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El libro negro de Suecia

Fuentes: El arca digital / Sydsvenskan Malmö

Las recientes revelaciones sobre el fichaje policial de los gitanos exponen las persecuciones de las que fueron objeto y de las actuales discriminaciones. Y ponen en tela de juicio el modelo de integración sueco y la imagen que los suecos tienen de su país.

En enero de 2011, el ministro sueco de Integración Erik Ullenhag, decidió que se publicaría un «libro blanco» sobre «las agresiones y los ataques de los que han sido víctimas los gitanos en Suecia en el siglo XX». Durante su presentación, Erik Ullenhag no se anduvo con rodeos: «A lo largo de la historia, las poblaciones gitanas han sido víctimas de ataques inaceptables, como la esterilización forzada y la privación del derecho a la educación a los niños. Si realmente queremos avanzar, es importante que pongamos punto y final y que el Estado reconozca las injusticias que se han cometido». Francamente, ¿qué saben los suecos de estas injusticias? ¿Qué sabe la opinión pública sobre esta cuestión? No nos equivocaríamos mucho al suponer que los conocimientos sobre este asunto son escasos. Y a esto hay que añadir los prejuicios y el resentimiento hacia los gitanos que se han propagado de forma alarmante en toda Europa. En países como Hungría, grupos de ciudadanos han asesinado a gitanos ante la indiferencia de la policía. En otros países, los gitanos son víctimas de una discriminación virulenta en el mercado laboral e inmobiliario.

Avanzar en la buena y en la mala dirección

Con este telón de fondo, vamos a analizar las revelaciones del Dagens Nyheter sobre el fichaje policial de los gitanos en Suecia. De nuevo, se vuelve a recordar el maltrato que ha recibido un grupo vulnerable. Es difícil imaginar una explicación razonable al fichaje policial de niños de dos años. ¿O acaso los policías suecos querían introducir el pecado original en la legislación? En ese caso, ¿cuándo se produciría un delito? ¿Cuando los padres tengan el apellido equivocado? Erik Ullenhag tenía razones de sobra para aplazar la publicación de su libro blanco. En los últimos años se han publicado obras poco numerosas pero especialmente incisivas sobre los capítulos más oscuros de la historia de Suecia. Además de la crueldad de las historias que relatan, sus autores tienen en común que exponen una sociedad que prefiere evitar que las cosas se compliquen en su país. Porque lo cierto es que un país puede avanzar al mismo tiempo en la buena y en la mala dirección. O, citando a la escritora Lawen Mohtadi, al responder en una entrevista del Sydsvenskan: «El modelo sueco se encontraba en plena ascensión, con la igualdad en el punto de mira. Y al mismo tiempo sucedía eso». Por «eso», Lawen Mohtadi se refiere al tratamiento que recibían los gitanos. Se refiere a la comisión de investigación sobre la mendicidad, que describía a los gitanos como una amenaza en 1923. Se refiere a que a los gitanos se les prohibió la entrada al territorio sueco de 1914 a 1954. Por lo tanto, los gitanos que habían sobrevivido a la Segunda Guerra Mundial no podían acceder al país.

Mirar de frente a la historia

En 1943, Suecia realizó un «censo de bohemios». Lawen Mohtadi lo describe así: «En pleno apogeo de la Segunda Guerra Mundial, cuando a los gitanos se les enviaba por millares a los campos de exterminio nazi en toda Europa, los gitanos de Suecia recibían la visita de policías con uniformes, que les obligaban a revelar su origen étnico, así como el de sus padres y toda una serie de información personal e íntima». Los que deseen saber más sobre el tratamiento que recibieron los gitanos en Suecia también pueden leer el informe público «La casa de cristal amarillo y azul», publicado en 2005. En él se puede leer que la pena de muerte se introdujo en 1637 para «los bohemios y los gitanos (de sexo masculino) que no hubieran abandonado el país». Como es evidente, la Suecia de 2013 no se puede comparar a la del siglo XVII. Tampoco tenemos un equivalente a la «biología de las razas» que estaba de moda en el país a comienzos del siglo pasado. Pero tampoco podemos hacer como si estos capítulos no se hubieran producido, o jamás lograremos analizar ni combatir el racismo contra los gitanos que tantos estragos causa actualmente. Las fuerzas del orden y las autoridades lo tienen que entender. Es la condición para poder confiar en el Estado de derecho.

Fuente: http://www.elarcadigital.com.ar/modules/revistadigital/articulo.php?id=2632