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Entrevista con Michael Powers, abogado y médico forense, que investiga la muerte del ex inspector de armas para ONU en Iraq, David Kelly.

«Si no hay ninguna duda de que David Kelly se suicidó ¿por qué quieren mantener en secreto las pruebas hasta que todos nos hayamos muerto?»

Fuentes: Rebelión

El Doctor Michael Powers es abogado senior del Queen´s Counsel. Antes de recalar en la profesión legal ejerció la medicina en diferentes hospitales del Reino Unido. Powers es experto en derecho procesal penal y en medicina forense. Junto con otros doctores y especialistas ha iniciado una campaña para reabrir la investigación sobre la muerte de […]

El Doctor Michael Powers es abogado senior del Queen´s Counsel. Antes de recalar en la profesión legal ejerció la medicina en diferentes hospitales del Reino Unido. Powers es experto en derecho procesal penal y en medicina forense. Junto con otros doctores y especialistas ha iniciado una campaña para reabrir la investigación sobre la muerte de David Kelly. El cuerpo de Kelly, inspector de armas para la ONU en Iraq, fue encontrado sin vida en un paraje cerca de su casa de Oxfordshire en julio de 2003.

Poco después se supo que Kelly era la fuente en que se basó la BBC para denunciar que el Gobierno Blair había exagerado los informes sobre armas de destrucción masiva de Saddam Hussein. Dichos informes aseguraban que Saddam podía desplegar un ataque en cuarenta y cinco minutos y se usaron para justificar la invasión de Iraq. Como es sabido las armas de destrucción masiva nunca aparecieron.

Una comisión de investigación (la Comisión Hutton), designada por el propio Gobierno de Blair reemplazó a la preceptiva instrucción judicial y concluyó que Kelly se había suicidado cortándose la arteria cubital de la muñeca izquierda. Desde un primer momento la versión oficial fue muy cuestionada.

En los primeros meses de este año se pudo conocer que todas las pruebas sobre la muerte de David Kelly se mantendrán bajo secreto durante setenta años.

El grupo de doctores encabezado por Michael Powers ha solicitado tener acceso a las mismas para poder iniciar una verdadera instrucción judicial que aclare cuál fue la causa de la muerte de Nelly. Por el momento la única respuesta que han obtenido es el silencio.

-¿Por qué está usted interesado en el caso de David Kelly?

Siempre me ha interesado la instrucción penal y la investigación forense de muertes violentas. He escrito varios libros y editado trabajos especializados. Trabajé cinco años para la Corte de Instrucción de Westminster, he sido presidente de diversas asociaciones profesionales, he desempeñado la docencia universitaria y he colaborado con medios de comunicación sobre esta materia. Suelo ejercer como abogado en los casos más complejos. De ahí surge mi interés en la investigación de la muerte del doctor David Kelly.

-¿Trabaja usted solo o en equipo?

Como abogado senior del Queen’s Counsel trabajo por mi cuenta pero también soy médico colegiado, con licencia para el ejercicio profesional. Me interesa particularmente la medicina forense. Junto con otros doctores he redactado un estudio en el que exponemos las razones por las cuales no creemos que Kelly muriera por la hemorragia de su arteria ulnar. La arteria ulnar o cubital es la más pequeña de las dos que hay en la muñeca. Incluso cortándose las cuatro arterias de ambas muñecas es bastante difícil consumar el suicidio.

-¿En qué se basa para impugnar la conclusión de Lord Hutton sobre el suicidio?

La comisión de investigación llevada a cabo por Lord Hutton fue insuficiente. Para fundamentar un veredicto de suicidio es necesario probar un estado mental, un propósito de quitarse la propia vida, una acción que uno se inflige a si mismo con resultado de muerte. Los estándares probatorios exigen que cada elemento esté determinado «más allá de la duda razonable«. Incluso si fuera probable que Kelly se quitara la vida, no sería suficiente para llegar a un veredicto de suicidio. Salvo que existan otros fundamentos para determinar la causa de la muerte, estaríamos ante un «veredicto abierto».

-¿Cuáles son, de acuerdo con su experiencia, los puntos débiles de la versión oficial?

Desde el primer momento se creó la presunción de que se trataba de un suicidio. No hubo un examen riguroso de la prueba en su vertiente médica y mental. Si un hombre se aproxima al borde de un andén justo cuando el metro está llegando a la estación y se le ve saltando hacia los raíles, matándose, es una buena evidencia de que efectivamente se ha quitado la vida intencionadamente. Nada de esto ocurrió en el caso del doctor Kelly.

-¿Qué diferencia hay entre una investigación como la llevada a cabo por la Comisión Lord Hutton y una instrucción judicial?

Una Instrucción es una investigación formal seguida ante un tribunal de justicia. Los testigos tienen el deber de comparecer, puede requerirse la presentación de documentos, todas las pruebas se practican bajo juramento, creando la amenaza legal de ser perseguido por falso testimonio. Los testigos pueden ser interrogados rigurosamente por abogados de otras partes interesadas.

La investigación que llevó a cabo Lord Hutton no fue formalmente una instrucción. Los testigos no tenían el deber de atender los llamamientos de la Comisión, nadie tenía la obligación de presentar o producir documentos, las pruebas no se practicaron bajo juramento y no existía sanción por no contar la verdad. Lord Hutton no tenía experiencia como instructor y tampoco estaba acostumbrado a valorar pruebas de carácter médico. Los abogados no estaban versados en medicina forense y no buscaron respuestas de manera exhaustiva. Las respuestas a las preguntas formuladas fueron simplemente aceptadas en vez de haber sido rebatidas y contrastadas.

-¿Se hubiera llegado a conclusiones diferentes de haberse instruido judicialmente el caso?

Sin duda. No sé si algún día llegaremos a conocer toda la historia. Pero desde luego, la única esperanza que queda para averiguar qué ocurrió realmente es estudiar rigurosamente el caso; y eso en la jurisdicción inglesa pasa por que un juez instructor experimentado pueda examinar a los testigos, con la asistencia de un consejo especializado y con la posibilidad adicional de que los miembros de un jurado también puedan formular sus preguntas.

-Voces como la del diputado liberal Norman Baker, quien llevó a cabo una investigación paralela, creen que David Kelly fue asesinado. ¿Cuál es su opinión al respecto?

Me he hecho esa pregunta muchas veces. No sé si David Kelly fue asesinado. Pero por el momento no hay más pruebas que demuestren su suicidio antes que su asesinato. Simplemente no lo sabemos. De ningún modo me considero un teórico de la conspiración, sin embargo, no soy el único que tiene cierta sensación de desasosiego ante el comportamiento del gobierno al no haber hecho públicas las evidencias médicas y científicas sobre las circunstancias de la muerte de Kelly. Durante el tiempo en que se desarrolló la investigación de la Comisión Hutton no hubo acceso a las mismas.

-¿Qué piensa de la decisión de Lord Hutton de mantener en secreto por setenta años los informes médicos sobre David Kelly?

No sabemos exactamente qué ha pasado. Parece ser que en algún momento tras finalizar la comisión de investigación, Lord Hutton recomendó al por entonces Lord Chancellor que todos los documentos permanecieran en secreto por treinta años y todos los informes médicos por setenta años.

Lord Hutton no tenía la potestad para hacer esto. Esta regla de protección de documentos sólo es aplicable en los tribunales de justicia, cuando se lleva a cabo una verdadera investigación judicial. La única excepción es que se tratara de un asunto que afecte a la seguridad nacional.

-¿Por qué se tomó esta decisión?

La recomendación de Lord Hutton sólo salió a la luz de una forma indirecta. Inmediatamente generó un debate sobre la necesidad de clasificar estos documentos. Eso nos lleva a formular otra pregunta, aún sin respuesta: si no hay ninguna duda de que David Kelly se suicidó ¿por qué quieren mantener en secreto las pruebas hasta que todos nos hayamos muerto?

-Kelly fue la fuente en que se basó la BBC para denunciar que el gobierno de Blair había exagerado los dossiers sobre armas de destrucción masiva. ¿Cómo valora que en la Comisión Lord Chilcot que investiga la participación del Reino Unido en la Guerra de Iraq, apenas se haya hecho mención a la muerte de Kelly?

La respuesta es sencilla, Lord Chilcot tomó la decisión de no tratar el asunto ni investigar la muerte de David Kelly en su Comisión.

-Usted y su grupo de doctores, han solicitado tener acceso a los documentos clasificados y están luchando por que se reabra una instrucción judicial apropiada. ¿En qué estado se encuentra su reclamación actualmente?

Como consecuencia del clamor generado por los medios de comunicación ante el secretismo con el que se ha llevado el asunto, Lord Hutton hizo unas declaraciones en las que aseguraba que se nos debía haber facilitado el acceso a los informes «post mortem» de Kelly. A pesar de su intervención y de las peticiones al Departamento de Justicia, aún no se nos ha entregado nada.

Sin duda usted apreciará que sólo los informes médicos son insuficientes. Estamos demandando tener acceso a todo el material probatorio pues creemos que éste no demuestra que la causa de la muerte fuera una hemorragia. Si Kelly no se suicidó es probable que hubiera una tercera persona implicada. No me sorprende que haya esta reticencia oficial-por no decir obstrucción- a que nuestro grupo de especialistas examine todas las pruebas.

¿Qué perspectivas tienen en esta causa?

Soy optimista, creo que se acabará ordenando una nueva instrucción del caso Kelly ante un tribunal de justicia. Debemos demostrar que han quedado pruebas sin examinar o que el trabajo de la Comisión Lord Hutton fue insuficiente. Para ello necesitamos tener acceso a todas las fuentes de prueba. Las únicas armas de nuestro arsenal son la presión de la opinión pública y el deseo de que se haga justicia con este brillante científico.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.