En vísperas de la contienda electoral para la elección de convencionales constituyentes el torrente de la demagogia desborda todos los cauces. Quienes por décadas han defendido con dientes y uñas los obscenos privilegios que la dictadura aseguró a un puñado de magnates aparecen ahora como paladines de la justicia.
Categoría: Chile
Muchas organizaciones políticas y sociales, hemos venido señalando que la ola represiva durante estos meses no solo será en términos físicos en las calles, con apaleos, lanzamiento de químicos y detenciones callejeras; sino que, las fuerzas represivas de la institucionalidad, también recurrirán a las operaciones de inteligencia con el fin de reprimir a los sectores sociales que no entraron en el juego electoral y se mantienen en lucha. Comedores populares, ollas comunes, colectivos sanitarios, organizaciones territoriales, colectivos culturales, medios de comunicaciones populares y otros, están en la mira de la represión de los/as poderosos/as.
Un sólido sistema de atención primaria, fundado a impulsos de Salvador Allende, y las tempranas gestiones del gobierno con distintos laboratorios hacen que Chile se destaque en el mundo. Sebastián Piñera enfrenta, sin embargo, duras críticas por la crisis social y la creciente ola de contagios.
En todos los procesos de cambio cultural se produce una batalla por la memoria. Mucho más en las Revoluciones Culturales. Lo que ocurre en nuestro país es algo cercano a ello. Vimos caer estatuas en todas partes del mundo. En una imagen surrealista los campesinos rusos miraban pasar en una barcaza una enorme efigie de Lenin rumbo al desguazadero.
Si actualmente no nos rigieran tantas restricciones por la pandemia, pensamos que desde el primer momento que el Gobierno decidió trasladar a alguna parte el vetusto monumento del general Baquedano en el centro de Santiago, el pueblo habría salido airoso a las calles a celebrar tal decisión. Excepto la más rancia derecha y los que piensan que para servir al sistema y al orden constituido en Chile es necesario mantener como nombre de las calles y monumentos a cuantos asesinos y corruptos han poblado nuestra historia.
Me encuentro reflexionando en un extraño lugar encementado, cuando restan solo horas para el cambio de año y nuestro postergado país deje atrás a ese aturdidor año 2020, el cual seguramente ocupará amplios capítulos en la historiografía de las siguientes décadas. Debo reconocer que espero se convierta, en el capítulo anterior al de la «Victoria Popular Definitiva”.
Las transnacionales mineras están preocupadas, más bien tienen temor, que la Convención Constitucional se vaya a ocupar del muy bajo aporte de las mineras al erario nacional, y que incluso se discuta o se apruebe su nacionalización, como ya algunos candidatos a la Convención se han pronunciado derechamente por renacionalizar Chile, como el nieto del Presidente Allende, Dr. Pablo Salvador Sepúlveda Allende, candidato por el Distrito 10 de Santiago.
El próximo mes de abril en Chile no solamente será inédito por ser la primera vez que se elijan gobernadores/as y constituyentes para el país, sino porque también serán 20 años desde el llamado primer mochilazo estudiantil del año 2001.