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Irán

Los imperialistas contraatacan

Fuentes: Barómetro Internacional

La llegada al gobierno de Irán de Hasán Rouhaní, un político de imagen moderada considerado por sus antecedentes como un buen negociador, sustituyendo a Mahmud Ahmadineyad (quien siempre presentó una imagen «dura» de las posiciones iraníes); pareció haber generado un importante giro en la política exterior de esa nación.  Desde sus primeras declaraciones como presidente, […]


La llegada al gobierno de Irán de Hasán Rouhaní, un político de imagen moderada considerado por sus antecedentes como un buen negociador, sustituyendo a Mahmud Ahmadineyad (quien siempre presentó una imagen «dura» de las posiciones iraníes); pareció haber generado un importante giro en la política exterior de esa nación. 

Desde sus primeras declaraciones como presidente, Rouhaní mostró la intención de llegar a acuerdos con Occidente y de buscar la paz, como objetivo fundamental de su gobierno. Esta posición fue consolidada en su intervención en la última Asamblea General de las Naciones Unidas, donde fue explícito en sus intenciones de bajar la tensión internacional respecto a Irán, y su disposición a negociar para lograrlo. Estas declaraciones provocaron en ese mismo ámbito una destemplada intervención de Benjamín (Bibí) Netanyahu, Primer Ministro de Israel, quien se mostró muy preocupado de que alguien pudiera tomar en cuenta las buenas intenciones del nuevo gobierno iraní, al que llegó hasta a calificar de «mentiroso». En esa misma ocasión Rouhaní se comunicó telefónicamente con Obama, estableciendo un contacto roto décadas atrás entre Estados Unidos e Irán, desde el derrocamiento del Sha.

Siguiendo con esa intención, Irán logró que se gestara en Ginebra una conferencia conjunta con el grupo de países que la gran prensa llamó los «P5+1» (EE.UU., Gran Bretaña, Francia, Rusia y China más Alemania) para llegar a un acuerdo respecto a las investigaciones nucleares que este país realiza y que han constituido el pretexto principal para los ataques políticos y económicos dirigidos contra él.

Durante los días que duró la primera parte de este cónclave, si bien se mantuvo un estricto secreto acerca de los detalles de las negociaciones, las declaraciones tanto del gobierno iraní como de algunos de los participantes (entre ellos el Secretario de Estado de los Estados Unidos, John Kerry) fueron optimistas respecto llegar a un acuerdo.

Cuando todo parecía indicar que este acuerdo se concretaba, a última hora hubo un retroceso en las negociaciones, y las reuniones se suspendieron hasta fin de noviembre sin llegar a definir nada. ¿Qué había sucedido?

Si bien la Administración Obama -que se encuentra en el momento de mayor debilidad política de su historia- aparentemente estaba dispuesta a llegar a un acuerdo respecto a la investigación nuclear persa (y a las sanciones que Occidente tiene establecidas contra Irán), lo que habría determinado las posiciones de los otros integrantes de las negociaciones, el gobierno de François Hollande a través de su Ministro de Exteriores Laurent Fabius, modificó su posición a último momento, exigiendo condiciones que no se habían tratado y que eran inaceptables para el gobierno iraní.

El trasfondo de ese cambio tiene que ver con las jugadas políticas realizadas por Israel para impedir un acuerdo, con la complicidad de la monarquía saudita y los lobbies sionistas en EEUU y Francia. Los detalles y entretelones de estas movidas pueden encontrarse en un excelente artículo de Pepe Escobar, quien los ha investigado a fondo [1] , pero lo esencial es que la influencia del lobby israelí en Francia, a través de un parlamentario francés (Meyer Habib, poseedor curiosamente de un pasaporte israelí) quien presionó al ministro Fabius y a Hollande, y con la coacción de la Monarquia Saudita (que hace tiempo viene trabajando conjuntamente con Israel en el Medio Oriente), quien ofreció compensar las grandes pérdidas económicas que el gobierno francés tiene por las sanciones impuestas a Irán (sobre todo con el cierre de la planta automotriz Peugeot en Teherán), con compras multimillonarias de armas, plantas de desalinización y hasta centrales nucleares.

Así, el gobierno de Hollande (que es hoy el gobierno de menor aceptación interna en la historia política de Francia) mostró su «músculo político» y su «independencia» de la política estadounidense, en un pobre intento de mejorar una imagen irreversiblemente deteriorada. Esto ha permitido constatar una vez más la gran traición a sus propios ideales que hace ya varias décadas viene realizando el Partido Socialista Francés, que en otros ya lejanos tiempos fuera un defensor de los derechos obreros y creyera en el socialismo.

La jugada israelí no terminó allí, simultáneamente el lobby sionista estadounidense -que tiene una gran influencia en el Congreso, sobre todo entre los neoconservadores (incluyendo algunos parlamentarios demócratas)- está promoviendo en el Senado la resolución de nuevas sanciones contra Irán (sobre todo contra quienes se atrevan a comerciar con él).

El escenario futuro más probable es que, si bien Israel parece haber logrado una demora en la firma de un acuerdo entre Occidente e Irán respecto a su investigación nuclear, no podrá mantener esta situación en el tiempo. En los Estados Unidos las grandes corporaciones presionan al gobierno porque les interesa restablecer relaciones comerciales con una nación persa que constituye un formidable mercado. Igualmente, el petróleo iraní está en la mira de las futuras necesidades de los EEUU. Lo mismo sucede con los otros países que integran el grupo P5+1. A todos les conviene económicamente, sobre todo en esta situación de crisis y de contracción del mercado que están atravesando algunos de ellos, que las sanciones económicas impuestas a Irán se levanten y el comercio vuelva a fluir.

Asimismo esta situación ha servido para levantar el prestigio internacional de Irán. Mucha gente a través del mundo se ha convencido de sus intenciones de llegar a acuerdos que garanticen la paz, y ha quedado al descubierto quienes son realmente los que quieren la guerra. Un mundo ya cansado de guerras y crisis económicas, ve cada vez con peores ojos la política de agresión y dominio del Estado de Israel, que va quedando cada vez más solo.


Los contenidos de los análisis publicados por Barómetro Internacional, son responsabilidad de los autores

Nota

[1] Por qué Francia se hace la «estúpida» respecto a Irán , Pepe Escobar, http://www.rebelion.org, 14/11/2013