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Entrevista al escritor Hernando Calvo Ospina

«Venezuela podría enseñarle cómo se hacen elecciones sin trampas a Washington, a Colombia a Chile y otros tantos»

Fuentes: Todasadentro

Poeta, revolucionario, escritor, documentalista y periodista, nos cuenta acerca de las consecuencias personales del encierro por la cuarentena de protección ante la pandemia del Coronavirus. Dice haber pasado un período de silencio e improductividad intelectual, que sólo consiguió compensación en su pasión por la cocina: “Se vinieron abajo varios proyectos, incluida la edición de dos libros, y lo peor: la realización de un documental sobre Venezuela”.

Este perseverante revolucionario a quien ha correspondido cargar prisiones, persecuciones y amenazas en su mochila curricular que ya más nunca deja, ha estado algunas veces en procesos electorales, en calidad de observador internacional. Todasadentro ha querido averiguar si nos acompañará nuevamente en las elecciones del próximo 6 de diciembre pero nunca fue tan clara su respuesta. Sin embargo, lo estamos esperando mientras conversamos acerca de su trayectoria solidaria con Venezuela.

-Observamos que la larga cuarentena impuesta a la población mundial a raíz de la declaración de pandemia por los contagios múltiples y acelerados del Coronavirus, no parecen afectarle a usted en la indetenible producción intelectual: libros, artículos de opinión, entrevistas, documentales. ¿Cuál es el «motor» que lo estimula? ¿Se trata de un simple trabajo o existe alguna motivación de principios? ¿Puede contarnos para las y los lectores del semanario Todasadentro?

Desde marzo creo que he vivido tres etapas. La primera, cuando se vino el encierro por todas partes. Fue una situación muy especial, pues tuve mucho tiempo, mucho, pero no lograba concretar ni un mínimo artículo. Me pasaba el día frente al computador y a la media noche no había producción concreta. Entonces se vino la cascada de videoconferencias. Aprendimos en nuestro campo a utilizar este medio. Casi a diario participaba en una. Hasta que me fui cansando, y vi que el resultado era bastante poco. Que nos contábamos todo ello sólo para nosotros, los bien poquitos. Casi a la par me fui dedicando a crear en la cocina, la que siempre ha sido mi rincón de descanso, de reflexión, de invención, de dar placer a quienes quiero.

Pero, además, en esta primera etapa se vinieron abajo varios proyectos, incluido la edición de dos libros, y lo peor: la realización de un documental sobre Venezuela que ya estaba listo.

Yo hablé con otros compas y ellos vivieron igual situación: el pasar el tiempo frente a la computadora sin lograr avanzar.

Segundo tiempo en Francia. Se levantó el confinamiento, llegaron las vacaciones de verano, pero se seguía con cierto temor de acercarse a las personas. Aún así uno se pudo mover. Muchas cosas empezaron a revivir en la vida cultural e intelectual, y empecé a escribir de nuevo. Pero otra cosa: decidí aprovechar la ventaja del internet para lanzar pequeños proyectos de comunicación, y en eso estoy.

La tercera etapa en Francia es que seguimos sin saber para donde vamos con el Covid pues todo es contradictorio y hasta estúpidas las decisiones del gobierno, así nos volvieron casi a encerrar. Ya casi nadie se siente encerrado, solo hay malestar porque la vida cultural sigue cerrada y hasta las bibliotecas y librerías; pero estoy en una gran producción semanal con el programa “Cocina y Politica“, por internet. Y escribo mucho.

Sigo encerrado, aunque llenando un tonto papelito puedo salir, pero encerrado casi siempre me mantengo, con o sin Covid.

-Con relación a su perfil público ¿Quién fue primero, el poeta, el intelectual o el revolucionario? ¿Cuál es el hilo que los une en usted?

Les cuento y ustedes deciden. Lo primero que escribí, sin yo saber nadita de cine, pero ni pio, fue un comentario sobre El Ultimo tango en París, donde lo único “pecador” es la escena cuando Brando posee a aquella bella joven con mantequilla, dejándonos volar la imaginación. El problema es que yo tenía 18 añitos y empezaba a trabajar en un colegio de monjas, como entrenador de voleibol. No se que dije en la revistica de aquel Cine-Club, pero me botaron.

Luego, por cuestiones de persecución política, a los 20 años me fui a vivir a Quito. Allá con un  grupo de colombianos formamos un grupo semi clandestino de apoyo a las luchas en Colombia; Y esos compañeros me enseñaron a escribir una noticia y breves textos, más rápidos y efectivos que en la universidad. Así empecé realmente a escribir.

Pero ahora recuerdo que yo fui detenido a mis 17 años por ser dirigente estudiantil. pasé la noche en un mini calabozo, desnudo, parado con una gota que cayó toda la noche en la cabeza. Llorando de miedo y frio. Eso me convenció de seguir con mi activismo: hasta hoy.

En 1985 caí a la cárcel en Quito, y ahí, en la celda, rodeado con mis más de 100 casetes de salsa, empecé a escribir notas para lo que cinco años después sería mi primer libro, ya en Europa: Salsa, esa irreverente algría. Lo hice mientras limpiaba sanitarios en París y puteaba al imperialismo. Pero no lograba avanzar. Hasta que un día una mujer de la solidaridad con Colombia me ofreció ayudarme a publicar el trabajo. Y lo hizo. Y yo llevé a la práctica lo que venía decidiendo: Salir del gueto latino, meterme en la sociedad francesa, y así poder hacer algo por mi América Latina. Así fue, hasta que Ignacio Ramonet, sin gran esfuerzo, me aceptó un texto en Le Monde Diplomatique y… Aquí voy.

Recuerdo que cuando publiqué mi tercer libro, la misma compañera me preguntó, mientras lo veíamos en la vitrina de una librería: ¿si tomas renombre qué harás? Y sin dudar, como salido del corazón dije: contar lo que los otros no pueden o no dejan. Y eso sigo tratando de hacer.

-¿Se considera usted -nacido en Colombia- colombiano o bolivariamamente grancolombiano?

-Desde muy joven vivo fuera de Colombia; Ecuador me dio mucho más; Francia también; Pero Cuba ha sido mi Cuba. Y en Venezuela encontré la Gran Patria.

-¿Qué opina del hecho de que dos países tan hermanados desde sus raíces y por sus fines estén hoy tan separados y a punto de una guerra?

Esa pregunta se la debes hacer a esa oligarquía sanguinaria y enferma en Colombia; arrodillada a la “Estrella del Norte” desde los años cincuenta.

-Colombia se precia de ser un país democrático según el patrón referencial de los EEUU ¿considera usted que es igualmente democrática a su vecina Venezuela?

Si en Colombia hay democracia yo soy virgen. Si solo miramos los muertos y desaparecidos políticos, realizados por ese Estado, te puedo decir que cada presidente “elegido democráticamente” por el dinero de la mafia, deja al partir cada 4 años, la misma cantidad de muertos que dejaron, en 16 años, todas las dictaduras juntas de Argentina, Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia…

-La democracia, participativa y protagónica, de Venezuela, realizará elecciones parlamentarias el próximo domingo 6 de diciembre. ¿Considera usted ajustado a derecho y confiable este proceso?

-Ya viví en directo esos procesos electorales, vi la construcción y funcionamiento de las máquinas, claro que es un proceso confiable. Y muy pero muy lejano de lo que sucede en Estados Unidos. Venezuela podría enseñarle cómo se hacen elecciones sin trampas a Washington y a Colombia y a Chile, y a…

-Venezuela realiza estas elecciones en medio de un brutal bloqueo, agresiones imperialistas, amenazas de invasión, saboteos, actos de terrorismo, magnicidios en grado de frustración e intentos de golpe de Estado. ¿Cree que la democracia venezolana, la participación y el protagonismo popular consigan detener ese cúmulo de hostilidades y amenazas simplemente con la escogencia de su nueva Asamblea Nacional?

-No. Ya lo dijeron los poderosos: No las aceptaremos, mientras no ganen nuestros elegidos; Mientras Venezuela siga teniendo al petróleo y demás riquezas como bandera de su soberanía, no.

Al país ya se lo tienen repartido los “occidentales”. Pero no logran encontrar cómo desestabilizarlo para tomar posesión de sus “propiedades”. Eso sí, les asombra la capacidad de resistencia y el deseo de seguir siendo bolivarianos la gran mayoría de venezolanos Esto los tiene descuadernados.

Y el Covid, y su impotencia de enfrentarlo, a pesar de haberse sentido supermanes capaces de acabar con el peligro que fuera, los acabó de joder.

Fuente: https://todasadentrosemanario.wordpress.com/2020/11/27/hernando-calvo-ospina-venezuela-podria-ensenarle-como-se-hacen-elecciones-sin-trampas-a-washington-a-colombia-a-chile-y-otros-tantos/

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