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De la unipolaridad a la multipolaridad

Fuentes: CEPRID

La geopolítica (ciencia maldita desde la II GM), renace a partir de los años 70 cuando la política internacional cambia de un modelo que se basaba en el enfrentamiento ideológico (capitalismo versus comunismo), porque en esos año USA acuerda con la China comunista de Mao, con lo cual se reinicia una nueva etapa de la […]

La geopolítica (ciencia maldita desde la II GM), renace a partir de los años 70 cuando la política internacional cambia de un modelo que se basaba en el enfrentamiento ideológico (capitalismo versus comunismo), porque en esos año USA acuerda con la China comunista de Mao, con lo cual se reinicia una nueva etapa de la Geopolítica moderna, pero fundamentalmente es desde el triunfo del bloque liderado por EE.UU. sobre la ex URSS, que la geopolítica se despliega en toda su potencialidad, transformando a EE.UU. en la primera republica imperial moderna y también en Híper potencia militar que impone la globalización para alcanzar el control planetario, por ello uno de sus mas brillantes geopolíticos Henry Kissinger dijo que, «en realidad, la globalización es otro nombre para el papel dominante de Estados Unidos»

Esta idea de control planetario como bien lo venimos afirmando cuenta con el sustento mítico del destino manifiesto los dirigentes de USA y de las grandes corporaciones que integran el modelo, y que intenta doblegar la resistencia que se plantearon regiones y estados nacionales para poner un control a esa expansión del modelo económico capitalista neoliberal. El modelo que se quiso implementar es un sistema de expansión económico vulnerable que debe ser protegido militarmente en sus infraestructuras. Este modelo implemento un sistema, unipolar militarmente (EE.UU. como gran potencia) y multipolar cultural y económicamente (EE.UU., UE, Japón) que ha logrado dividir en dos corrientes a Latinoamérica, sobretodo a raíz de la aplicación de la globalización asimétrica. Y fundamentalmente encuentra cada vez mayor resistencia en el corazón del continente asiático y que a pesar del gigantesco esfuerzo realizado por la hiperpotencia de imponerse totalmente no lo a logrado después de una década y ello le esta planteando nuevos desafíos y condiciones que ponen en crisis esa política del destino manifiesto

Después del sistema bipolar (1945 a 1991), empezó una nueva era geopolítica, la del «momento unipolar», en el que los EE.UU. eran «la hiperpotencia» («hyperpuissance», según la definición del ministro francés Hubert Védrine).

En todo caso, el nuevo sistema unipolar tendría una vida breve y culminó a principios del siglo XXI, cuando Rusia reaparece como desafiadora estratégica en los asuntos globales y al mismo tiempo China e India, los dos gigantes asiáticos, se asomaban como potencias económicas y estratégicas. A nivel global, tenemos también que considerar el creciente peso de algunas naciones de América Latina, como Brasil, Argentina y Venezuela. Las relaciones importantes entre estos países con China, Rusia e Irán, parecen adquirir valor estratégico y prefiguran un nuevo sistema multipolar, cuyos principales pilares pueden considerarse constituidos por Eurasia y por la Iberoamérica suramericana.

Pero también estamos viviendo un nuevo momento donde la supremacía que se impuso por el llamado mundo occidental desde la revolución industrial esta dejando de ser el eje del desarrollo y la cultura del mundo moderno para redefinirse en nuevos equilibrios con países y culturas muy diferentes a la que estuvieron dominando los últimos 200 años (y que también integra nuestra historia mas cuando estamos festejando el Bicentenario)

El gran cambio se plantea con relación a la participación y desarrollo de Asia y dentro de ellos a China, India y Rusia que pasaron respectivamente de tener un pbi por habitante de 419 a 6.800 dólares 16 veces, 643 a 3.500 dólares 5 veces más en Rusia se llegó a 13.173 y en Brasil se paso de 3.744 a 9.080 casi 3 veces mas.

El poderío económico va acompañado de tendencia hacia la regionalización lo cual dinamiza más y crea mayores poderes a los emergentes que lideran estos procesos.

Los intercambios intrarregionales se aceleran y se motorizan en Asia Oriental pasaron de un 40% a un 60% en los últimos años, igualmente esta ocurriendo con el incremento en la región suramericana entre países, mas allá de las asimetrías existentes como es el caso del Mercosur.

Se proyecta que a pesar de la crisis mundial y si ella no causa mayor daño del que ha estado causando hasta ahora, fundamentalmente en la llamada triada (EE.UU., UE y Japón), la participación del producto bruto mundial de estas regiones de los emergentes para el periodo 2020 2025 representara el 60% correspondiéndole a Asia el 45% de este incremento.

Este incremento de potencialidad económica y desarrollo será acompañado de una mayor autonomía política.

Por ello el siglo XXI será un siglo descentralizado y con muchos polos de poder de decisión.

Esta realidad que muchos estudiosos de las relaciones exteriores por «occidentales» ocultaron. Y por ello siguen confundiendo a nuestros pueblos con información falsa a través de los medios masivos de comunicación que son propiedad de ese sistema de alianzas. La hiperpotencia estadounidense debe negociar con actores que antes no los tenia en cuenta o cuando mucho se los consideraba de manera tangencial. Y este no es un dato menor.

Recordemos que esta dinámica del nuevo orden en gestación la venimos sosteniendo desde el año 2001, y quienes han participado de nuestras conferencias, charlas y seminarios pueden dar fe de ello.

En el 2001 afirmábamos un modelo o sistema mundo de 4 niveles como el siguiente: con una globalización severamente agravada por el unilateralismo de Estados Unidos, el mundo esquemáticamente estaba dividida en cuatro niveles:

1. Nivel supremo. Supremacía absoluta (o casi) de EE.UU.

2. Nivel de elevada autodeterminación. Allí se encuentran sólo la Unión Europea y Japón.

3. Nivel de resistencia. Ahí están China, India y Rusia, que tienen capacidad de limitar la interferencia de la globalización en su propio territorio. O sea tienen autodeterminación interna y muy limitada autodeterminación externa.

4. Nivel de dependencia. El resto de los países.

Después de 1991, no hubo ningún tipo de negociación entre las «potencias victoriosas» como ocurrió al fin de la II Guerra Mundial. Tampoco hubo «acuerdo de paz», las nuevas relaciones políticas y económicas establecidas entre las grandes potencias – y entre estas y el resto del mundo – vienen siendo definidas, desde entonces, de forma lenta, conflictiva, basadas en el «caso a Caso», EEUU siguió aplicando la tesis de Nicolás Spykman, controlar lo que el denomino el Rimland -objeto central de la estrategia para el control mundial-, y que esta diseñada para controlar a Europa Occidental, Medio Oriente, la Península Arábiga, Irán, Turquía, India y Pakistán, Sudeste de Asia, parte de China, Corea, Japón y la parte costera de Rusia Oriental. Y en este cuadro de control geopolítico «sucede» el 11S. (Atentado a las Torres Gemelas), con lo que EE.UU. lleva adelante la denomina «Guerra Infinita» contra países que unilateralmente los declara Estados Malignos con su famoso: «Eje del Mal» y con ese argumento pone en marcha la parte final del proceso de control planetario que sus ideólogos y ejecutores militares habían planeando desde la caída de la URSS (documentos de Santa Fe-USA- para comprender este modelo).

Lo que en realidad se quiso imponer fue una versión agiornada del viejo modelo globalista de la revolución industrial de fines del siglo XIX donde se dividió el mundo en centros dominantes (países desarrollados) y periféricos (coloniales dependientes)

Pero el proyecto no se pudo implementar en su totalidad y la gran noticia es que la mutación actual esta poniendo fin a una estructura histórica de casi 200 años de dominio de «occidente» y con ello esta en crisis no el modelo capitalista sino todo el sistema y armado de estructuras y organizaciones que se impusieron después del triunfo de USA en la II guerra mundial (ONU, FMI, BM, OEA en nuestro caso específicamente latinoamericano, etc.)

Hoy el sistema mundo 2010 se esta redefiniendo de la siguiente manera:

1. Nivel supremo. Supremacía ya no absoluta de EE.UU.

2. Nivel de elevada autodeterminación. Allí se encuentran Unión Europea y Japón, China y Rusia.

3. Nivel de resistencia. Ahí están India, Sudáfrica, Brasil (que intenta fortalecer todo un sistema propio regional del cual Argentina es el núcleo duro de la integración con estructuras como: Grupo Río, Mercosur, UNASUR, Consejo de defensa Suramericano, Banco del Sur, etc.), que permite disponer de una capacidad de limitar la interferencia de la globalización en su propio territorio. Recordando que el nivel de resistencia significa: autodeterminación interna y con limitada autodeterminación externa.

4. Nivel de dependencia. El resto de los países.

Estas son las tendencia geopolíticas en el año 2010, como se definirá este modelo de sistema mundo lo veremos en pocos años mas, la gran duda es que los actuales detentadores de la hegemonía militar global no intente imponer su modelo de control planetario en base al argumento militar porque se estaría realmente al borde la extinción de la humanidad en un holocausto nuclear.

Los grandes cambios son un desafío enorme que tiene los actores políticos y sociales de América y en especial de nuestro país ante una disyuntiva de acero, porque exigen de estos, un nivel de cooperación urgente para evitar el triunfo de la sin razón. Resaltando que estas nuevas circunstancia le dan a nuestro continente la posibilidad cierta y concreta de redefinir nuestro rol a nivel global y no ser nuevamente convidados de piedra en el rediseño del mundo, mas cuando estamos en presencia de un mundo que contendrá muchos centros de poder y la lógica nos debería obligar: a pensar en grande, a pensar en región y continente para poder salir del nivel de dependencia periférica que nos tenia previsto el sistema de globalización implementado por EE.UU., debemos recordar como lo venimos sosteniendo que el mundo que conocimos en los últimos 200 años esta modificándose en sus estructuras básicas, paradigmas y mitos, tanto nacionales, regionales y continentales, y ello nos exige una nueva insubordinación fundante en este Bicentenario.

Fuentes:

La Insoburdinación Fundante del Dr. Marcelo Gullo. Le monde Diplomatique edición latinoamericana

Revista EURASIA del Dr. Tiberio Graziani

Pensamiento de Ruptura del Dr. Alberto Buela

Diccionario Latinoamericano de geopolítica y Seguridad del Dr. Miguel Barrios

http://licpereyramele.blogspot.com/

Fuente: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article927