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Uruguay

Elecciones internas en el Frente Amplio: los logros y los desafíos

Fuentes: Rebelión

Escribimos estos comentarios cuando todavía se está votando en los locales habilitados por el Frente Amplio en todo el país. Transcurre una instancia política inspirada en la mejor tradición de la izquierda uruguaya. 1- Apenas dos años después de su victoria electoral, cuando la aplicación de sus lineamientos programáticos está lejos de haber culminado, el […]

Escribimos estos comentarios cuando todavía se está votando en los locales habilitados por el Frente Amplio en todo el país. Transcurre una instancia política inspirada en la mejor tradición de la izquierda uruguaya.

1- Apenas dos años después de su victoria electoral, cuando la aplicación de sus lineamientos programáticos está lejos de haber culminado, el Frente Amplio se expone al juicio de la ciudadanía a través de una convocatoria abierta para que participen todos los uruguayos que así lo quieran. Una convocatoria que, en su última realización en el año 2003, atrajo alrededor del 10% del total de electores que participó en las elecciones nacionales, éstas últimas con voto obligatorio.

Una elección que, en número de votos, mostró una concurrencia más numerosa que las elecciones internas de casi todos los grandes partidos populares y de izquierda en nuestra América Latina incluyendo al Partido de los Trabajadores de Lula y apenas por debajo del poderoso Partido Democrático de la Revolución liderado por Andrés Manuel López Obrador.

2- Una elección organizada por el partido Frente Amplio, desde la sociedad civil. Sin ninguna participación del gobierno ni del Estado, como es lógico.
En tanto movilización libre y abierta de la sociedad, organizada desde la propia sociedad, estas elecciones internas de la izquierda marcan un trazo de diferencia radical con las práctica de los partidos tradiciones de nuestro país.

Un elemento indicativo de la evolución de estos partidos, en los últimos decenios, ha sido, justamente, su proceso de «estatización», su absoluta incapacidad de vivir sin disponer a su antojo de la plantilla presupuestal. Dicho de otro modo, partidos incapaces de reproducirse sin estar prendidos a la teta del Estado, de la disposición discrecional de las oportunidades de empleo, del otorgamiento de las licitaciones, de las ventas al Estado y demás.

Mirando la jornada electoral de ayer desde el ángulo que acabamos de describir, resultan por lo menos irrisorias las estimaciones de los partidos de derecha acerca de «la frialdad» o «desaprobación al gobierno» de la ciudadanía frenteamplista. ¿Cuándo ellos se sometieron a una instancia semejante?

3- Como experiencia organizada desde la sociedad, la elección incorpora la voluntad de ampliar la participación de los más jóvenes, lo cual no es sino el reconocimiento que la izquierda, y el conjunto del sistema de partidos, están teniendo dificultades para adscribir a los más jóvenes a sus filas, incorporarlos a las discusiones y las tareas de la acción política democrática.

Al habilitar el derecho de votación a los mayores de catorce años, el Frente Amplio busca, por los medios que están a su alcance, que no son todos, acercar a los más jóvenes otorgándoles la posibilidad de decidir.

Es un paso nuevo sobre el que habrá que ir viendo los resultados. No nos cabe ninguna duda que se trata de un buen camino a transitar en un tiempo como el que vivimos en el que los muchachos y muchachas, expuestos en su vida cotidiana a frustraciones y desafíos a menudo áridos e ingratos, sienten la actividad política como extraña a sus preocupaciones. Participar eligiendo no resuelve todo, pero es algo. Un comienzo, una conducta a desarrollar. Llamará a una nueva generación para la compleja actitud de pensar en política y asumir responsabilidades nuevas.

En síntesis un paso audaz en una izquierda, la nuestra (con nosotros adentro), con cierta tendencia a las rutinas, repeticiones y envejecimientos y poco propicia para la cultura de los ensayos y las innovaciones. La apertura a las más jóvenes abre un camino distinto. Retenerlos, mantener el interés más allá de la elección, implicará una vida política por parte del Frente Amplio mucho más rica y con una vitalidad mayor de la que ha mostrado en los últimos años.

4- La elección tiene, obviamente, otra significación, también de índole democrática, de apertura hacia abajo. Una voluntad de hacer de la actividad política un patrimonio de mucha gente y no solo de una elite profesional, de un cuerpo de funcionarios especializados y dueños de los «secretos del Estado».

Al exhibir en las mesas de votación más de quince listas, representando a veintiocho agrupamientos políticos, el FA asume con energía el desafío que el pueblo frenteamplista emita una opinión acerca del desempeño de las distintas corrientes que lo componen. Se somete al escrutinio y la opinión crítica, con toda la significación que eso conlleva.

Al poder discernir entre diferentes listas, cada una con su propia identidad y perfil ideológico, el pueblo frenteamplista enviará un mensaje, sencillo pero preciso acerca de cómo se está viendo las propuestas, los estilos, las orientaciones de cada una de las tendencia que componen el gobierno.

Más que al Frente Amplio en su conjunto, el mensaje aquí estará dirigido a cada una de las agrupaciones. Unas crecerán, otras mostrarán estancamiento, otras caerán en el apoyo de sus bases electoral.

Finalizado el recuento y los estudios comparativos con otras internas, cada fuerza política tendrá que reflexionar acerca de cómo es percibido su accionar. Es una medición que siempre importa.

5- En elecciones internas anteriores la estructura organizativa de base del FA se encontraba en un grado de movilización mayor. El acceso al gobierno llevó a que algunos compañeros y algunos partidos se fueran distanciando de la estructura de base. La información empezó a fluir lentamente. Se desarrolló una pereza difícil de disipar para discutir los temas donde existen diferencias importantes.

Ante la cuestión de firmar o no un Tratado de Libre Comercio con los EE.UU., bajo el régimen de ‘tratamiento a las apuradas’ impuesto por Bush, costó mucho que se conocieran con precisión los términos de la información que manejaban los técnicos oficiales. Hubo rémora y hasta ocultamiento de los aspectos más polémicos de un tratado que solo podía causarle graves perjuicios, presentes y futuros al país. Fue precisa una acción enérgica de las organizaciones sociales y partidos políticos así como las advertencias de personalidades como Quijano, Couriel, Caetano, Conde y otros, para que las autoridades decidieran un rotundo no a la presión de los negociadores norteamericanos.

Esa modalidad no debiera repetirse. Como tampoco aspectos sustanciales de la política económica que, con demasiada frecuencia, aparecen como hechos consumados sin que la organización política haya tenido tiempo de estudiarlos y discutirlos. Todos somos concientes que los plazos de la administración no son eternos, tienen la perentoriedad que le imponen los tiempos de gobierno. Pero informar y elaborar conjuntamente con un cuerpo de militantes que no está en la plantilla no es demora, es inversión. Es prepararse mejor para las insoslayables batallas por la opinión pública.

La conducción de la política económica incide sobre el conjunto de la gestión de gobierno. Por esa gravitación, la política económica no puede ser coto restringido del equipo económico ni estar teñida de la inflexión tecnocrática parienta del pensamiento único.

6- Finalmente, fortalecer al instrumento político Frente Amplio es el único camino para evitar quedar de rehenes de los medios de comunicación de masas que controlan las derechas. Los voceros del inmovilismo, los defensores activos y por omisión de la impunidad.

A estos ya los hemos visto actuar. Hace apenas algunas semanas, contra Tabaré cuando la remoción del General Carlos Díaz, en la huelga de patrones transportista y en mil instancias cotidianas más.

Ante la manipulación mediática ¿nos vamos a quedar, como párvulos, en nuestra casa, frente a un aparato de TV, esperando saber qué dicen quienes sobreviven estrechamente asociados al poder económico de los grupos conservadores? ¿O vamos a hacer que funcionen los mecanismos político-partidarios que entre todos estamos construyendo?