza del dispositivo militar global de Estados Unidos y patrocina un enfoque militar y unilateral de estos problemas, que impide su tratamiento regional, social, político, autónomo y multilateral. La militarización unilateral implica la desestabilización regional y su presencia en Colombia y en las zonas fronterizas, ha contribuido a agravar la crisis humanitaria, ambiental y social de vastas regiones.

Una posible consecuencia es que los países que se sienten directamente amenazados por esta política estadunidense busquen, a su vez, recursos para reforzar su seguridad y se produzca así una nueva carrera armamentista en la región, provocada por Estados Unidos. Adicionalmente, la creciente presencia militar de Washington en América Latina, sigue la pauta estratégica de la globalización de la OTAN, la única alianza militar transnacional, que pretende desplazar a la Organización de las Naciones Unidas (ONU), como el principal foro global y la más importante organización supranacional.

El Comando Sur de Estados Unidos, responsable de la planificación, coordinación y conducción de las actividades militares estadunidenses en América Latina y el Caribe, ha instalado bases militares con aeropuertos en Aruba-Curazao, Antillas Holandesas; en Palmerola, Honduras; y en Comalapa, El Salvador; además de las negociadas en Colombia; y pretende instalar otras más en Argentina, Paraguay, Perú, la República Dominicana y hasta en Brasil y Argentina.

Es importante denunciar asimismo la existencia de puntos que pueden ser utilizados por la OTAN, como las Malvinas y las Georgias, así como un conjunto de pequeñas islas bajo el dominio británico a lo largo del Atlántico Sur.

En el ámbito global, pero también en el latinoamericano y caribeño, son indispensables la disolución y el desmantelamiento de la OTAN, en orden a contribuir a la seguridad internacional, a la estabilidad regional y nacional, a la democracia y a la paz. La OTAN significa más guerras. Nunca ha sido, ni será, una organización para la protección y la seguridad. Es únicamente una alianza militar creada para imponer la voluntad de las élites occidentales comandadas por el imperio estadounidense.

La humanidad ansía un mundo libre de amenazas de guerras, de invasiones militares a países tercermundistas y lejos de políticas militares agresivas y nucleares de la OTAN.

Cualquier lugar del mundo

Es indispensable tener presente que el imperio estadounidense y sus aliados europeos han utilizado a la OTAN para ejecutar sus intervenciones militares en cualquier lugar del mundo. Ya existen ejemplos que no deben repetirse: Kosovo y Afganistán y «con una operación en el mar Mediterráneo y una misión de entrenamiento en Irak, en la que se entrena a la policía y al ejército en Irak. Con las últimas tres operaciones de la OTAN participa activamente en la llamada «Guerra contra el terror» que en definitiva significa la hegemoní-a de los paí-ses miembros y la protección de los recursos que les puedan ser de interés.

Otras muestras del belicismo criminal de la OTAN son:

«* El establecimiento ilegal de armas nucleares en Europa y la insistencia en la opción ilegal e inhumana de la supuesta ventaja del «primer golpe nuclear».

* La desvinculación de las leyes internacionales, por ejemplo en el bombardeo de Yugoslavia, contrario a la ley internacional en 1999, y en general la opción de empezar una guerra sin un mandato de las Naciones Unidas (sólo autorizadas por la OTAN)

* Violencia estructural: el coste total de los gastos en armamento de todos los países miembros de la OTAN es más del 70% del gasto militar del mundo. Este dinero no se destina a resolver problemas sociales o medioambientales en todo el mundo. Resumiendo: La OTAN está manteniendo el ‘status quo’ global, la protección militar y la protección de la economía de los países del Oeste (capitalistas), intereses en los recursos e intereses hegemónicos que tienen como consecuencia la explotación de los países del sur. La OTAN, de facto se ha convertido en el brazo militar del grupo G7 (G8 menos Rusia), especialmente durante la presente crisis económico-financiera este brazo armado se vuelve cada vez mas importante».

Es incuestionable que esta alianza militar se ha transformado en un tácito acuerdo para violar las leyes internacionales y llevar a cabo guerras agresivas. Nuestra América Latina y el Caribe son zonas de guerra e intervencionismo de la OTAN, comenzando por Argentina que reclama el fin del colonialismo del Reino Unido en las Islas Malvinas.

Es vital para nuestros pueblos la Conferencia Intercontinental Paz, Desarme y Alternativas Sociales anti OTAN Global a desarrollarse en Buenos Aires y, por tanto, merece todo apoyo que debe traducirse en una serie de acciones en el mundo entero, para decirle a los Estados Unidos imperial y sus aliados que con esta posición de rechazo se recuerdan y rinden homenaje a las víctimas de sus guerras sucias y ataques virulentos como ocurrió en Kosovo o en Libia, como ocurre en Siria, Afganistán, Irak y Paquistán.

La opinión pública mundial conformada por hombres y mujeres que aman la paz y la vida, que rechazan la existencia de armas nucleares y químico-bacteriológicas, la existencia de armas dotadas de tecnología de última generación diseñadas para matar a millares de personas y destruir totalmente pueblos y ciudades en instantes, rechazan a la OTAN y su presencia en cualquier parte de la tierra porque sus políticas están concebidas para defender los intereses geopolíticos de Estados Unidos y sus aliados del Norte, ahítos de recursos naturales que son de propiedad de nuestros pueblos.

Lo que sucedió en Siria es demencial. Manlio Dinucci en la Red Voltaire decía que la piratería, que se desarrolló desde la Edad Antigua en la región del Mediterráneo, pasó ser considerada como legítima a partir del siglo XII, cuando los soberanos la convirtieron en «guerra de persecución» y la autorizaron.

A pesar de su abolición oficial en 1856, la piratería se sigue practicando aún hoy en día, aunque con motivaciones y técnicas actualizadas. Como las que utiliza la OTAN, cuyos navíos de guerra están autorizados a abordar «barcos mercantes sospechosos» en aguas internacionales y a confiscar su cargamento, y cuyos aviones de guerra pueden interceptar «aviones civiles sospechosos», incluso en el espacio aéreo internacional, y obligarlos a aterrizar.

La acción de Turquía, cuyos cazas F-16 interceptaron un avión sirio de pasajeros que cubría el vuelo Moscú-Damasco y lo obligaron a aterrizar en Ankara, constituye por lo tanto, para la OTAN, un acto plenamente legítimo. Después de retener a los pasajeros, entre los que se hallaban numerosos ciudadanos rusos acompañados incluso de niños, las autoridades turcas procedieron a registrar el avión -sin testigos- y declararon haber descubierto y confiscado «material militar y municiones».

Moscú asegura que lo único que había a bordo del avión sirio eran componentes de un radar, enviados a Siria en virtud de un acuerdo comercial perfectamente normal, y exige la devolución de dicho equipamiento. Pero Washington, poniéndose del lado de Ankara, declara no tener «duda alguna de que había a bordo del avión un importante material militar» (que ahora pudiera ser exhibido como «prueba», ya que las autoridades turcas juran haberlo encontrado en el avión). El primer ministro turco Erdogan, en vez de ser conminado a responder por ese acto de piratería aérea, se convirtió en acusador y señala a la ONU como culpable, según él, de cosas como «negligencia, debilidad e injusticia», que impiden una acción internacional en contra de Siria.

Erdogan, no menciona el hecho que el verdadero tráfico -no sólo de armas sino también de hombres armados- es el que pasa a través de Turquía para alimentar la guerra en Siria, país con el cual el propio Erdogan mantuvo anteriormente relaciones de relativa buena vecindad. Política que hoy se ha transformado en una actitud totalmente opuesta. Los 900 kilómetros de frontera que Turquía comparte con Siria, en una región donde turcos y sirios tienen incluso culturas comunes y mantenían relaciones comerciales provechosas para ambos países, han sido transformados por Ankara en un puesto avanzado de la guerra contra Siria, mientras que Erdogan acusa a ese país de ser el violador de la frontera.

Detrás de todo esto está la OTAN, que dice «tener listos todos los planes necesarios para defender a Turquía», o sea que está lista a enviar tropas. Lo mismo hacían los piratas cuando desembarcaban para entregarse al saqueo. La diferencia es que el botín de hoy es un país entero: Siria, de la que esperan apoderarse creando, desde Turquía, «zonas tapones» dentro del territorio sirio.

Lo mismo están haciendo en la frontera entre Jordania y Siria. La operación, en la que también participó Italia, comenzó en mayo con la maniobra Eager Lion [En español, «León impaciente».]. Al final de dicha maniobra, un contingente de especialistas militares estadounidenses se quedó en Jordania para crear una «zona tapón», en territorio sirio. Esta operación en forma de tenaza se cierra del lado israelí que continuamente realiza ejercicios militares israelo-estadounidense con misiles designados como Austere Challenge 12. Esos ejercicios militares son ensayos para preparar la «respuesta a un ataque simultaneo sirio e iraní». Una «respuesta» en la que se prevé incluso recurrir a las armas atómicas». Si alguien duda de las intenciones bélicas de Estados Unidos y sus aliados europeos bien puede comenzar a desengañarse, pues los hechos demuestran que la OTAN es el brazo armado de los poderosos del Norte brutal y despiadado en contra de los tercermundistas del Sur, débiles y divididos.

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Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article1578