La democracia no se sostiene con represión ni con olvido, sino con memoria, justicia y dignidad.
La democracia no se sostiene con represión ni con olvido, sino con memoria, justicia y dignidad.
El discurso del primer ministro de Canadá, Mark Carney, en el Foro Económico Mundial de Davos, anima a las potencias medias a trabajar juntas contra la ley del más fuerte
Donald Trump hace añicos el orden jurídico internacional con la creación de su propio “Consejo de Paz”. Esta peligrosa ONU en la sombra evoca fantasmas de los años treinta, cuando la desaparición de las reglas globales llevó a una conflagración mundial.
El Plan de paz estadounidense fija el precio de los «puestos permanentes» de la Junta en 1.000 millones de dólares cada uno.
El desprecio psicópata de este Gobierno por los derechos humanos y la supervivencia planetaria está generando un violento infierno, todo para servir a su fantasía de gobernar como superpotencia