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La boyante China desvela a sus vecinos

Fuentes: IPS

La ansiedad por la actitud prepotente de China ante las disputas territoriales con sus vecinos domina los días previos a la quinta Cumbre de Asia Oriental, que el 30 de este mes reunirá a gobernantes de 16 naciones en Hanoi. Mientras las tensiones entre Beijing y Tokio dan pocas señales de estar aplacándose, muchos temen […]

La ansiedad por la actitud prepotente de China ante las disputas territoriales con sus vecinos domina los días previos a la quinta Cumbre de Asia Oriental, que el 30 de este mes reunirá a gobernantes de 16 naciones en Hanoi.

Mientras las tensiones entre Beijing y Tokio dan pocas señales de estar aplacándose, muchos temen que, dado que China superó a Japón como segunda mayor economía mundial, se hayan intensificado sus ambiciones de unificación mediante el reclamo de territorios perdidos.

Algunos incluso dicen que el restablecimiento de un orden internacional donde China gane supremacía en la región –y más allá– está en la agenda de Beijing.

Un artículo publicado en octubre en la edición Internet de la revista estadounidense Foreign Policy sostuvo que Beijing ha abandonado su filosofía de «auge pacífico». Planteó que China está retornando a una perspectiva sino-céntrica del mundo, ubicándose en la cúspide de la jerarquía política y viendo a otros estados soberanos como entidades inferiores.

La intranquilidad por el resurgimiento de esa mentalidad sino-céntrica en la elite gobernante del país ha quedado expuesta incluso en medios de comunicación nacionalistas como el periódico Global Times de China.

«El éxito de China es el resultado de la reforma y de la apertura, pero no ha acarreado una mentalidad más abierta. Por el contrario, ha causado el regreso de una ideología centrada en sí misma», señaló un artículo de opinión publicado el 11 de este mes.

«A las culturas que rodean a China históricamente les ha preocupado quedar sepultadas por otras civilizaciones poderosas. Ahora se sienten incómodas ante (…) el excesivo énfasis de China en su propia civilización», agregó.

En septiembre, el mismo periódico declaró que los reclamos de China sobre las disputadas islas Senkaku/Diaoyu son parte de un reclamo más amplio ante la prefectura de Okinawa, que sostiene Japón le arrebató a la dinastía Qing (en el poder entre 1644 y 1912).

En septiembre, cuando estallaron las disputas sobre esas islas entre China y Japón, Beijing canceló reuniones diplomáticas con Tokio.

También cesó la exportación de algunos materiales de los que Japón depende, y reclamó una disculpa luego que Tokio cedió a sus demandas y liberó a los detenidos tripulantes de una embarcación china dedicada a la pesca de arrastre.

Beijing también reaccionó con furia a las declaraciones del canciller japonés que describieron su represalia como «histérica».

La ira china se volvió palpable, además, cuando a comienzos de este año Estados Unidos contrarrestó sus reclamos sobre los territorios del Mar de la China Meridional argumentando que se trataba de un área marítima común.

En una reunión sobre seguridad de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (Asean) realizada en julio, la secretaria de Estado (canciller) de Estados Unidos, Hillary Clinton, enfatizó la importancia de que su país adhiriera a la libertad de navegación en el Mar de la China Meridional, por considerarlo un «interés nacional».

En esas vías marítimas internacionales hay pequeñas islas como las Spratly y las Paracel, que son reclamadas, total o parcialmente, por no menos de seis países.

El ministro chino de Relaciones Exteriores, Yang Jiechi, replicó que Beijing considera al Mar de la China Meridional «un interés nacional central» y que «China es un país grande, y otros países son pequeños, y eso es simplemente un hecho».

La mayor parte de las recientes disputas territoriales de China tienen por objeto al mar, lo que ilustra la nueva campaña del país por aumentar su espacio para el desarrollo y por buscar nuevos recursos energéticos y minerales.

En agosto, Beijing anunció que había enviado un submarino tripulado a surcar las profundidades del Mar de la China Meridional para instalar la bandera china en el lecho del mismo e iniciar así la búsqueda de valiosos depósitos de minerales.

Se cree que las islas Senkaku/Diaoyu también están ubicadas sobre depósitos submarinos de gas natural. No parece mera coincidencia.

El énfasis de China en los derechos sobre el mar no es nuevo y data de la época del difunto arquitecto de la reforma económica, Deng Xiaoping (1904-1997). A diferencia de Mao Zedong (1893-1976), quien libró guerras por la tierra con los países vecinos, Deng destacó la importancia de la soberanía china y de los derechos marítimos.

En tanto la economía china crece a un ritmo acelerado, presionando los recursos y los suministros energéticos del país, la exploración marina y el desarrollo cobran nueva urgencia.

En los últimos años, China tomó medidas para fortalecer su defensa marítima y contar con una moderna guardia costera, paralela a la de Estados Unidos y Japón.

Desde el punto de vista de Beijing, la escalada de recientes disputas territoriales se debe totalmente a que Estados Unidos volvió a involucrarse, con un alto perfil, en la región. En septiembre, el presidente Barack Obama organizó una cumbre con los 10 miembros de la Asean y se comprometió a que su país jugaría «un rol de liderazgo en Asia».

Algunos ya advierten que el resurgimiento de Estados Unidos en la región despojará a la Asean de su propia voz. Se espera que la quinta Cumbre de Asia Oriental, el 30 de este mes, invite a los líderes de Rusia y Estados Unidos a participar en ella a partir de 2011.

Sin embargo, para Beijing esa bienvenida a las «grandes potencias» busca contrarrestar el auge de China.

«Estados Unidos está intentando sembrar desconfianza entre China y la Asean», dijo Ma Ying, del Instituto de Shanghai para los Estudios Internacionales, advirtiendo que la región puede quedar envuelta en la batalla entre las dos superpotencias por influir allí.

Fuente: http://ipsnoticias.net/nota.asp?idnews=96751