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Atentados en Paris

Damasco bien vale una misa

Fuentes: Rebelión

Bien, otra vez ha sucedido, la violencia volvió a golpear a París, esta vez en mayor escala, si los atentados de enero contra el semanario Charlie Hebdo habían dejado una docena de muertos y muchas dudas, que hasta hoy no se habían resuelto, lo de este último viernes abre una muestrario infinito de incógnitas. A […]

Bien, otra vez ha sucedido, la violencia volvió a golpear a París, esta vez en mayor escala, si los atentados de enero contra el semanario Charlie Hebdo habían dejado una docena de muertos y muchas dudas, que hasta hoy no se habían resuelto, lo de este último viernes abre una muestrario infinito de incógnitas.

A unas pocas horas de lo sucedido, solo sabemos una cosa, que jamás conoceremos la verdad.

A la hora que se escriben estas líneas la información que se conoce es poca, pero poco importa, solo sería agregar números de muertos, comentarios, anécdotas y lamentaciones, tan huecas como repugnantes.

Si la idea era lastimar, lo han conseguido, si la idea era meter miedo lo han conseguido, y si la idea era comprometer a Francia mucho más en el conflicto sirio, veremos en las próximas horas cuanto éxito ha tenido.

El mundo esta condolido por los 170, 200 o 300 muertos parisinos, cualquiera que se haya acercado a Medio Oriente desde los años 80 y fundamentalmente desde las invasiones a Irak en 1991 y 2003 o el inicio de la Primavera Árabe en 2011, sabe perfectamente que esa cifra representan una mañana aburrida en ciudades como Bagdad, Damasco o Trípoli, solo por nombrar las más conocidas. Como para tener un ejemplo es bueno recordar que en los días de los sucesos de Charlie Hebdo que repetimos dejaron apenas una docena de muertos, en Baga, al nordeste de Nigeria, el grupo Boko Haram, que entonces militaba para al-Qaeda y desde marzo lo hace para el Estado Islámico, ejecutó 2 mil personas en una sola noche.

La hipocresía de las lamentaciones ofende la memoria de todos los muertos, lo malo es justamente que haya muertos, musulmanes, católicos, negros o rubios, la tragedia es la muerte y sus razones.

Los cientos de miles de refugiados que hoy vemos transitar sin destino por Europa, dejando atrás países en llamas, vienen justamente de guerras donde Francia ha tenido roles preponderantes. Cuando alguien se pregunte, por que París, deberá pensar en la guerra en Yemen, en el genocidio de Ruanda, en Republica Centroafricana, en Mali, en el Chad, solo por nombrar conflictos donde Francia ha sido organizadora y beneficiaria principal o mínimamente secundaria.

Francia, con su anterior administración, la de Nicolás Sarkozy, también fue una pieza fundamental en el derrocamiento del Coronel Gaddafi, su aviación realizó infinidad de bombardeos en aquella embestida, que terminó pulverizando al país y asesinando más de 120 mil personas.

Contra Bashar al-Assad, la OTAN, si bien no pudo repetir el mismo menú que con Libia, ha hecho todos los esfuerzos por derrocar al presidente, por ser un claro representante, como lo era Gaddafi, de intereses enfrentados a las políticas de los Estados Unidos y la Unión Europea.

Para ello se procuraron que un grupo de desertores del Ejercito Árabe Sirio, que fundarían el autodenominado Ejercito Libre Sirio, iniciaran una guerra que hasta hoy procuró medio millón de muertos, 6 millones de refugiados fuera del país y otro 9 millones de desplazados internos. Fue en Siria también que a partir de disidencias internas en al-Qaeda que surge el Estado Islámico en julio de 2014. Estas dos organizaciones son las que se han expandido a lo largo del mundo islámico y hoy cuentan con cientos de miles de hombres dispuestos a llevar su guerra a donde de lugar. Es llamativo que una vez más, en París, una de las ciudades del mundo donde más servicios de inteligencia actúan, no solo franceses sino de todos sus aliados, aunque también de otros tantos que justamente no lo son, y a escasos 20 días del inicio de la Cumbre sobre el Cambio Climático donde asistirán 117 Primeros Ministros y Presidentes, se deduce que en esa ciudad ya debe haberse instalado más agentes de seguridad y secretos que turistas.

Es muy llamativo que una organización fraguada en combates cuerpo a cuerpo, sin una estructura de mando clara, y una capacitación operativa que no alcanza a la de un ejército pobre del tercer mundo, pueda haber ejecutado una operación de estas características.

A 10 horas de iniciados los primeros ataques, ninguna organización ha salido a adjudicarse los méritos de la operación, que desde ya se inscribirá en la historia del mundo. Si Nueva York, Madrid y Londres tuvieron lo suyo ¿por qué no Paris?

Los lobos solitarios, atacan en manada.

Tras el inició de la Primavera Árabe se detectó que miles de jóvenes europeos de origen árabe, e incluso muchos conversos al Islam, partían rumbo a Turquía, donde después de ser entrenados pasaban a Siria, para incorporase a algunas de las organizaciones salafistas que luchaban contra al-Assad. La cifra total es desconocida, los márgenes son muy amplios, algunos hablan de 10 mil, otros de 50 mil; para una operación como la del viernes por la noche solo se necesitan 25 o 30 personas, la proyección puede ser aterradora. El retorno de estos miles de jóvenes a Europa, ahora con preparación militar y absolutamente convencidos de estar guiados por Allah, viene produciéndose en forma de goteo constante desde hace casi dos años. Algo dice partir de este viernes, que estos jóvenes que se creían podían actuar como lobos solitarios, han desarrollado un peligroso instinto gregario.

Según se ha dicho, los atacantes tanto del Stade de France, la sala Bataclan, y las calles Alibert, Charonne, Faidherbe y Beaumarchais, se presentaron al grito de Allah akbar, antes de abrir fuego contra lo que sea con sus Kalashnikov (AK-47).

No deja de ser sugestivo el detalle del Kalashnikov, a esta altura más que un fusil de guerra es un sello de origen, una divisa, una identidad en si mismo. Se sabe que Francia ha entregado grandes cantidades de fusiles ligeros automático FN FAL-NATO, de fabricación propia, entre otro tipo de armamentos, tanto a rebeldes sirios como libios, y que han servido paradójicamente para enfrentar a las tropas francesa en el conflicto del norte de Mali en marzo de 2012, por ejemplo. ¿Que haría a un terrorista movilizarse en una ciudad tan hostil como puede serlo Paris, con un fusil tan fácilmente identificable como el AK-47 por su cargador curvo, y no llevar un fusil francés, si se quiere mucho menos llamativo? ¿Querían de cualquier modo identificarse como musulmanes? ¿Por que no hacerlo con turbante o alfombras voladoras entonces?

Francia ha sido, desde el 2011, cuándo se inicia la Primavera Árabe, un aliado mucho más confiable para los Estados Unidos que el propio Reino Unido.

Recuérdese la crisis de agosto de 2013, cuando Washington amenazó con bombardear Siria por falsa denuncia acerca de que el presidente Bashar al-Asad había utilizado armas químicas contra población civil en el barrio damasceno de al-Ghutta, dejando cerca de 1800 muertos. El mismísimo David Cameron quebró la tradición de más de 100 años y le advirtió a Obama que no lo iba a acompañar en esa nueva locura. François Hollande se postuló de inmediato como nuevo escudero, juró seguir al nuevo amo hasta el mismísimo infierno, si llegara el caso, y hasta se animó a desafiar a Rusia y China, que también terciaban en la crisis de al-Ghutta.

Se ha discutido hasta el hartazgo sobre los atentados a las Torres Gemelas, cientos de teorías han corrido peligrosamente como para confundirnos a todos, este cronista sostiene que la seguridad norteamericana solo se limitó a dejar hacer; en los atentados contra la redacción de Charlie Hebdo y este último viernes también pudo haberse ejecutado el mismo plan: dejar hacer.

¿Con que sentido? ¿Cual es el propósito detrás de tan despreciable operación?

Por otro lado nada nuevo. Búsquese Explosión de Maine, Pearl Harbor o Golfo de Tonkin, por nombrar algo sencillo. Hollande escudero impenitente de Washington, al igual que todas las potencias occidentales desde la intervención rusa en el conflicto sirio, sabe que la guerra, ahora si, tiene fecha de vencimiento y el fin del conflicto sirio con Bashar al-Assad en el poder sería una derrota política, militar y obviamente económica para todos los que apostaron a su desbarranco. Un ataque en el centro de Paris con 170, 200 o 300 muertos franceses, habilitaría a Francia y los Estados Unidos ahora si a intervenir en Siria contra el Estado Islámico y reclamar a Moscú la destitución de Bashar al-Assad para barajar y dar de nuevo. Entonces los 170, 200 o 300 muertos quizás no sea un precio tal alto a pagar, ya se sabe: Damasco bien vale una misa.

Guadi Calvo es escritor y periodista argentino . Analista Internacional especializado en África, Medio Oriente y Asia Central.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.