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Elecciones en Perú

César Hildebrandt explica porqué no vota por Alan García

Fuentes: porlalibre.org

Es un hecho objetivo que los medios de comunicación masivos en toda la región aparecen en su totalidad o gran mayoría en manos y a disposición de los poderes fácticos locales y extranjeros. Y Perú es casi un paradigma extremo de ello. Perdida toda imparcialidad y decoro, incurren en las más impresentables y desacreditadas campañas […]


Es un hecho objetivo que los medios de comunicación masivos en toda la región aparecen en su totalidad o gran mayoría en manos y a disposición de los poderes fácticos locales y extranjeros. Y Perú es casi un paradigma extremo de ello. Perdida toda imparcialidad y decoro, incurren en las más impresentables y desacreditadas campañas a favor o en contra de candidaturas. Más aún, obligados por las circunstancias a elegir como mal menor para la inminente segunda vuelta electoral presidencial al aprista Alan García, han debido mostrar la más radical voltereta desde el ataque furibundo en su contra a una forzada parcialidad en su favor.

Una expresión simbólica importante de este proceso lo constituye el caso de César Hildebrandt, pro hombre de la prensa independiente, de larga trayectoria y con la mayor credibilidad entre el público peruano, como lo muestra el alto raiting de «Hoy con Hildebrandt» , su programa diario en el canal 2 hasta hace unos meses, quien apareció en dos oportunidades en febrero pasado en el programa de Magali Medina de canal 9 ATV para explicar el cierre de su citado programa y despido del canal 2, al tiempo que realizar serias denuncias. Hildebrandt, quien había manifestado públicamente su elección por el candidato centrista (ya fuera de la segunda vuelta) Valentín Paniagua, en lo esencial, adjudicó su intempestivo despido a que se negó a ser parte de una cooptación de hecho de toda la prensa peruana al poder económico empresarial nucleado entonces en torno a la candidatura derechista de Lourdes Flores, en razón del «temor» al avance de la candidatura de Ollanta Humala. Más aún, mostró cintas de video VHS señalando que se trataba de un reportaje de su programa, que no alcanzó a ser emitido, donde se probaba que el reportaje del programa «Panorama» que presentó supuestos testimonios de crímenes contra los Derechos Humanos que habría cometido Ollanta Humala en 1992, eran falsos y manipulados. Tales denuncias, gravísimas y en extremo pertinentes a las acusaciones contra el candidato nacionalista, y a las que la totalidad de la prensa masiva dedica los mayores tiempos y esfuerzos, han sido, sin embargo, cubiertas por el más total de los silencios. El pago de una indemnización de 20 millones de dólares al dueño del canal que lo despidió, por parte del Estado, acrecentó estas razones, puesto que, si bien la indemnización era legal (decretada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos, por violaciones cometidas por el Estado fujimontesinista), se pagó silenciadamente y, en un caso excepcional, fue mayor al monto decretado judicialmente. Este parece ser el silencioso, o mejor silenciado, réquiem para la que es tal vez -y por lo mismo- la última voz honesta e independiente en la cobertura de prensa televisiva a estas elecciones presidenciales peruanas.

Sin embargo, su prestigiosa voz, como no podía dejar de hacerlo, sigue resonando en forma relevante en el escenario electoral peruano. Muestra de ello es su declaración pública -hecha en el marco de la primera vuelta electoral-, cuyo texto adjuntamos íntegro a continuación.

«Porque no votaré por Alan García»

NO lo haré porque no puedo renunciar a mi memoria. No puedo lobotomizarme. No quiero olvidar lo que vivimos entre 1985-1990. Esa francachela de vanidades y vulgaridades. No puedo votar por Alan García porque así ayudaría a sentar el precedente de que en el Perú no hay castigos ni veredictos ni escarmientos.

Que los peruanos somos menos que los MONOS que, en los EXPERIMENTOS conductistas, aprenden a NO tropezar con el mismo error para ganarse el alimento.

¿Qué lección le daremos al mundo los peruanos? ¿La de que premiamos al hombre que estuvo a punto de desaparecer el Estado como autoridad y a la moneda como instrumento de cambio? ¿La de que somos una turba de cándidos con taparrabos que volvemos a subyugarnos ante el encanto de unas promesas lanzadas por quien no cumplió antes NINGUNA? Si elegimos a García nos estaremos pronunciando ante el mundo como un país no sólo indescifrable sino enfermo, SOCIALMENTE LISIADO.

Porque premiaremos a quien NO ha expiado sus culpas, NO ha corregido su programa, NO ha rectificado rumbos y, encima, tiene el cuajo de repetir las cantaletas de 1985, rodeado por los mismos personajes siniestramente mediocres que tomaron el Estado por ASALTO, protegieron a una industria de incompetentes, llenaron la planilla del Estado con sus sectarios, se ROBARON los certificados en dólares, nos convirtieron en parias internacionales, se ensañaron dos millones de veces con el sol hasta volverlo inti -piltrafa, MIERDA, nada, centavo de centavo-, nos empujaron al TRUEQUE, vaciaron las bodegas y los mercados de productos de importación, hicieron negocios turbios que costearon luego exilios dorados, ROBARON como Mantilla, MINTIERON como Saberbein, MEDRARON como Melgar y se CAGARON en el país como lo hizo el fugitivo Víctor Polay por un túnel en los días finales de ese lustro.

¿Cómo olvidar esto? ¿En nombre de qué senderización de nuestras almas puede un peruano premiar esa gestión con otra, ¿Qué clase de zarrapastrosos del ánimo somos? ¿Qué clase de esclavos chancas, prisioneros pocras, fugitivos chimúes y totalitarios incas nos habita? ¿Nos ocupa un marqués virreinal, un oidor servil, una mujerzuela con miriñaque y yeso en las mejillas? ¿Largo tiempo el peruano oprimido, otra vez? ¿De qué fustán venimos para ser el pueblo que se obstina en recompensar a quien lo esquilmó y lo decepcionó? ¿De qué parajes humillados nos viene esa capacidad para ser indignos? NO PUEDO PERMANECER CALLADO. Y sé que lo más probable es que no persuada a nadie. Allí está García otra vez bailando PERREO y regalando trabajos, sueldos duplicados, tarifas abreviadas a la mitad, intereses con su rebajita, AFP para la abuelita.

Otra vez la monserga laxa y demagógica para que lo aplaudan los que no tienen nada que perder. Otra vez el discurso que disuade a la honestidad, que consagra la criollada, que cobija a los sinvergüenzas y morosos y que hace de las masas los extras de una película mala y que termina mal.

García no cree en el pueblo: lo instrumenta. No quiere su superación: vive de su fracaso. No entiende de economía: cree que ésta no tiene leyes y que es, más bien, una suerte de código conspirativo de los adinerados. Es un gran candidato para un gran pueblo lastrado por la IGNORANCIA. García no compromete nada de sí cuando habla. Hace mucho tiempo que ha disociado el acto de la palabra. Alan García no es una opción es un tiro en la sien de la dignidad nacional» .