Tras haber ensayado y agotado un buen número de intentos para relanzar el crecimiento y la productividad, los dirigentes occidentales han encontrado una nueva martingala para asegurarnos futuros felices: el rearme. El aumento de los gastos militares, presentado inicialmente como un medio de defensa, es ya considerado también como un medio de alcanzar el crecimiento económico.