El megaproyecto de una mina de oro, cobre y plata ha enfrentado a la multinacional de origen sudafricano con los residentes del pueblo de Jericó. ¿Qué les espera a las montañas del Suroeste antioqueño y qué pueden aprender sus habitantes de los recientes conflictos mineros en el país?
Categoría: Colombia
Mientras que la fuerza pública adelanta hasta una guerra mediática para dar su versión, los campesinos de El Plateado, Argelia, recurren a medios de alternativos para dar su testimonio de este trágico caso.
Érase una vez un pueblo lleno de naturaleza y de riquezas culturales. Una tierra habitada por indígenas que fueron asesinados, infectados, violados y esclavizados por una ralea de hombres blancos cuya ambición, egoísmo y sevicia, les imposibilitaba reconocerse como sucios genocidas. Pero el exterminio no fue total, pese a la purga conquistadora, las raíces lograron enredarse y volver a germinar desde la sangre, la injusticia y una impuesta nueva gama pálida de color a nuestro arcoíris mestizo de impactante diversidad.
El 26 de junio pasado se ejecutó un intento de golpe de Estado en Bolivia. Fue realizado por militares encabezados por el comandante del ejército general Juan José Zúñiga.
La persistencia testaruda del llamado conflicto interno colombiano, ha hecho eclosionar la dimensión territorial; arcaica realidad histórica del hecho colonial que los historiadores Fank Safford y Marco Palacios, pusieron en imprenta en el 2002 con su libro de sugestivo título: Colombia. País fragmentado. Sociedad Dividida. Tozuda realidad, presentada hoy por el poder mediático dominante, como un monstruo policéfalo de varios poderes fácticos enfrentados, pleno de complejidades y entrelazamiento de contradicciones casi irresolubles.