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Perú

Hospitales como focos de contagio de la COVID-19

Fuentes: Rebelión

A casi mes y medio de iniciada la cuarentena y de monólogos presidenciales, el Colegio Médico Peruano (CMP), acaba de declarar que solo tenemos un promedio máximo de 100 camas UCI, 500 respiradores (Ecuador tiene 1,200), 200 ventiladores mecánicos, 1,3 médicos por mil habitantes (Banco Mundial), hospitales hacinados sin equipos de protección de bioseguridad y 348 médicos contagiados por el virus C-19 (según el sindicato de enfermeras van más de 100 contagiadas).

Y no es para menos. “Estamos adecuando los hospitales para atender la demanda por Covid-19”, declaró el Ministro de Salud, Víctor Zamora (El Peruano, 18/04). Pero eso mismo dijo Martín Vizcarra cuando inauguraba el Hospital de Ate a principios de abril. Y lo mismo dijeron la ex ministra de Salud renunciada y la jefa del Comando de Emergencia, Pilar Mazetti. Y el Hospital de Ate, según la periodista Rosa María Palacios, no funciona porque “no hay los respiradores suficientes para atender las mil camas”. “El Hospital de Ate posee 35 respiradores mecánicos incompletos, por lo que las 50 camas de UCI prometidas por el Gobierno no son una realidad”, (LR, 17/04/20).

En el colmo de la anarquía capitalista, el titular del Minsa recordó que el país tiene un sistema de salud fragmentado y segmentado, lo que quiere decir que todos los sistemas de salud pública no solo están divididos en el Ministerio de Salud, Essalud, sanidad de las Fuerzas Armadas y sanidad de las fuerzas policiales, sino que sus fuentes de financiamiento son distintas. Y ni que decir de la mayoría de clínicas privadas, que actúan por su libre albedrío sin “mojarse” en la tan mentada “guerra” del gobierno, cobrando entre 5,000 y 20,000 soles por paciente de Covid-19 que necesita obligatoriamente del uso de equipos respiradores.

Casos patéticos y dramáticos fueron el menosprecio del apoyo de 150 médicos residentes cubanos y la muerte del ex congresista Glider Ushñahua quien falleció por responsabilidad de la burocracia estatal, habiendo dado negativo en la prueba rápida. El gobierno solo atinó a decir que “no se respetaron los protocolos”. Diez días después murió la madre de Ushñahua en las mismas condiciones.

El desfinanciamiento “neoliberal” y colapso del sistema de salud pública, así como la falta de una centralización de las clínicas privadas por parte del Estado, es lo que explica, en parte, porque los contagios han aumentado estrepitosamente 33.931 contagiados y 943 muertos(aunque Convoca.pe, acaba de señalar que la ex aliada gubernamental y oenegé IDL-reporteros acaba de informar que el gobierno está mintiendo y solo en Lima habría 1000 muertos).

“Muertos amontonándose y moribundos en el hospital de Canto Grande en San Juan de Lurigancho”, redactó el programa Despernado Perú (18/04/20). “Solo tenemos 4 ventiladores que están en UCI y una enfermera, un covid improvisado, el ministerio y el director no hacen nada, los trabajadores trabajan en estas condiciones, cada 24 horas una mascarilla y un mameluco, no es justo, el ser humano no puede trabajar de esta forma. Sr. Presidente tenemos hijos que nos esperan. Queremos trabajar, pero no en estas condiciones”, declaró una trabajadora del nosocomio.

A pesar que Vizcarra fue aplaudido por la prensa internacional por comenzar temprano la cuarentena y el aislamiento social, ahora todo se le convierte en su contrario, con la misma prensa mundial cuestionando las cifras de contagios y ubicándolo como uno de los peores en el tratamiento del virus ubicándolo en el segundo lugar después de Brasil.

“Cadáveres apilados en bolsas de basura, pacientes atendidos a la intemperie, falsos positivos y personal sanitario sin el equipo necesario de protección son las primeras muestras de que el frágil y fragmentado sistema sanitario de Perú”, redactó el diario La Vanguardia (24/04/20).

“Todos los que han necesitado camas en UCI han muerto. Se están descompensado muy rápido. Hay alrededor de 200 personas esperando atención y oxígeno», dijo Mercy Panduro, presidente del cuerpo médico del Hospital Regional de Loreto (Perú21, 26/04/20). Luego continuó, “Hay una incapacidad evidente de gasto, en la ejecución presupuestal”, aceptó y reclamó que solo les proporcionan tres mascarillas, tres gorros y tres mandiles por mes, cuando “debería ser 12 como mínimo…No es posible que, teniendo dinero, yo tenga que exponer a mi personal por falta de material de bioseguridad y protección”.

Y es que este gobierno, además de recortarle 500 millones de soles al Sistema Integral de Salud (SIS), le recortó el PIM del ministerio de Salud el año 2018 en 4,6% (en relación al año 2017), dejando el mismo en S/16.856 millones, que implica el 2,40% del PBI (LR, 22/11/19).

Y del Plan “Reactiva Perú”, según el economista Pedro Francke, una cifra mínima iría para la salud. Y de la que existe para hacer las compras de utensilios de salud, varias han sido denunciadas por corrupción como la venta de equipos de ventiladores para el Hospital de Ate o la compra de mascarillas por parte de la policía que produjo una crisis política y la renuncia del Ministro del Interior Carlos Moran.

Es así como hemos pasado a un nuevo escenario donde el gobierno ha sido desbordado por la crisis sanitaria (sin dar conferencias los últimos dos días y solicitando a los periodistas a que hagan sus preguntas por sorteo), y los hospitales se han convertido en focos de contagio del virus.

César Zelada. Director de la revista La Abeja (teoría, análisis y debate).

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