Los discursos en la campaña electoral vienen y se van, discursos vacíos que no se asientan en la realidad, no atacan lo medular: El modelo económico que representa el statu quo y proponer hacia dónde ir, sobre todo cómo emprender, si nos vamos por reformas muy profundas o se va con meras lisonjas a lo vetusto. Tal es el verdadero debate. En el debate no fue abordado por ningún candidato con la seriedad que merece, el discurso se basó sólo en meros ataques, descripciones de anécdotas, invenciones de historias, sobre todo, de manera explícita remarcaron su voluntad política por un “pacto de no agresión”, que a toda la audiencia evidenció de cómo se gobierna, son los actuales candidatos que reproducirá la imagen del actual fuji Congreso. El discurso pierde su carácter filosófico, ideológico, y se enmarca en salvaguardar lo vetusto a como dé lugar y, de cualquier manera, viendo la voluntad política de las grandes mayorías como un peligro, y si es necesario dan su grito al cielo, claman a los santos y arcángeles y etiquetan de actos criminales y terroríficas si manifiestan su descontento, de la que deriva las Leyes de la criminalización de la protesta.
El “pacto de no agresión” es cubrir con un velo la realidad y torcer la voluntad política de los ciudadanos, más vale el disfraz del candidato que mostrar su real intención la de mantener el modelo económico como es, que es más que racional es irracional, porque soporta bolsones de pobreza, un ejército de ciudadanos desempleados con trabajos precarios y eventuales, infraestructura de colegios y hospitales abandonados sin el equipamiento adecuado para su funcionamiento, con una Administración de Justicia que no alcanza a generar armonía en la ciudadanía, sino promueve discordia y favoritismo en favor de pequeños grupos de poder, dejando al desamparo a la ciudadanía a merced de la criminalidad de los de arriba y de los de abajo. El lema: “dejar hacer, dejar pasar” sin reglas, sin rendir cuentas a la población, donde el Estado está ausente para las grandes mayorías y si está presente e incluso manoseado en favor del pensamiento irracional del “pacto de no agresión” de los casi 40 candidatos a la presidencia.
Así, el “pacto de no agresión” cumple con su propósito de amansar y domesticar a las grandes mayorías, y discurre en el tiempo como si no tuviera principio y fin, sin ninguna oposición real y objetiva como el actual fuji Congreso, a la medida de la mente de quienes avalan el modelo económico basado en la irracionalidad, sin programa de revisión, guiado tan sólo por el “piloto automático”, ni Dios puede interferir bajo pena de ser censurado, se trata de la defensa de la denominada etiqueta de “democracia” que se impone sobre la memoria de los muertos de las luchas sociales del 2022-2023, etiqueta que ha construido al gusto y parecer de la derecha y que no puede estar sujeto a observación, porque de allí deriva su modo de vida de “Sodoma y Gomorra” y alimenta su ego narcisista.
Es decir, estamos a casi 40 candidatos a la presidencia improvisados, que no tienen ningún programa serio, y es advertido por IDIS (Instituto de Desarrollo Industrial Sostenible), según auditoría del IDIS del análisis de 34 organizaciones políticas, un 85% de planes de gobierno carece de viabilidad para conducir el país en el mediano plazo (EL Comercio, 04-04-2026). No dan respuesta al “cómo hacer un cambio”, claro, si la gran mayoría de los partidos políticos se inauguran sólo en la época electoral, candidatos que integran vientres en alquiler y sólo figuran en las elecciones, sin doctrina, sin filosofía. El ciudadano tiene que estar con un faro en la mano buscando a un buen candidato y no lo encuentra, porque no existe, es allí donde entran las encuestadoras a tallar que, a pesar del descontento masivo de la población contra aquellas organizaciones, mal llamados de partidos políticos, establecen el orden en el 1°, 2°…5° lugar, etc., hasta señalan que hay un triple empate, etc., con esta distribución arbitraria obligan sin remedio alguno al ciudadano a elegir a cualquiera de las agrupaciones con la excusa del “mal menor”. Todo mecanismo de control psicológico dirigido al ciudadano vale, y mucho más para negarle a pensar y organizarse por una sociedad más justa y solidaria, y mantener a toda costa el modelo económico vetusto, con una economía subdesarrollada primario exportador de minerales, dependiente del capital financiero de EE.UU., Europa, que encarece la vida de las grandes mayorías y enriquece a unos pocos.
El actual fuji Congreso no debate ningún programa de cambio serio, se hallan desesperados, solicitando conversaciones con el actual Fiscal de la Nación Tomas Aladino Gálvez para ver cómo y cuándo se archiven las denuncias de los congresistas como lo ocurrido con el caso del congresista José Jeri. Allí están dando vueltas en sus asuntos particulares como gallinas sin cabeza, promulgando leyes pro crimen, favoreciéndose entre ellos, promoviendo el copamiento de instituciones, ¡ah, vendito sea el “pacto de no agresión”! y la población a merced de los embaucadores de la política que salen en campaña con distintos disfraces: cerdo, con sombrero, casco, de color naranja, morado, verde, rojo, amarillo, etc., un total de casi 40 candidatos vendiendo cebo de culebra, para luego hacer efectivo nuevamente, el “pacto de no agresión” que les permite actuar con toda impunidad a vista y paciencia de las autoridades.
El principal riesgo es la corrupción y la criminalidad, eligiéndolos o no hacer nada, también nos convierte en cómplices, debemos de organizarnos, alzar nuestra voz de protesta y cerrarles el paso, siempre sin perder de vista un cambio profundo. Somos hijos de una cultura milenaria que se originó en Cusco a la postre se convirtió en Imperio que abarcó parte del actual territorio de Argentina, Chile, Bolivia, Perú, pasando por Ecuador hasta Colombia, nuestra raza fue esculpida por los bravos vientos de la sierra, fuimos criados por la madre selva, forjados a la hechura de las bravas olas del mar, jamás doblegar las rodillas, nuestra resistencia moral no es de ahora, viene desde Tupac Amaru, ofreció al pueblo lo más preciado que le pertenecía, su vida, jamás claudicó en su lucha contra el colonialismo español, somos hijos de María Parado de Bellido, Clorinda Matto de Turner su ejemplo de vida se mantiene en nuestra vida cotidiana. Si, estas elecciones representan una lucha política contra el continuismo, levantamos las banderas de la resistencia moral por el cambio profundo, ninguno de los casi 40 candidatos están comprometidos con las grandes mayorías, sólo plantean promesas sin ningún sustento real y aun así, se creen los salvadores, los indispensables, sin ellos no hay democracia, cuando son ellos los que mantienen el subdesarrollo matizado con la corrupción y altos índices de criminalidad, de sus bocas brota el insulto, de sus manos nace la injusticia, desprecian las Leyes en favor de las grandes mayorías, reniegan de la historia del Perú nutrida de heroísmo y defensa de nuestra patria, en su lugar nos imponen el kimono y el ritmo macabro del “chino, chino”, ¡eh, ahí, a los hijos del “pacto de no agresión”!
En estas elecciones presidenciales, el ciudadano no debe desilusionarse ni quedarse abrumado por el zoológico de candidatos, la única alternativa es el VOTO VICIADO. Todos los ciudadanos de distintas edades debemos acudir a las urnas y plantear nuestra disconformidad viciando el voto, esta sería la manera de desaparecer el “pacto de no agresión”, de lograrse la cantidad de votos viciados establecido por Ley, se convocaría a nuevas elecciones con nuevos candidatos, si esto es así, los ciudadanos se convierten en políticos por el cambio, ya no simples observadores de su realidad.
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