El problema de la vivienda no puede reducirse a una discusión inmobiliaria o financiera. Es una discusión sobre pobreza, desigualdad y condiciones materiales de existencia. Porque cuando una familia debe destinar casi todo su salario a pagar un arriendo, lo que está en crisis no es solamente el acceso a la vivienda: es la posibilidad misma de vivir con dignidad.