En el mundo “civilizado” (enriquecido), en Euskal Herria, existen dos posturas, contrarias solo en apariencia, ante las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua. Simplificando mucho, hay una a favor del FSLN, con Daniel Ortega como revolucionario o mal menor, y otra, que niega implícitamente ética y/o capacidad de raciocinio ideológico-político al FSLN y a una parte considerable del pueblo nicaragüense, en contra de Daniel Ortega por “dictador y violador”.