Antes de irse de vacaciones, la Reserva Federal de EEUU y el Banco Central Europeo subieron sus tipos de interés un cuarto de punto hasta dejarlos en el 5,25%-5,5% y el 4,25-4,5%, respectivamente. Justificaron el alza señalando que aunque la inflación ha dejado de crecer, continúa siendo demasiado alta. Y a juzgar por la decisión, no les parece suficiente mantener los ya altos tipos de interés; hay que subirlos más.