Los jefes de gobierno de los siete países más industrializados del mundo se reunieron en el castillo bávaro de Elmau, su agenda de discusión incluyó poner un tope al precio del petróleo ruso y prohibir las importaciones rusas de oro. Esos delirios provienen de los países que siempre sermonean sobre precios de mercado, libertad comercial y ahora sobre un orden internacional basado en reglas. Ambas aspiraciones violan las reglas de la Organización Mundial del Comercio.