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Cuando Fujimori quiso acabar con la pobreza y otras historias para no dormir

Fuentes: El Salto

El indulto al expresidente de Perú Alberto Fujimori ha reabierto el debate sobre las esterilizaciones forzadas. Una práctica iniciada de forma sistemática en Estados Unidos a principios de siglo XX con un fuerte contenido racista, clasista y de violencia contra las mujeres.


  

En la Cuarta Conferencia sobre la Mujer en Pekín, en 1995, el presidente peruano Alberto Fujimori se plantó con un programa de «interrupción voluntaria del embarazo» bajo el brazo. «Las mujeres peruanas deben ser dueñas de su destino», fue su frase más recordada.

El resultado de ese plan fue una campaña coercitiva de esterilizaciones. Entre 1996 y 1998, unas 300.000 mujeres fueron esterilizadas y a unos 16.000 hombres se les practicó la vasectomía. Al menos 18 mujeres murieron en las intervenciones. Había un patrón claro. Pobres, mujeres, indígenas, residentes en zonas aisladas del país… La receta de Fujimori para «acabar con la pobreza» se basó en engaños, presiones del personal médico y amenazas, según cuentan las víctimas y los testigos cercanos.

Giulia Tamayo, una de las activistas que trabajó con las comunidades afectadas para destapar el caso, relataba las razones que llevaron a esta ola de esterilizaciones: «Era más barato esterilizar mujeres que invertir en anticoncepción y educación. Era la forma más rápida para reducir los indicadores de mortalidad materna y la tasa de natalidad, que se veían mal para el Banco Mundial, para todos los criterios de modernidad. La tasa de fecundidad tenía que ser reducida drásticamente. Y eso entraba dentro de las negociaciones con el Fondo Monetario Internacional».

Después de más de una década de investigaciones y juicios, la justicia estableció que no se habían producido delitos de lesa humanidad «porque no se presentan de manera concurrente los requisitos exigidos para su configuración». La Fiscalía también redujo el número de víctimas a 397, una cifra muy lejana de los 272.000 casos que documenta la Defensoría del Pueblo. Cientos de denuncias de las víctimas y declaraciones de decenas de médicos que hablan de cuotas de esterilizaciones ordenadas directamente por el Gobierno de Alberto Fujimori, fueron desoídas. El «Chino» no ha tenido que responder ante la justicia en este caso. No fue así con las masacres de Barrios Altos, en 1991, y La Cantuta, en 1992, por las que fue condenado en 2009 a 25 de prisión.

La idea de mejorar rápidamente los índices de pobreza a través de esterilizaciones forzadas no fue de Fujimori. Todo empezó realmente en Estados Unidos.

Número de esterilizaciones por Estado en 1935. 

Estados Unidos

A principios del siglo XX, Estados Unidos fue pionero en poner en práctica las ideas eugenésicas. La «mejora de los rasgos identitarios» a través de la esterilización y eliminación de los sujetos indeseados ya había sido teorizada por científicos como Alexander Graham Bell, que defendía la prohibición del matrimonio con personas sordas para evitar que se transmitiera este rasgo a las siguientes generaciones.

En diversos rincones del país se realizaron esterilizaciones forzadas a personas con problemas mentales, a personas sordas, ciegas o amerindias. En California, el Estado donde más se desarrolló esta práctica, cerca de 20.000 pacientes de instituciones mentales fueron esterilizados entre 1909 y 1950. Después de la II Guerra Mundial, las ideas eugenésicas fueron quedando paulatinamente en desuso. Sin embargo, la última esterilización forzada se realizó en Oregón en 1981.

Alemania

Más de 400.000 personas fueron esterilizadas hasta 1945. En los juicios de Nuremberg diversos líderes nazis afirmaron que se inspiraron en las prácticas ya extendidas en Estados Unidos.

 

Los cuerpos de paz de EE.UU. en Bolivia

Un grupo de voluntarios del Cuerpo de Paz de Estados Unidos realizó en 1962 un programa de esterilizaciones forzadas a mujeres indígenas, sin autorización de ningún tipo, bajo la excusa de prestarles asistencia médica. El caso fue destapado por la película Yawar Mallku, del gran director boliviano Jorge Sanjinés, estrenada en 1969. El revuelo causado por el filme llevó a una investigación y a la expulsión de los Cuerpos de Paz del país.