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Guatemala entre el 2022 y 2023, ¿qué más? (II)

Fuentes: Rebelión

“Mientras tanto la ultraderecha fascista, sigue atacando (Bolivia, Perú, Chile, Brasil, Venezuela), aquí la alianza por la refundación es impensable. ¡Y es cierto!, los infantilismo y egoísmos de izquierda, aunque algunos presumen que son “movimientos indígenas y/u originarios”[1], la lógica de su actuación sigue siendo la misma de la guerra la “compartimentación” o “la subdivisión heredada del conflicto armado”

En Guatemala urge la “refundación” y no se duda. Pero, al asumir las reglas del juego de la democracia, tenemos que saber y comprender, que mientras la correlación de fuerzas no está a nuestro favor, estamos dejando que la “restauración neoconservadora”, siga su rumbo. Hoy nos encontramos en medio de más de una veintena de partidos (derecha, centro derecha y derecha extrema) y cuatro o cinco partidos de izquierda, progresista e indígena, que desde hace algunas elecciones atrás, no encuentran una ruta, no para fusionarse en un solo partido, sino para articularse en lo mínimo para responder a lo que quiere el país, para construir la ruta para desarraigar al grupo criminal que controla casi todo.

Desde hace muchos siglos, hasta podría asegurar que fue desde hace 200 años, con la independencia, que venimos arrastrando los principales problemas que nos aquejan: pobreza, extrema pobreza, problemas de salud, educación, cooptación del sistema de justicia etc. Aunque fue en estos últimos años que se fortaleció y llegó a su nivel más cínico. No es cierto que en los años anteriores al neoliberalismo no había corrupción, claro que sí. “La corrupción y el nepotismo, fue desde la llegada de Pedro de Alvarado, quien actúo bajo el compadrazgo de la iglesia, principalmente de Francisco Marroquín” y siempre estuvo relacionado al despojo de tierras y territorios de los pueblos indígenas.

Esta forma de explotación y control, es el origen del actual Estado burgués-oligárquico en Guatemala. Fortalecido con el contrabando de maderas preciosas y la explotación del añil y la cochinilla. Es el origen de las familias oligárquicas-burguesas, aglutinadas en el CACIF, quienes tienen el control absoluto del país y del Estado, poniendo a títeres, sean estos militares o no, en el poder y ahora aliados a cualquier tipo de tráfico ilegal: drogas, personas, madera, bienes naturales, etc.

Estos mismos poderes, ahora formalmente conocidos como “Crimen Organizado” o como lo conocen en otros países como “Crimen Económico”, convirtieron el sistema de partidos políticos, desde la independencia; en empresas clientelares. No olvidemos la forma, cómo se eligieron a los representantes de los departamentos para diputados en la independencia, fue a dedo y bajo la venia de los grupos de poder de ese momento, principalmente de la familia Aycinena, quienes controlaban el poder económico, político y religioso de ese momento.

El 2023, lo iniciamos arrastrando los grandes y principales problemas históricos que hemos heredado, siendo los pueblos indígenas, son quienes soportan el mayor peso, porque es en los territorios en donde viven, encontramos los bienes naturales, que ambiciona el capital nacional e internacional y que no cesa de enterrar su aguijón, junto al Estado colonial, criollo, racista, narco, militar, religioso, depredador, para destruirlo.

El escenario de este año, se presenta desolador, por las consecuentes metidas de pata de la diplomacia de Giammattei, como el caso de Ivan Velásquez, que más que resolver casos de corrupción, está tratando de quedar bien con Estado Unidos, para demostrar que, en el gobierno de Petro, hay personalidades vinculadas al narcotráfico y el crimen organizado. No olvidemos, que Giammattei, formó parte del Grupo de Lima y estuvo presente en el encuentro[2] realizado en México, además es del circulo muy cercano de Uribe y Bolsonaro. Tampoco hay que olvidar, que antes de ser presidente, intentó visitar a Guaidó y después lo reconoce como presidente de Venezuela.

El 2023 inicia con el fracaso de la lucha anticorrupción, por consiguiente, el fortalecimiento del conservadurismo neofascista y la participación más descarada del crimen organizado en todas las instituciones del Estado, no solo, con participación criminal de la Fundación contra el Terrorismo, AVEMILGUA, Guatemala Inmortal y la mano de mono de Francisco Ortega Menaldo[3], quien es uno de los militares genocidas que podría estar detrás de la mayoría de partidos de derecha y extrema derecha, que participan en estas elecciones y de la nueva forma de penetración del militarismo en el país.[4]

En fin, el escenario para este 2023, será mucho más complicado, no solo por la campaña electoral, sino porque, las redes criminales están ejecutando su proyecto político-ideológico tal como lo han pensado, nos enfrentaremos a un nivel muy alto de violencia, manifestado de diferentes formas: secuestros, asesinatos, intimidaciones, criminalización, exilio, expulsión de estudiantes (Camilo), no inscripción de candidatos considerados estorbo (MLP), control e intimidación de candidatos más honestos, desalojos de comunidades y despojos de tierras, recrudecerá la militarización, la corrupción la veremos con la utilización de fondos públicos para la campaña y más (continuará).

Notas:

[1] Este concepto “originario”, también puede estar sujeto a discusión y análisis.

[2] El encuentro de ultraderecha en México: retrógrada y alarmante (eleconomista.com.mx), visto última vez el 27 de enero del 2023.

[3] Documento_RedesIlicitasVF-1.pdf (myrnamack.org.gt), visto última vez el 27 de enero del 2023.

[4] La Jornada: Ordenar (algo) el caos sistémico, visto última vez el 27 de enero de 2023.

Kajkoj Máximo Ba Tiul. Maya Poqomchi, antropólogo, filósofo, teólogo.

Rebelión ha publicado este artículo con el permiso del autor mediante una licencia de Creative Commons, respetando su libertad para publicarlo en otras fuentes.