Andrés Figueroa Cornejo | 

«En consecuencia, de no implementarse el traslado de mi defendido, el Estado a través de Gendarmería está mostrando el tipo de conducta que adopta cuando se trata de Mauricio Hernández Norambuena.»

Reseña de "El imperio de la normalidad. Neurodiversidad y capitalismo", de Robert Chapman

«La demanda no es una maniobra dilatoria ni un recurso desesperado. Es una respuesta jurídica de fondo frente a una deformación institucional grave. No se puede utilizar una sentencia de protección como si fuera un título universal de desalojo contra una comunidad completa».

Cómo los imperios dirigen nuestro cine

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¿Cómo se convierte el cine en propaganda del Estado?, mediante la glorificación de regímenes y la reformulación de la memoria colectiva. Censura y represión: silenciar al detractor. El complejo cinematográfico-militar de Hollywood y la financiación de la derecha. El cine como poder blando. La guerra narrativa de Israel: películas financiadas por el ejército israelí y la censura de las historias palestinas. Conclusión

Guerras sin victorias

Los portales de noticias titulan “Derrota de Trump en Irán”. Para Bernabé Malacalza, la pregunta no es quiénes ganan las guerras, sino quiénes las necesitan. No hay vencedores ni vencidos; hay dueños de las guerras. La Casa Blanca, el Pentágono, Silicon Valley y Wall Street tienen razones propias —y distintas— para que los conflictos bélicos se prolonguen y se multipliquen. En este nuevo complejo militar-industrial-tecnológico-financiero, América Latina es no sólo un campo de prueba, sino una pieza que comienza a integrarse, con el aval de gobiernos alineados a Estados Unidos, como el argentino, a una maquinaria estratégica de control hemisférico.

La independencia y creación de Estados Unidos no fue otra cosa que la libertad de los colonos para despojar a los pueblos indígenas.

Europa arde

Europa está en llamas. Olas de calor sin precedentes han azotado el continente, elevando las temperaturas por encima de los 40 °C en numerosos países, colapsando infraestructuras, saturando hospitales y cobrándose miles de vidas. Esto no es un desastre natural. Es la consecuencia previsible y lucrativa de décadas de dependencia de los combustibles fósiles y la explotación capitalista.